El senador nacional Alberto Weretilneck se imponía anoche en los comicios rionegrinos para volver a la gobernación luego de cuatro años, tras dejar el Ejecutivo en 2019. El triunfo apuntalaba la construcción de un provincialismo ahora robustecido por la integración de la UCR y de un importante sector del PJ afín al kirchnerismo, aunque la magnitud de la conquista era menor a la que señalaban en la previa los sondeos.
Río Negro: ganó provincialismo de Weretilneck por menor margen del que se preveía
El triunfo apuntalaba la construcción de un provincialismo ahora robustecido por la integración de la UCR y de un importante sector del PJ afín al kirchnerismo.
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Escrutado el 45,25% de las mesas, Juntos Somos Río Negro (JSRN) -con la dupla de Weretilneck y Pedro Pesatti- triunfaba con 37,3% de los votos contra 23,59% del diputado nacional Aníbal Tortoriello (PRO), el candidato de Cambia Río Negro. Tortoriello debió lidiar con el alejamiento de los radicales, pero sin embargo tuvo una performance superior a la que se perfilaba inicialmente.
El tercer lugar, en tanto, estaba peleado entre Silvia Horne (Vamos con Todos) -del ala peronista del ministro nacional Martín Soria- con el 12,63%, y Ariel Rivero (Primero Río Negro), el postulante apoyado por el libertario Javier Milei, con el 9,96%.
Por la mañana, a la hora de sufragar en la Escuela 165 de la ciudad de Cipolletti, Weretilneck había buscado provincializar la compulsa en las urnas. “Es una elección donde se discutieron y se discuten temas locales”, enfatizó, para evitar la nacionalización de los comicios.
En el marco de una jornada que transcurrió con normalidad,en las elecciones de Río Negro votó cerca del 70% del padrón, con 589.251 ciudadanos en condiciones de sufragar.
El lento escrutinio, a comparación de la velocidad del e-voto neuquino, demoró la difusión de los datos oficiales, que arrancó recién a las 20.45. La cantidad de colectoras que colgaban de las distintas candidaturas también le agregaron lentitud al cierre del proceso electoral.
Fracción
“Divide y reinarás, nunca mejor usada la expresión”, decía a este medio un dirigente del oficialismo rionegrino en la previa de la votación, cuando ya el resultado era un hecho y solo restaba saber cuánto haría menguar al caudal de Weretilneck los conflictos gremiales de la semana pasada, que involucraron a estatales, docentes y policías. Un factor que terminó pesando en las urnas, a juzgar por los resultados.
Asimismo, hubo una sobreestimación de las adhesiones que concentraba el senador nacional, en momentos donde el voto antipolítica castigó también al oficialismo neuquino (ver pag 20).
La alusión a la máxima que se suele a atribuir a Julio César hacía referencia a que, en el camino por sumar a los radicales y al peronismo, Weretilneck partió a los dos principales espacios nacionales, que así en la previa llegaron desdibujados a la contienda.
El sector del senador Martín Doñate adhirió al PJ oficial -con el frente Nos Une Río Negro- a la candidatura de Weretilnek y le aportaba anoche 9,29 puntos.
Weretilneck sumó también al entendimiento a la UCR. Una fuga de JxC que sin embargo no le impidió a Tortoriello dibujar ayer una performance mejor de la esperada.
La estrategia, así, amplió la idea de un provincialismo con el horizonte de convertir a JSRN en una suerte de MPN rionegrino, como espejo de una fuerza que sin embargo ayer terminó trastabillando y perdiendo en los vecinos pagos neuquinos (ver páginas 20 y 21). Asimismo, evitó que creciera el germen de un escenario de tercios; germen que podría haber atentado contra la continuidad del sello.
Weretilneck imantó en distintas colectoras a radicales y peronistas, que lograron una convivencia impensada en el resto del país y frenó la posibilidad de los tercios.
La jugada no estuvo exenta de tironeos internos, ya que intendentes propios deberán sumar ahora, con recelos, concejales extrapartidarios. Aunque en el plano de la Legislatura provincial, JSRN mantendrá mayoría de dirigentes puros, del riñón. Es decir, aún si hubiera cortocircuitos postelectorales, Weretilneck no tendrá grandes problemas para sancionar leyes.
Reyertas
Esas tensiones internas, en verdad, se avivaron antes de los cierres de alianzas, cuando la actual mandataria Arabela Carreras quiso ir por su reelección para hacer valer su imagen positiva, en lo que llevó a un enfrentamiento no oculto con Weretilneck. Este sacó a relucir su liderazgo tal como lo había hecho en 2019, cuando designó a la barilochense como su sucesora a apenas dos semanas de las elecciones, cuando la Corte Suprema de la Nación le prohibió competir.
“Weretilneck es buen pagador, pero un cobrador implacable”, mencionaban en su entorno ante la pregunta por el derrotero de Carreras, quien buscará la intendencia de Bariloche. Aunque en el búnker desplegado en Cipolletti se ponía en duda si Weretilneck la blindaría con el sello JSRN y qué atajos tomaría Carreras en ese caso.
En esa lógica circunstancial de amigo-enemigo, el senador nacional y próximo gobernador rionegrino también rompió con ATE (clave en las explicaciones de los conflictos gremiales de estos días) y dejó de lado su buen vínculo con el combativo Rodolfo Aguiar, quien llevó su partido a las elecciones y se quedaba con un 3,50%. Entre tanto, hizo las paces con el otro sindicato de estatales, UPCN.
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