26 de diciembre 2006 - 00:00

Scioli recibe a la DAIA por Irán y la ley antiterrorista

La necesidad de que la Argentina cuente con una ley antiterrorista será el tema central de la agenda que llevará Aldo Donzis, flamante presidente de la DAIA, al despacho del vicepresidente y titular del Senado Daniel Scioli.

Si bien la reunión es parte de la recorrida protocolar que inició Donzis la semana pasada en su visita al ministro del Interior, Aníbal Fernández, Scioli -que suele hacer gala de su excelente relación con la comunidad judía-, escuchará también agradecimientos por la adhesión de la Argentina al denominado Tratado de Roma, que crea la Corte Penal Internacional, un organismo que tiene como misión perseguir y condenar crímenes contra los derechos humanos. También se escucharán allí congratulaciones por la actitud del gobierno nacional en relación con el gobierno islamista de Irán y a su negación de la Shoá (llamada «Holocausto»).

Sin embargo no todas serían rosas: la delegación que encabeza Donzis reclamará que el fallo del juez de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, en lo que hace a declarar crímenes de lesa humanidad a los atentados terroristas, lo que según la legislación internacional los hace imprescriptibles, tenga correlato en la legislación argentina.

En otras palabras, según el trascendido, los dirigentes comunitarios le sugerirían a Scioli la posibilidad de que el Congreso Nacional también declare, a través de una ley nacional, la imprescriptibilidad de atentados como los que costaron la vida a 86 personas en julio de 1994 en la AMIA.

De todos modos, este tema suele ser ríspido en los diálogos entre la comunidad judía y el gobierno nacional. Sucede, como es público y notorio, que no son pocos los integrantes de los diversos poderes del Estado que participaron en los años setenta de algún grupo que eligió las armas y las bombas como forma de hacer política, y si se declaran imprescriptibles los hechos terroristas, no pocos podrían ser al menos acusados ante los estrados judiciales por lo que hicieron por aquellos años.

  • Diálogo tenso

    Se dice incluso que fue ésa la cuestión que más tensó el diálogo entre Cristina Fernández de Kirchner y los más altos dirigentes de la comunidad judía internacional en Nueva York hace algunos meses: la senadora bonaerense llevó una agenda explicando la posición claramente antidiscriminatoria de su gobierno, y los dirigentes le respondieron que eso «lo habla con la DAIA; lo que queremos saber nosotros acá es por qué no salió todavía el dictamen del fiscal Alberto Nisman pidiendo la extradición de doce iraníes, que sabemos está listo desde hace mucho tiempo». Se sabe ahora que no sólo era el tema de un posible tercer atentado lo que detenía la difusión de dicho dictamen: también el de declarar crimen de lesa humanidad a ese atentado, poniéndolo a resguardo de futuras prescripciones por el paso del tiempo.

    El tema Irán también será objeto del encuentro entre dirigentes y Scioli. La comunidad judía está más que inquieta por la propuesta del senador cordobés y kirchnerista Roberto Urquía, en el sentido de conformar en el Senado una «comisión amigos de Irán». La cuestión viene meneándose desde hace algún tiempo, al punto que una de las últimas misiones de Jorge Kirszenbaum, el anterior presidente de la DAIA, fue entrevistarse con este empresario devenido legislador (es el principal exportador de aceite de soja) para solicitarle que reviera su iniciativa. Según trascendió, Urquía habría argumentado que «no veo qué tiene de malo ser amigo de Irán», y Kirszenbaum le habría respondido que «ante la evidencia de que Irán estuvo detrás de los atentados contra la Embajada de Israel y contra la AMIA, o sea contra territorio nacional, es como pensar que en el Senado de Estados Unidos en 1942 alguien hubiera propuesto conformar una comisión amigos de Japón».

    El hecho tomó tanto vuelo que la delegación de la DAIA en Córdoba se entrevistó con Urquía y después sus pares de Santa Fe con el senador Carlos Reutemann (que había adherido «prima facie» a la comisión) con el mismo objetivo. El santafesino desistió de inmediato, pero el cordobés parece decidido a avanzar por ese conflictivo sendero.

    Como se ve, aun cuando el temario inicial del encuentro Scioli-Donzis parece meramente protocolar, el real será bastante más complejo. En las próximas semanas el dirigente seguirá con su presentación en sociedad ante el titular de Diputados, Alberto Balestrini, y el jefe del Gobierno porteño, Jorge Telerman. Y se espera que el presidente Néstor Kirchner lo reciba antes de que termine enero, de regreso de sus 10 días de vacaciones.
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