Singular Alzheimer

Política

Pródigos los peronistas en solicitadas. El partido, los sindicatos, su gente, recordaron siempre a sus ídolos, héroes o referentes. En estos tiempos, sin embargo, se olvidan de ese recurso publicitario, del mínimo recuerdo, de la exaltación que los hizo famosos. Se advirtió ayer cuando, al conmemorarse la muerte de Perón (34 años), salvo la Construcción y en un solo medio, se dejó caer una lágrima de nostalgia (Néstor Kirchner, obvio, sí lo recordó en su discurso del Chaco: lo necesita más que nunca). Hubo algunos actos, casi con desocupados, una misa y hasta la mirada de alguien que también lo aprovecha: Daniel Scioli. Todo con sordina. Con más silencio, penoso, el día anterior no hubo mención, recuerdo, solicitada o acto, para quien -a 39 años de su asesinato- hizo del movimiento obrero la consolidación del peronismo. Sobre todo, en los peores años, cuando Perón estaba en el exilio y en la Argentina había que preservarlo, organizarlo, difundirlo (y, además, llevarle los alfajores a Madrid). La Casa Rosada, en esta ocasión, ni siquiera tampoco hizo alusión a este episodio, a esta desaparición. Curioso: siempre mencionan a los 30 mil desaparecidos y jamás a este desaparecido que masacraron los imberbes montoneros.

Un Juan Domingo Perón joven, vestido de gala, engominado, en blanco y negro, miraba desde una gigantografía. Delante, elogioso como nunca, ultra ortodoxo, Néstor Kirchner lo invocaba a horas de una votación clave en el Congreso para el gobierno de Cristina de Kirchner.

Ocurrió ayer en Chaco, donde el patagónico, como jefe del PJ, encabezó el acto central a 34 años de la muerte del fundador del peronismo. Desde allí, llamó a sus diputados a «defender con coraje y honra» el proyecto oficial que ratifica las retenciones móviles.

«A aquellos que deciden asumir las banderas nacionales y populares, tengan el coraje de jugarse por la defensa de los intereses nacionales y populares», recurrió a la mística. Fue un mensaje preciso para un destinatario claro: los legisladores del Frente para la Victoria (FpV).

Por segunda vez en apenas seis días, el ex presidente utilizó la trinchera de la TV para intentar alinear a los diputados propios que plantean disidencias con el plan K. El jueves pasado lo hizo desde el escenario del congreso de delegados de La Bancaria.

A juzgar por los números que difunde la Casa Rosada, fue un ejercicio redundante: en persona, el patagónico repasa la lista de diputados y afirma, asistido por Alberto Fernández, Florencio Randazzo y Carlos Zannini, que tiene los votos para aprobar el proyecto.

Ayer, a tono con el día, Kirchner revistió sus palabras de un tono intimista para los peronistas. «Debemos hacer como lo hicieron Eva y Perón -comparó- que pese a las agresiones dieron todo por la patria. Nosotros tenemos que repetirlo con la misma fuerza y coraje.»

Citó, de memoria, el golpe del 76 y remitió, además al de 1955. Todo un detalle: en charlas íntimas, Kirchner teoriza que si Perón hubiese aceptado resistir la avanzada de La Libertadora, «otra sería la Argentina». Por eso, afirma, no hay que ceder a la presión del campo.

Antes, el titular del PJ, había dedicado dos párrafos a ensalzar a Perón. «El inmortal y único líder», dijo luego de recordar que el 1 de julio de 1974, con su muerte, «el país se paralizó». A su lado, aplaudía a rabiar, el gobernador chaqueño Jorge Capitanich.

Capitanich fue el organizador del acto en el Hindú Club que estuvo rodeado de un inusual operativo de seguridad.Un recurso básico: en esa provincia, los chacareros se han manifestado con dureza y llegaron, incluso, a bombardear con huevos al gobernador.

  • Temor recurrente

    La custodia extra, sigilosa y reservada, fue para evitar un hecho indeseable. Ese temor se volvió recurrente para el gobierno.

    Además del mensaje a los propios, Kirchner usó el show pejotista del Chaco para volver, una vez más, a cuestionar los piquetes rurales. «Cuando se tiene la verdad no se necesita recurrir a cortes de ruta que perjudican a todos los argentinos», dijo.

    Y, atento a las advertencias de algunos dirigentes rurales, puntualmente Mario Llambías, de CRA, pidió que se respete lo que resuelva el Congreso.

    Al plantear el pulseo entre el gobierno y el campo, habló de las posturas de cada sector y precisó: «Estas diferencias se saldan en el Congreso». Fue una referencia puntual a las diferentes alertas sobre el regreso al paro si se ratifica la Resolución 125.

    Con un inusual tono institucional, 2008 podrá ser recordado como el año más peronista de los Kirchner desde su llegada al poder. Hasta ahora, las menciones eran elípticas y, durante mucho tiempo, directamente fueron nulas. Pero ahora es el jefe del PJ.

    En sintonía, Daniel Scioli compartió con legisladores y dirigentes un acto en la quinta de San Vicente, estigmatizada por los hechos de violencia protagonizados por seguidores de Hugo Moyano y militantes de la UOCRA de Juan Pablo «Pata» Medina.

    El otro peronismo, el disidente, también tuvo sus homenajes. Eligieron un territorio que suele servir de tarima para criticar al gobierno: la Catedral metropolitana. Allí, participaron de una misa, Carlos Menem, Héctor Maya y Miguel Angel Toma, entre otros.

    Casi una oficialización de su conversión al antikirchnerismo, en la oración estuvo Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de UATRE; líder de «las 62» y todavía aliado de Moyano en la CGT.
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