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Rodríguez Saá detalló ayer por la mañana algunas de las más de 100 medidas que piensa tomar en los primeros tres meses de gobierno en caso de ganar las elecciones, ante un numeroso y selecto grupo de empresarios locales convocados por el Coloquio de IDEA. La referencia a los hombres de negocios como grupo se apoyó en las palabras iniciales del presidente del coloquio de este año, Miguel Kiguel, quien anunció que uno de los temas de análisis será la conducta y fisonomía del empresariado argentino.
Con tono enfático, el candidato remarcó su intención de construir un «capitalismo serio», por lo que exigió a los empresarios que asuman riesgos y que apuesten al país porque «la situación es mucho más grave de lo que ustedes imaginan». Se puso a sí mismo como testigo: «Con la 'caravana de los sueños' recorrimos todo el país y escuchamos a todos los que ejercen alguna representación; estuvimos en los lugares más marginados y excluidos y la situación es grave». Fue hasta simpático cuando, a conciencia de que exageraba, preguntó: «¿Por qué me critican? ¿Por qué molesta que defienda a la Argentina?».
Al finalizar la exposición realizada durante un desayuno en el Hotel Hilton, Oscar Vicente, anfitrión de la jornada como presidente de IDEA, intentó simpáticamente minimizar el impacto que algunas propuestas causaron en los presentes, sobre todo en los representantes del sector petrolero, al señalar que «somos gente acostumbrada a la discusión frontal». Rodríguez Saá había defendido, en contradicción con un hombre de Techint, la idea de crear una empresa estatal de petróleo, de la que podrían participar las provincias, según insinuó. Ante los periodistas, Rodríguez Saá se mostró sorprendido cuando se lo consultó por la dureza de sus términos y agregó: «Yo tengo un discurso único, habló igual en una villa, en un barrio, que ante los empresarios. No tengo un discurso para cada auditorio».
Conocedor de la reserva que despertaba entre su auditorio su posición sobre la deuda externa, Rodríguez Saá les explicó a los empresarios la necesidad de que la Argentina sepa «cuánto y a quiénes se les debe».
«¿O acaso ustedes, cuando les reclaman una deuda, antes de pagar no averiguan cómo se originó?», preguntó. Y luego los desafió a que alguno de los presentes dijera a cuánto asciende hoy la deuda externa argentina, dado que según contó «en los últimos tiempos se publicaron tres cifras diferentes», que iban desde los 114 mil millones hasta los 160 mil.
«En la provincia (de San Luis) honré todas mis deudas y cuando sea presidente también las voy a honrar», dijo para tranquilidad del auditorio, pero «antes tenemos que saber cómo se originaron».
Luego, aprovechó para criticar con dureza al ministro de Economía, Roberto Lavagna, que, según dijo, «impulsa un resarcimiento para los bancos de más de 4 mil millones de dólares, sin que haya una sentencia judicial ni una ley».
«Los bancos tienen que asumir el riesgo. Ellos cobraban una tasa diferencial entre pesos y dólares ante la posibilidad de una devaluación. Y ese riesgo se concretó, por lo que tienen que asumir las pérdidas», desgranó el puntano a exigirles nuevamente a los empresarios que tienen que «competir» y no vivir de los «subsidios» del Estado.
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