A la ministra Alicia Kirchner
le estalló en la cara el
sábado la revulsión social
que azota a Río Gallegos. El
«escrache», sin embargo,
no detuvo las conversaciones
extraoficiales entre el
gobierno y los gremios.
La agresión que sufrió el sábado en Río Gallegos la ministra de Desarrollo Social y hermana presidencial, Alicia Kirchner -a manos de una turba de maestros- y el paro docente de cinco días que arranca hoy complicaron pero no empantanaron las negociaciones que el flamante gobernador, Daniel Peralta mantiene con los gremios para destrabar la crisis social e institucional que sacude Santa Cruz.
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En las últimas horas no sólo continuaron las conversaciones informales -telefónicas y cara a cara- entre el mandatario y los sindicatos docentes y estatales, sino que además el propio Peralta desembarcará mañana en Buenos Aires con la intención de instalarse en la mesa de negociaciones que armó Néstor Kirchner en el Ministerio de Trabajo, para asegurarse en los hechos, una ayuda nacional para domar el grave conflicto.
«Peralta optó por la postura conciliadora de no cerrar la instancia de diálogo porque hoy la prioridad es que los alumnos puedan volver a clases, aunque sin dejar de repudiar enérgicamente la agresión a la ministra, que además de ser la hermana del Presidente es mujer», argumentó ayer ante este diario un allegado al mandatario, quien busca desplegar aquí su experiencia de ex sindicalista y ex subsecretario de Trabajo local, y hace alarde de una cintura política que nunca ni siquiera insinuó el renunciado Carlos Sancho.
Sin resultados
Hasta el momento, la audiencia de partes -en la que median el anfitrión Carlos Tomada y el ministro de Educación y candidato porteño, Daniel Filmus, y que se reanudarían hoy- no arrojó resultados positivos (incluso, los docentes rechazaron la semana pasada la conciliación obligatoria dictada por la cartera laboral). De las conversaciones no formó parte Sancho, quien montado en la postura de no negociar mientras se mantengan los paros optó por enviar en cambio a sus devaluados ministros de Educación, Silvia Esteban, y de Economía, Juan Bontempo.
Fue en rigor, el discurso intransigente de Kirchner, hasta que la revulsión social y sus implicancias electorales -hoy tambalea la candidatura a gobernadora de Alicia Kirchner- lo obligó a pegar un volantazo y citar a los dirigentes sindicales.
Este fin de semana, en declaraciones que dejó trascender ante la prensa gráfica, el Presidente admitió implícitamente el impacto nacional que hasta el momento causó su riesgosa política salarial, al adelantar que en los próximos días «se harán algunas propuestas razonables» para los santacruceños, aunque con el cuidado de no «desequilibrar la situación de los trabajadores con el resto del país».
«Hay un reclamo docente, pero hay también grupos de izquierda que resuelven todo en asambleas en las que compiten quién es más duro», cuestionó, además de volver a acusar al radicalismo santacruceño de alentar los disturbios para que se «adelanten las elecciones». Sin embargo, enfatizó que los comicios provinciales «se harán junto con las presidenciales». En sintonía, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, responsabilizó a «grupos ultraextremistas» por la agresión a la ministra.
Los dos carriles de diálogo -el porteño y el santacruceño- se dan en el marco de un tenso escenario provincial, donde ayer la Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) decidió «profundizar la medida de fuerza» -incluso no se descartan nuevos cortes de ruta- y continuar el paro por cinco días esta semana por «no haber recibido ninguna oferta oficial del nuevo gobierno provincial». De esta manera, a fines de esta semana el diezmado ciclo lectivo habrá perdido ya casi 40 días de clases.
La postura conciliadora de Peralta frente a los gremios contrastó, sin embargo, con el profundo malestar en las filas del Frente para la Victoria ante el ataque sufrido por la hermana del Presidente, que fue -dijeron- «un balde de agua fría». «Debe haber un repudio público del gremio docente, para que quede claro que quieren retomar el diálogo sin agresiones», exigieron. Sin embargo, en el congreso docente de ayer, ese repudio oficial brilló por su ausencia. Es más: levantaronpeligrosamente la apuesta, al cuestionar en cambio las «prácticas represoras» de las que -dijeron- fueron «víctimas» históricamente. «La paz social está siendo garantizada únicamente por las voluntades individuales», y «la línea divisoria entre la cohesión social y la violencia civil es cada vez más delgada», advirtieron.
Contacto diario
La estadía de Peralta en Buenos Aires -que mantiene un diario contacto telefónico con el Presidente- se extenderá hasta el jueves o viernes. Por de pronto, el miércoles participará en la Casa Rosada -por primera vez como gobernador, y con la presencia de Mario Das Neves- de un acto encabezado por Kirchner, en el cual se anunciará un millonario financiamiento nacional para la construcción del dique Los Monos, que beneficiará al norte santacruceño y a la provincia de Chubut.
Acostumbrado a lidiar con reclamos gremiales (dominó ya varias revueltas petroleras), la intención del hombre de Julio De Vido es elaborar un borrador consensuado de propuesta salarial -que incluya no sólo a docentes, sino al resto de la administración pública- para evitar así el bochorno de un rechazo posterior de los gremios, lo que debilitaría su embrionaria gestión.
Las «charlas informales» alcanzaron ya tanto a ADOSAC como a la CGT (que repudió la agresión a Alicia Kirchner), mientras que ayer mantuvo un encuentro con la combativa Mesa de Unidad Sindical, que pegotea a docentes, ATE y judiciales, y que fue quien motorizó las masivas movilizaciones de las últimas semanas. Ello, pese a que los maestros aseguran que no hubo todavía una propuesta oficial.
Uno de los ejes en análisis incluye -para el caso de los docentes- blanquear cifras hoy no remunerativas hasta llevar el básicode 161 pesos (el más bajo del país) a entre 500 y 600 pesos.
En paralelo, Peralta acelera la elaboración de un proyecto que apunta a reinstalar las paritarias en la provincia, congeladas desde 1991, en épocas de Kirchner gobernador. El texto ingresará en las próximas horas a la Legislatura, aunque en rigor no es el planteo central de los maestros, que exigen primero, una propuesta salarial concreta. Peralta asumió el cargo el pasado viernes tras la salida del dócil Sancho, a quien el Presidente desplazó imputándole la represión sufrida por trabajadores municipales la semana pasadas en Río Gallegos. Con el ex vice del también renunciado Sergio Acevedo, además se fue el cuestionado ministro de Gobierno, Daniel Varizat.
En la vorágine, quedó fuera de los grandes títulos el nombre de quien comandará la estratégica subsecretaría de Trabajo, tras el escandaloso despido de la gremialista judicial Elsa Capuchinelli, quien prenunció la salida de Sancho. Se trata de Alberto Barreto, un ex diputado provincial muy vinculado a la caliente cuenca de Río Turbio y que -aseguran- tuvo un fuerte protagonismo en la reconstrucción del yacimiento tras el incendio que se cobró la vida de 14 mineros años atrás.
«¿Es un hombre impuesto por Kirchner?», le preguntó este diario a un allegado al gobernador.
«No, los hombres y mujeres son elegidos por Daniel Román Peralta», enfatizó la fuente, en un intento de remarcar que el mandatario intentará no ser digitado desde Balcarce 50.
En rigor, ya Kirchner tomó nota del «nuevo escenario», al dejar trascender este fin de semana que le dará «todos los márgenes» de acción a Peralta. «El nuevo gobernador es un negociador nato y tratará de buscar la ayuda del obispo (Juan Carlos Romanín)», viró el santacruceño, una vez más, empujado por la coyuntura.
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