Se juraba ayer -claro, entre peronistas, lo cual exige una cautelosa observación- que era total la ruptura entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde y, por lo tanto, ambos irán por separado a las elecciones de octubre en la provincia de Buenos Aires. El más entusiasta con esta crisis es Felipe Solá, quien ya considera imposible la conciliación entre los otros dos jerarcas (a pesar de que Duhalde y Kirchner se encontrarán este fin de semana en Asunción). Muestras del distanciamiento: orden del Presidente para armar listas propias y hacer un congreso, el 28, que le impida al duhaldismo conservar la sigla PJ, el escudo y las fotografías de Eva y Juan Perón. Del otro lado, se sabe que en las últimas horas, Hilda Chiche Duhalde ya pensó en su jefe de campaña y que eligió a Juan José Alvarez para ese cargo. No se conoce todavía la respuesta del diputado.
El ministro del Interior, Hay una sola interpretación: 48 horas atrás,
Dos factores se conjugaron para generar la combustión presidencial. La certeza de que el ex presidente había sellado un acuerdo con
Un destello, casi opaco, en el fondo del túnel limita un posible entendimiento a capitanes que siguen junto a Duhalde. Para ellos hay un plazo perentorio para elegir trinchera: el martes próximo, último día para firmar un acta de adhesión al Frente para la Victoria (FPV).
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