Se lanzó jefe de Gabinete con el madrinazgo de Kirchner
-
Ley de Glaciares: optimismo libertario para dictaminar y aprobar la reforma en 48 horas
-
The Washington Post elogió a Milei: destacó la caída de la pobreza y el crecimiento del 4,4%
También se extendieron las tarjetas para armar una «mesa de transversales» para, entre otros, Roberto Feletti -titular del Banco Ciudad de Buenos Aires-, Arnaldo Bocco y Eduardo Hecker -secretario de Desarrollo Económico del Gobierno porteño-, que intercalaban platos con el guitarrista Juan «Tata» Cedrón, Víctor Sueiro, Lía Salgado, Jaime Torres, Teresa Parodi y Hugo Varela, de la troupe farandulera del kirchnerismo.
En los sectores de mayor comunión con el gobierno se repartieron el legislador electo Miguel «Pancho» Talento, el telegrafista Héctor Capacciolli, la ex diputada Liliana Sánchez, y como extraporteños, la senadora mendocina Marita Perceval.
Algunos entendían ayer que la comida, a propósito de recordar el regreso de Juan Domingo Perón al país en 1972, oficiaba de plataforma para el inicio del lanzamiento de A. Fernández como candidato a jefe de Gobierno 2007. «¿Qué otra cosa si no?», se preguntaban muchos de los que no fueron convidados en las filas del PJ Capital.
De ese modo explicaban otros la no concurrencia de Gustavo Béliz, por ejemplo, o también de Rafael Bielsa y su equipo (el secretario de Cultos, Guillermo Oliveri; y el jefe de Gabinete de Cancillería, Eduardo Valdés). En cambio, se esperaba la asistencia del ministro de Educación, Daniel Filmus, de quien no se conoce aspiración alguna a cargos electivos.
A. Fernández y sus acólitos se debaten en el dilema de retomar el Partido de la Victoria que se gestó para llevar a Néstor Kirchner como candidato a presidente y que en Capital Federal preside el jefe de Gabinete, o bien dar una estocada en los próximos días contra el PJ capitalino.
Esa movida es la de hacer renunciar a 39 de los 72 congresales del peronismo para «vaciar políticamente» el partido y obligar a reelegir sus autoridades.
Se comentaba esa oportunidad anoche en las mesas, pero también se confiaba en que «no tiene sentido hacer nada ahora, lo primero es juntarnos y resolver qué queremos hacer», decían, ya que consideraban que la comida se transformaba ya en una presión al resto del peronismo porteño, a la vez que el lanzamiento de la corriente propia de A. Fernández.




Dejá tu comentario