Se levantó el paro de recolectores de residuos
Otra vez ayer el gremio de Hugo Moyano, avalado por su socio sindical Juan Manuel Palacio (transporte automotor), organizaron piquetes, cortes y, lo peor, impidieron la recolección de la basura en 4 distritos de la zona norte de Buenos Aires (se sumó en el intento de paro el gremio del CEAMSE). Tétrica resultó la situación en esos sectores ciudadanos, complicados además por una lluvia tenaz. La gente estaba escandalizada y Moyano -a pesar de que la jornada anterior negoció hasta última hora con Néstor Kirchner en la Casa Rosada- hasta se permitió rechazar la conciliación obligatoria ordenada por el Ministerio de Trabajo. Es decir que cuando Carlos Tomada lo favoreció -seguramente contra su voluntad- en el pleito con la francesa Carrefour, al sindicalista le pareció correcta la decisión: ayer, como no la compartía, decidió no acatarla. Un ejemplo demo-crático. Como se sabe, el litigio laboral se plantea por el encuadramiento del personal vinculado a la recolección de residuos, casi específicamente por si los barrenderos pertenecen a camioneros (seguramente porque trasladan un carrito) o al personal municipal que responde al ex jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, Alfredo Atanasof. Los intendentes participantes del conflicto adhieren a los reclamos de Atanasof. No en balde la propia esposa de Duhalde, Hilda Chiche, en la víspera salió a confrontar con el gremialista camionero y con tono firme lo criticó por inundar de basura el conurbano. También, por no cumplir con las instrucciones del Ministerio de Trabajo. Dura la mujer, al menos ante la blandura habitual de su marido. La furia de Moyano, agigantada por su hijo en el gremio, un heredero en sintonía, comenzó a morigerarse a última hora: advirtió que reunía demasiadas voluntades en contra. No obstante, prometía rayos y centellas (huelgas y más cortes) si no le hacían el gusto. Sorprendía esta actitud de Moyano tras haber dialogado con Kirchner: o no se ponen de acuerdo, a pesar de la amistad, o ambos coinciden en confrontar con un aparato gremial y municipal cercano a Duhalde. La mejor definición del enfrentamiento lo aportó el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, quien dijo: «Entre los contribuyentes y los camioneros, me quedo con los contribuyentes». Para hoy se aguarda mayor docilidad de Moyano ya que hubo gente dispuesta a llevarle la basura a su propia casa. Tal el disgusto popular. Como el fiel de la balanza se le vino en contra -al revés de lo que ocurrió con Carrefour-, el gremialista tal vez revise su inopinada medida de fuerza. Pareció necesario que interviniera una mujer para que Moyano retrocediera, aunque seguramente lo hará en forma temporaria. Ha descubierto que su acción atemoriza al gobierno y suele sacar ventajas. Lamentable.
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Sólo una decisión gremial, ajena a los hombres de Moyano, arrojó algo de calma al panorama de la higiene: el conflicto que generó trastornos en la recolección de basura en la Capital Federal se destrabó ayer cuando el CEAMSE garantizó la continuidad de las fuentes laborales a todos los inspectores que llevaban a cabo una medida de fuerza. No corrían la misma suerte los bonaerenses.
• El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, denunció una serie de intimidaciones por parte del Sindicato de Choferes de Camiones con el fin de impedir que ese municipio recolecte los residuos por sus propios medios, mientras que los gremialistas denunciaban la detención de diez afiliados.
• También hubo episodios de vandalismo, una bomba molotov sobre un camión en San Fernando y una agresión a un patrullero municipal que estaba asistiendo en Boulogne.
El conflicto sindical había comenzado en la madrugada del lunes en esos municipios bonaerenses y luego se extendió a toda la provincia en rechazo a la «municipalización» del servicio de barrido público. En el caso del resto de la provincia, en «solidaridad» con los empleados del norte del conurbano.
«Hace dos años y medio que estamos tratando de resolver el problema, y la semana pasada los municipios decidimos tomar el servicio y hablar con los barrenderos para informarles que a partir del 1 de enero tenían asegurado un trabajo en un nuevo servicio municipal», dijo Posse al respecto.
«Ahí fue cuando reaccionó el gremio de los camioneros porque vieron que les decimos a su personal que se incorporen al municipio», indicó el jefe comunal. En ese sentido, agregó que «el problema es que en este país el barrendero obligatoriamente pertenece al sindicato de camioneros». Un conflicto similar al que tuvo Moyano con Armando Cavalieri, del gremio de los empleados de comercio por el caso Carrefour.
• Por su parte, el intendente de Vicente López, Enrique García, pidió ayer a las autoridades del Batallón 601 de Villa Martelli que les permitan depositar en los campos de esa dependencia la basura que se recolecta en el municipio.
• La municipalidad de La Plata anunció que descontará el día a los recolectores de residuos que no cumplan con su trabajo en la capital provincial.
• En Bahía Blanca, la comuna multó a la empresa Cliba por incumplimiento en la recolección de los residuos domiciliarios.
• Y en Mar del Plata se temía porque la ciudad podría inundarse si la basura tapa las bocas de tormenta, merced al mal tiempo.




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