La política en tiempos de campaña da para todo. Travestimos partidarios, chicanas personales, borocotismo, chispas entre contendientes y carpetazos frecuentan la vida diaria de los dirigentes que se embarran hasta el cuello por alcanzar -o retener- una porción de poder.
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Sin embargo, un nuevo fenómeno de la política surgió en la previa a las elecciones generales de 2015: el salto de garrocha con resorte. Desde dónde se va, se vuelve. A ese nuevo deporte jugaron en las últimas semanas algunos encumbrados regentes del massismo, que antes supieron militar en el kirchnerismo. La mayoría ocuparon cargos de jefes comunales del conurbano: Sandro Guzmán (San Miguel), Jesús Carglino (Malvinas Argentinas) y Gustavo Posse (San Isidro).
Pero ahora, se suma un nuevo saltador con pértiga (garrocha) resortada: Darío Giustozzi. El exintendente de Almirante Brown saltó al Frente Renovador en 2013, minutos antes de ir a votar diputados y senadores nacionales. En ese entonces, el garrochista Giustozzi se autoeyectó del kirchnerismo con filosas críticas a la conducción del FpV. "Se fueron acortando los márgenes para opinar en términos internos", dijo en los albores de la elección legislativa, que luego lo consagró dipuintendente. Hoy, rebota en el FR y salta "para atrás" con las mismas quejas bajo el brazo: "Me sentí impotente ante el avance de una atmósfera interna que me perjudicaba".
De esa ida y venida del saltarín Giustozzi se jactan ahora los ultrasciolistas aglutinados en La DOS (Daniel Osvaldo Scioli), quienes abrieron su brazos para recibirlo desde el aire, pero que a la vez divulgaron un video burlón por las redes dedicado al nuevo deporte de la política argentina: el salto de garrocha con resorte.