Scioli se arrima a radicales para compensar abrazo PJ
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Daniel Scioli
Una ausencia, consentida, fue la de Alberto Conochiari, intendente de Leandro Alem, amigo de Kirchner. El «Rata» Juan Carlos Conochiari, hermano del alcalde, estudió y militó con el presidente en La Plata en los años 70. Está desaparecido.
Se plegaron, además, los legisladores provinciales Roberto Filpo y Ana María Peralta, y el diputado nacional Roberto Costa, a quien imaginan como candidato de la UCR K en Escobar contra el candidato del pattismo que, más allá de la instalación de Sandro Guzmán, se especula que será el propio Luis Patti.
Scioli, a su vez, estuvo acompañado por uno de sus armadores en la provincia: el legislador Alberto Pérez. Estaba invitado Oscar Parrilli, quien como delegado envió al doctor Carlos López, que en el pasado operó para -entre otros- Alicia Castro y Luis D'Elía, y ahora pone sus ojos y oídos al servicio del parrillismo.
Fue López quien alteró la noche con una pregunta incómoda. «¿Dónde está Marito Meoni? ¿Por qué no vino?», interrogó el doctor. Meoni es el intendente de Junín y con Daniel Katz y Héctor «Cachi» Gutiérrez fueron las tres ausencias notables en la cena del jueves. En rigor, Katz avisó que no iría, pero a Gutiérrez y Meoni lo esperaban.
De hecho, 24 horas antes, ese trío se había reunido con Posse en el hotel Castelar para unificar criterios operativos sobre el acercamiento al gobierno. De ahí sobresale un dato: Katz accede a compartir actos institucionales, pero todavía no quiere mostrarse en una ronda política como aliado del gobierno.
Así y todo, su nombre figura en la grilla de potenciales compañeros de Scioli en la provincia que hacen circular los voceros del kirchnerismo: comparte vagón con Jorge Taiana -hoy el preferido-, la interventora del PAMI, Graciela Ocaña, el diputado Carlos Kunkel y Sergio Massa, titular de la ANSeS.
No hubo, el jueves, menciones sobre ese tema: Scioli prefirió escuchar qué esperan y qué reclaman los intendentes radicales. Luego, en charlas más cerradas, hubo análisis sobre el mecanismo, todavía indefinido, que aplicará la Casa Rosada para concretar su alianza con los llamados radicales K. No es un tema menor en el futuro mediato. ¿Irán con el sello UCR o colgados de la boleta Kirchner? ¿ Deberán unirse a la fuerza con los peronistas de su distrito o aceptar que la Casa Rosada les dé a los PJ locales la lista oficial y a ellos, los jefes comunales, una papeleta por colectora?
Cada vez que los radicales hacen esa pregunta, chocan con balbuceos. En principio, la opción más factible parece ser la doble lista -una para los radicales K; otra para los kirchneristas-, pero no está claro si se agotará en el plano local o si ese modelo también se aplicará para los cargos legislativos.
Circula, de hecho, un plan para unir a los alcaldes no peronistas del norte del conurbano para conformar un partido vecinalista que, aliado de Kirchner, pero por fuera del FpV, pueda presentar listas propias en el plano seccional.
Ese ensayo, todavía verde, uniría a los radicales Posse y García, a Ricardo Ivoskus de San Martín -que guarda relación con el ARI, pero aparece tentado por la Casa Rosada- y al vecinalismo de Tigre, donde como sucesor de Ricardo Ubieto competirá Ernesto Casaretto, primo de Jorge, el obispo de San Isidro.
P.I.




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