Es posible que lo que no consigan las cancillerías de la Argentina y Uruguay no se alcance por medios menos formales. Pero hay intentos a uno y otro lado del Río de la Plata por establecer canales de comunicación para atenuar el conflicto por la instalación de las dos procesadoras de pasta celulosa, ENCE y Botnia, en Fray Bentos.
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Ayer, en el salón principal del Círculo Militar -la espléndida esquina circular, enteramente revestida en mármol, que adorna la antigua residencia Paz- se reunieron rotarios de Buenos Aires, Montevideo, Fray Bentos y Gualeguaychú en un encuentro denominado Iniciativa por la Paz. Para curiosidad de todos, también participó del almuerzo en su calidad de miembro del club el delegado local de la Corporación Financiera Internacional (CFI), Wolfram Anders. Como se sabe, la CFI es una de las entidades que financia, como dependencia del Banco Mundial, la instalación de las papeleras. Además de autoridades del Rotary de Montevideo (Angel Scelza, Luis Mendizábal), en una misma mesa almorzaron delegados del de Fray Bentos (Francisco Centurión, Gustavo Gutiérrez) y del de Gualeguaychú (Omar Torres, Adriana Díaz, Víctor Badaracco -quien les regaló un mate a los uruguayos como símbolo de cooperación-). En las demás mesas, un centenar de personas entrelas que podía descubrir, como suele suceder en estos almuerzos, a figuras de la más diversa índole: médicos como Enrique Braun, ejecutivos como Arnaldo Musich, Jorge Stabholz o Pedro Simoncini, diplomáticos como Federico Barttfeld, militares como los almirantes Ramón Arosa y Joaquín Stella o financistas como Manuel Sacerdote.
Los discursos fueron breves. Apenas un saludo y buenos augurios para poder resolver el entredicho. Se extendió un poco más, en su bienvenida como anfitrión, el presidente del Rotary Buenos Aires, el abogado Juan Javier Negri, quien habló de las dificultades impensadas para reunir a todos. Pidió por la paz, lo cual hizo notar el clima de inesperada agresividad al que se ha llegado en las dos ciudades del río Uruguay a raíz de estos emprendimientos y su eventual impacto sobre el medio ambiente.
«Somos conscientes de que ésta es una situación delicada -alertó Negri-, al punto de que debo ser extremadamente cuidadoso hasta en la propia descripción del conflicto. No tenemos pretensiones de ser quienes resolvamos esta cuestión planteada entre hermanos, pero tampoco hemos podido ni querido quedarnos de brazos cruzados. Tenemos una función que cumplir y un mandato histórico enraizado en las mejores tradiciones de nuestro Rotary Club de Buenos Aires. No queremos que, alguna vez, alguien nos mire a los ojos y, sin respuestas, no podamos contestar a la pregunta acerca de qué hicimos nosotros, los rotarios de Buenos Aires, por la paz.» ¿Habrá alguna gestión discreta o subterránea a partir de este encuentro informal de ayer? Por algo se recordaban otros conflictos y otras gestiones. Concretamente, aquella mediación que ejerció el Rotary Buenos Aires en Paraguay, a pedido de la Embajada de Bolivia en la Argentina, en 1935, es decir, en plena Guerra del Chaco. Fue una de las operaciones de soporte que sirvieron a la paz gestionada como mediador por el canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, quien obtuvo por esas exitosas tratativas el Premio Nobel de la Paz.
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