3 de mayo 2002 - 00:00

Servini decide futuro de Ibarra

Aníbal Ibarra deberá convalidar en la Justicia su título de presidente nacional del Frente Grande. La jueza María Romilda Servini de Cubría recibió el martes pasado impugnaciones al congreso partidario donde se ratificó a Ibarra como heredero del banco que abandonó Carlos Chacho Alvarez. Los grupos de afiliados se quejaron vía judicial argumentando que no había quórum suficiente para sesionar y designar la mesa política, tal era el trámite partidario.

Un débil sostén político cosechó Ibarra, así, en su carrera por ser reelecto jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Primero intentó un distanciamiento de la gestión de Eduardo Duhalde para buscar adhesiones de la tropa frepasista rebelde.

Ahora al cacique frepasista, que intenta un acercamiento con identidad propia al ARI de Elisa Carrió, le queda apenas un anillo de voluntarios, que por provenir su mayoría del ex Partido Comunista, los adversarios partidarios bautizaron con el mote de «Circo de Moscú». Señala, entre otros, a su ladero Ariel Schifrin, los bonaerenses Alejandro Mosquera, Oscar Laborde (intendente de Avellaneda) y Eduardo Sigal. Se le oponen el llamado grupo federal donde participa el «flamariquismo» y el bloque oficialista del FG que comanda en Diputados Darío Alessandro. Los chachistas nostálgicos del ARI no acudieron a la cita.

El congreso del FG (prácticamente todo lo que queda del Frepaso) debía elegir la mesa de conducción partidaria y ratificar su mandato como presidente como continuación del inicio de ese trámite en diciembre pasado. Pero a Ibarra no le alcanzaron los congresales. Por eso, antes de dar continuidad a ese encuentro, sus apoderados pidieron permiso a la Justicia para sesionar con un tercio de congresales. Ese pedido sufrió la primera impugnación ante Servini de Cubría. Consideraban los quejosos, animados por el catamarqueño Mario Fadel, que si el congreso anterior decidió la nominación de Ibarra con la mitad más uno de los congresales, ahora debía contar con el mismo número.

Tardaron en llegar los representantes, a pesar de micros que facilitaron la llegada desde el interior, pero sin embargo ya al caer la tarde había 140 acreditados (con 130 se cumplía el tercio para Ibarra). De esa porción de inscriptos para el debate y la elección de la mesa de conducción política de 21 miembros, se habían retirado 22, de acuerdo con el grupo federal. La mesa política quedó de todos modos integrada por Vilma Ibarra (ahora la senadora no quiere irse al ARI), Sigal, Mosquera, Schifrin, y otros acólitos ibarristas.

«Si la jueza sostiene que no tiene validez el congreso, se cae el mandato de Ibarra»
, explicó Fadel.

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