10 de junio 2002 - 00:00

Sin adelanto, negocia Duhalde cómo se va

El gobierno intentará desde hoy armar una agenda electoral para la salida pacífica, aunque no adelantada, de Eduardo Duhalde de la presidencia. Para eso el Designado tendrá un nuevo gerente para las relaciones con los caciques del PJ (gobernadores y legisladores «sin techo»). Su misión es pactar una nueva alianza hacia adentro del peronismo y la convocatoria a la elección interna de autoridades del partido y candidatos a sucederlo.

El elegido es el ex ministro del Interior Rodolfo Gabrielli quien asumirá hoy como asesor político de la presidencia de la Nación. Como necesita recursos para cumplir tan ardido cometido, este economista que ha sido también gobernador y diputado por Mendoza, contará con los superpoderes de otro cargo. También lo nombrarán vicepresidente del Banco de la Nación Argentina, organismo desde el cual la administración nacional tiene llegada a todas las provincias y a las necesidades de sus gobernantes.

Como responsable del plan político del gobierno Gabrielli ya recibió las grandes líneas del programa de su jefe:

Fecha de las elecciones: no hay adelantamiento de las elecciones a la vista. Lo más que se le ha escuchado al Presidente sobre este punto es que una vez firmado el acuerdo con el FMI y disparado algún programa de reactivación de la economía, Duhalde convocará a las elecciones presidenciales. Esto es lo que le han escuchado, entre otros, el pampeano Rubén Marín. Este gobernador y jefe operativo del PJ almorzó a solas el miércoles pasado con el Presidente y oyó cómo repetía lo mismo de La Pampa hace quince días: «Soy presidente de transición y me tienen que dejar manejar los tiempos.A los que quieran elección adelantada díganles que en ese caso renuncio en el acto, llamen a Asamblea y que pongan a un presidente provisorio que llame a elecciones adelantadas».

• Los tiempos que el Presidente maneja son muy distintos a los que le atribuyen algunos de sus propios voceros. Son los del código electoral en vigencia que establece un cronograma fijo, a partir del día del llamado a elecciones, de 180 días que deben correr. En el planteo de Duhalde decir que va a llamarlas cuando crea que se dan las condiciones hay que leer que serán seis meses después de lo que él resuelva. Si las llamase ahora, caería a mediados de diciembre. Por vía de hipótesis, si se firma el acuerdo con el FMI a mediados de julio y las señales benéficas de ese acuerdo se verifican a mediados de agosto estaríamos hablando de mediados de enero. Esa quimera veraniega equivale a marzo -fecha que quieren los gobernadores según el pulso de la cumbre de La Pampa-algo no muy lejos de mayo, que es cuando han sido las elecciones presidenciales de 1989 y 1999. Es decir un adelantamiento que no es un adelantamiento.

• Esas hipótesis sostienen la idea de Duhalde, que comparte la mayoría de los caciques del PJ, de que se cumpla la decisión ya tomada en el partido de que en octubre próximo se hagan las elecciones internas del peronismo para elegir nuevas autoridades y también candidatos para integrar la fórmula presidencial del oficialismo. Esa idea la sostiene antes que nadie Carlos Menem, presidente formal del PJ que ha preferido desactivar la vida partidaria para no ofrecer el escenario de la discordia.

• De esto se agarran hombres como Jorge Matzkin para promover en el corazón del Designado la idea de una reunión este mes con Menem en La Rioja. El acto que servirá de pretexto del encuentro ya está organizado. Será el 24 de junio en Aimogasta, La Rioja, donde se inaugurará una plan-ta de procesamiento de aceitunas a la que se han comprometido ir tanto Menem como Duhalde.

El riojano pidió -aunque lo nieguea su gobernador
Angel Maza que organice ese acto y le ordenó día, hora y lugar. Duhalde sigue dudando si debe ir o no. «Tengo miedo que me hagan una trampa yendo a ese acto. ¿No debería ir aprovechando que está en los Estados Unidos? Pero dirían que le escapo al compromiso. ¿Qué hago?», etc., son los dilemas que le acercó el Presidente al ministro del Interior. Este insiste en que el peronismo necesita la paz interna para poder soñar con un resultado airoso en las próximas elecciones y que esa cumbre debe realizarse.

• Desde hoy
Gabrielli se pondrá a llamar a los principales caciques del peronismo. De Carlos Reutemann el gobierno dice que es el candidato natural a presidente pero que debe decidirse. José Manuel de la Sota cree lo mismo pero alienta esperanzas de ser candidato si el Lole santafesino dice que no. Menem se siente no sólo candidato sino ganador. Nadie le resta chance para una elección interna; muchos dudan que pueda vencer la resistencia de un sector del electorado, decisivo quizás, en las ciudades de más de 50 mil habitantes, donde el riojano nunca tuvo mucha suerte ni en el mejor momento de su carrera.

Adolfo Rodríguez Saá, también en la lista de llamados de Gabrielli, es la pieza más dura. Nadie tiene recursos a mano para convencerlo al sanluiseño de que no vaya por afuera del PJ. Otros a llamar es la lista larga de quienes sostienen pretensiones presidenciales pero para lograr disputar el cargo de vicepresidente.

Gabrielli vuelve a la función que dejó hace un mes y medio con la sangre en el ojo.

Había logrado que los gobernadores firmasen el primer pacto fiscal -el que ahora el FMI pide los gobernadores ratifiquen de a uno el cumplimiento efectivo-que culminó en los 14 puntos de Olivos. Este último papel significó la cumbre del poder de los gobernadores sobre el débil gobierno de
Duhalde y causó el viraje bonaerense de Olivos. Jorge Capitanich y Gabrielli, llegados porque eran duchos en las relaciones con las provincias (senadores y gobernadores respectivamente), fueron despedidos. Atanasof y Matzkin los reemplazaron porque iban a manejar mejor a las provincias y al Congreso y en 15 días llegaron a marcas récord. Los gobernadores dilatan cuanto quieren la firma del pacto de baja del gasto; con subversión económica las dos cámaras del Congreso de las que debía ocuparse Matzkin llegaron al extremo de aprobar un proyecto de minoría desechando los que habrán presentado las dos mayorías y con dos derrotas en Senado y Diputados de la bancada mayoritaria. Si lo hubieran querido no lo hubieran logrado.

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