En aquella época reclutaron hombres como Mariano Grondona, Joaquín Morales Solá, Rosendo Fraga, Atilio Cadorín ( fallecido en accidente aéreo), Ricardo Kirschbaum, José Ignacio López, Jacobo Timerman, Santo Biasatti y más no ciertamente del progresismo local ni pro Cuba. Mientras tanto, los progresistas, o los juegan a pertenecer al « progresismo» por temor a escraches, eran los verdaderos manipuladores del ingenuo conjunto.
Algunos miembros reclutados para disfraz por Verbitsky ni siquiera eran periodistas. Otros jamás fueron consultados. Como en
Se disolvió y no tendrán ni siquiera que cumplir con el contrato de alquiler de la oficina: daban como dirección de «Periodistas» Piedras 1675, oficina «B», en edificio no casualmente pegado al diario «Clarín», aunque el verdadero «lugar de reunión» era el e-mail de Horacio Verbitsky que resolvió bajo el método « dispongo esto, lo difundo, el que esté luego en disidencia que salga a aclararlo». Pocos se atrevieron durante años a hacerlo. Pero con el caso de Julio Nudler estalló todo y se terminó una parodia insostenible.
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