Se resiste el campo a que Kirchner no cambie la 125
Por la tarde, ayer parecía cierto un título: gana Kirchner (Néstor, claro), pero cediendo. Es decir, conseguía el número suficiente de votos en Diputados para imponer su Resolución 125 sin un retoque siquiera, pero entregando a cambio innúmeros beneficios a determinados sectores del agro (más caro, se pensaba, que retocar la suba de las retenciones de la 125). Anoche lo anunció el jefe de su bloque en Diputados, al conseguir un acuerdo interno para votarla. Objetivo: conseguir la ley, hablar de democracia y, de paso, dividir al campo (casi un sueño constante del oficialismo desde hace más de 100 días). Con ese argumento de dádivas a los más chicos -y castigo a los más grandes, el UPA del kirchnerismo-, algunos dudosos se volvían a calzar la camiseta oficial y, en simultáneo, algunos gajos de Elisa Carrió se inscribían en la nómina. Tal vez, también había algo para ellos.
Sin embargo, los más beneficiados -los chicos- se encolumnaron en la iniciativa opositora, parecían más bravos que los grandes, quizás para no aparecer como comprados o seducidos. Entonces, persistieron en reclamar la suspensión de la vigencia de la 125 por 90 días y, armoniosamente, armar una ley que atienda a las diversas producciones del sector: leche, trigo, maíz, soja, carne. Vista, claro, la nula atención del gobierno en estos años a esos rubros, sólo protegidos por el tipo de cambio y en general condenados por la imposición de tributos. O sea, los 4 jefes rurales cerraron la puerta ante cualquier negociación que no suponga la revisión de la 125. Con esa noticia en la comisión oficialista, cuando ya pensaban irse a sus casas con la tarea cumplida (ante Kirchner, claro), empezaron las dudas. ¿Y si se renueva el conflicto? ¿Para qué insistir en una alternativa que no sana, más bien empeora la situación? Preguntas que, desde el Chaco -donde habló, diciendo que él no quería ganar a nada-, les respondía enojado, advirtiendo. En todo caso, que vayan y voten, después sabremos quiénes son los traidores. Molesto, además, porque "me habían dicho que me quedara tranquilo y, ahora, no levantan la mano. Me mintieron, me mintieron mal". No es lo único: también le pesa la constancia difunta de personajes como José María Díaz Bancalari: "Yo te acompaño a pesar de que pierdo". Todo un modelo de lealtad este remanente de la UOM de los años trágicos que, otra vez, ayer recordó el propio Kirchner. Pero de ese detalle mejor no acordarse, privilegio de la memoria del poder.
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Agustín Rossi, jefe del kirchnerismo en Diputados, José María Díaz Bancalari y el cordobés
Alberto Cantero Gutiérrez fueron los encargados de anunciar anoche el acuerdo dentro
del bloque oficialista.
En el debate dentro del bloque kirchnerista hubo de todo, pero fue decisiva la postura de Felipe Solá. El ex gobernador bonaerense fundamentó bien su postura y defendió su proyecto inicial, pero terminó aclarando que se sometía a la autoridad del bloque y, por lo tanto, si debía votar la Resolución 125 lo haría. Demostró, además, que de todos los presentes era el único que entendía el conflicto agropecuario.
Se llevó a cambio la promesade la conducción del bloque de analizar hoy otra modificación al proyecto que aumente los fondos que por compensaciones recibirán los pequeños productores. Pero para eso falta, de nuevo, una aprobación de Cristina de Kirchner, como se hace todo en el oficialismo.
Mientras todo eso sucedía dentro del bloque, con discursosde la rebelde riojana Griselda Herrera, que al final se disciplinó, y enojos de Graciela Camaño, que se retiró del salón antes de tiempo, y Jorge Villaverde, afuera el campo endurecía la posición.
Eduardo Buzzi de la Federación Agraria, con quien Rossi y el kirchnerismo habían mantenido contactos para intentar una posición común, corrió los límites de sus exigencias: ya no le alcanzaba que las compensaciones se pagarán a los productores de soja, trigo y maíz que declararán hasta 750 toneladas, ahora exigía que fuera hasta 3.000 toneladas, un imposible para el orgullo de la Casa Rosada.
Toda la discusión se demoróhasta las 10.30, mientras una banda de productores autoconvocados esperaba afuera del bloque oficialista para presionar a los diputados kirchneristas. Faltaron en ese encuentro los de siempre: cordobeses y entrerrianos que se niegan a alinearse detrás de la Resolución 125, pero al final Rossi pudo anunciar que tenía unanimidad del bloque para apoyar su propuesta. Mañana deberá demostrarlo en el recinto.




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