19 de noviembre 2003 - 00:00

Se levantó el paro de recolectores de residuos

Otra vez ayer el gremio de Hugo Moyano, avalado por su socio sindical Juan Manuel Palacio (transporte automotor), organizaron piquetes, cortes y, lo peor, impidieron la recolección de la basura en 4 distritos de la zona norte de Buenos Aires (se sumó en el intento de paro el gremio del CEAMSE). Tétrica resultó la situación en esos sectores ciudadanos, complicados además por una lluvia tenaz. La gente estaba escandalizada y Moyano -a pesar de que la jornada anterior negoció hasta última hora con Néstor Kirchner en la Casa Rosada- hasta se permitió rechazar la conciliación obligatoria ordenada por el Ministerio de Trabajo. Es decir que cuando Carlos Tomada lo favoreció -seguramente contra su voluntad- en el pleito con la francesa Carrefour, al sindicalista le pareció correcta la decisión: ayer, como no la compartía, decidió no acatarla. Un ejemplo demo-crático. Como se sabe, el litigio laboral se plantea por el encuadramiento del personal vinculado a la recolección de residuos, casi específicamente por si los barrenderos pertenecen a camioneros (seguramente porque trasladan un carrito) o al personal municipal que responde al ex jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, Alfredo Atanasof. Los intendentes participantes del conflicto adhieren a los reclamos de Atanasof. No en balde la propia esposa de Duhalde, Hilda Chiche, en la víspera salió a confrontar con el gremialista camionero y con tono firme lo criticó por inundar de basura el conurbano. También, por no cumplir con las instrucciones del Ministerio de Trabajo. Dura la mujer, al menos ante la blandura habitual de su marido. La furia de Moyano, agigantada por su hijo en el gremio, un heredero en sintonía, comenzó a morigerarse a última hora: advirtió que reunía demasiadas voluntades en contra. No obstante, prometía rayos y centellas (huelgas y más cortes) si no le hacían el gusto. Sorprendía esta actitud de Moyano tras haber dialogado con Kirchner: o no se ponen de acuerdo, a pesar de la amistad, o ambos coinciden en confrontar con un aparato gremial y municipal cercano a Duhalde. La mejor definición del enfrentamiento lo aportó el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, quien dijo: «Entre los contribuyentes y los camioneros, me quedo con los contribuyentes». Para hoy se aguarda mayor docilidad de Moyano ya que hubo gente dispuesta a llevarle la basura a su propia casa. Tal el disgusto popular. Como el fiel de la balanza se le vino en contra -al revés de lo que ocurrió con Carrefour-, el gremialista tal vez revise su inopinada medida de fuerza. Pareció necesario que interviniera una mujer para que Moyano retrocediera, aunque seguramente lo hará en forma temporaria. Ha descubierto que su acción atemoriza al gobierno y suele sacar ventajas. Lamentable.

Buenos Aires - Anoche, bajo las últimas luces encendidas de la Secretaría de Trabajo bonaerense, los camioneros comandados por Pablo Moyano decidieron levantar el paro en toda la provincia y acatar la conciliación obligatoria, tras una reunión con los empresarios de la recolección de residuos, intendentes del norte del conurbano, y el titular de la cartera laboral, José María Casas. Gremialistas y funcionarios acordaron, en tanto, volver a reunirse en 15 días para definir si acatan en forma definitiva la conciliación dictada por el gobierno.

La medida, que podría haberse extendido a todo el país, según la amenaza de los gremialistas, sólo fue levantada tras la dura reacción de Hilda Chiche Duhalde quien le pidió a Hugo Moyano, padre de Pablo y mandamás de los camioneros, que «piense con responsabilidad» antes de tomar decisiones drásticas.

Hasta este punto, a pesar de las dificultades planteadas en la provincia y en la Capital Federal (ver aparte) por la acumulación de basura, Néstor Kirchner parecía, en la agenda gremial, seguir jugando sobre los flejes, a despecho de su relación con el duhaldismo.

Mientras la esposa de Eduardo Duhalde y diputada nacional electa, Hilda Chiche González, calificó como «un disparate absoluto» el paro de recolectores de residuos, el Presidente acababa de agasajar en la Casa Rosada al propio Hugo Moyano, con quien trató el futuro mapa sindical y los recientes aumentos de salarios para trabajadores privados.

La ex primera dama señaló que «así como hubo una etapa de privatización de todo el sistema de residuos en la etapa privatizadora argentina, también hay una vuelta a que los estados municipales se hagan cargo de esas tareas para economizar y garantizar un buen servicio». De esta manera, con un discurso kirchnerista respondía a la actitud del gremialismo oficialista de Moyano que quería mantener la afiliación de los barrenderos, siendo este el eje de su protesta.

La basura seguía acumulándose en las calles y causaba enormes inconvenientes en los distritos del norte del conurbano, donde se inició el conflicto -San Isidro, Tigre, Vicente López y San Fernando- y en las ciudades más importantes de la provincia como Mar del Plata y Bahía Blanca, así como en municipios como Morón, Ituzaingó, Avellaneda y Quilmes.

Sólo una decisión gremial, ajena a los hombres de Moyano, arrojó algo de calma al panorama de la higiene: el conflicto que generó trastornos en la recolección de basura en la
Capital Federal se destrabó ayer cuando el CEAMSE garantizó la continuidad de las fuentes laborales a todos los inspectores que llevaban a cabo una medida de fuerza. No corrían la misma suerte los bonaerenses.

• El intendente de
San Isidro, Gustavo Posse, denunció una serie de intimidaciones por parte del Sindicato de Choferes de Camiones con el fin de impedir que ese municipio recolecte los residuos por sus propios medios, mientras que los gremialistas denunciaban la detención de diez afiliados.

• También hubo episodios de vandalismo, una bomba molotov sobre un camión en
San Fernando y una agresión a un patrullero municipal que estaba asistiendo en Boulogne.

El conflicto sindical había comenzado en la madrugada del lunes en esos municipios bonaerenses y luego se extendió a toda la provincia en
rechazo a la «municipalización» del servicio de barrido público. En el caso del resto de la provincia, en «solidaridad» con los empleados del norte del conurbano.

«Hace dos años y medio que estamos tratando de resolver el problema, y la semana pasada los municipios decidimos tomar el servicio y hablar con los barrenderos para informarles que
a partir del 1 de enero tenían asegurado un trabajo en un nuevo servicio municipal», dijo Posse al respecto.

«Ahí fue cuando reaccionó el gremio de los camioneros porque vieron que les decimos a su personal que se incorporen al municipio», indicó el jefe comunal. En ese sentido, agregó que
«el problema es que en este país el barrendero obligatoriamente pertenece al sindicato de camioneros». Un conflicto similar al que tuvo Moyano con Armando Cavalieri, del gremio de los empleados de comercio por el caso Carrefour.

• Por su parte, el intendente de
Vicente López, Enrique García, pidió ayer a las autoridades del Batallón 601 de Villa Martelli que les permitan depositar en los campos de esa dependencia la basura que se recolecta en el municipio.

• La municipalidad de
La Plata anunció que descontará el día a los recolectores de residuos que no cumplan con su trabajo en la capital provincial.

• En
Bahía Blanca, la comuna multó a la empresa Cliba por incumplimiento en la recolección de los residuos domiciliarios.

• Y en
Mar del Plata se temía porque la ciudad podría inundarse si la basura tapa las bocas de tormenta, merced al mal tiempo.

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