Sociedad con Elisa Carrió hace estallar a la UCR
Una foto y medias palabras entre la cúpula de la UCR y Elisa Carrió hicieron estallar al viejo partido. Raúl Alfonsín, reponiéndose de su delicado estado de salud, condenó en una carta la posibilidad de una alianza con la musa del ARI. Los acólitos del ex presidente tienen como proyecto un acercamiento con Julio Cobos, a quien Carrió ha fumigado como eventual socio de su nueva alianza. No pensaban nunca que la jefa de Coalición Cívica cruzase los umbrales del partido para desbaratarles la jugada. Esa exhibición con Carrió también despertó a Roberto Lavagna, peronista que fue candidato de radicales, que sueña con retener esa amistad y se burló de la foto. Cobos enmudeció porque mientras Carrió esté en el comité nacional, él no puede ni pisar su antiguo partido.
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Raúl Alfonsín, Roberto Lavagna, Gerardo Morales, Elisa Carrió y Julio Cobos
Un acuerdo con la Coalición Cívica le aportará aliados en Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, además de volver a levantar cabeza en la Capital Federal, donde la UCR fue devastada, aunque su boleta haya conseguido 11% de los votos en la última elección separada de los candidatos de Roberto Lavagna. A Carrió el acuerdo le aporta en todo el país lo que no tiene: los fiscales para que le cuenten los votos y una estructura que aún permanece organizada en las 24 provincias.
Pero el principal dilema para solucionar es la provincia de Buenos Aires, donde la unión con Stolbizer puede ayudar a perforar el techo de votos que Moreau y Storani no pueden superar desde hace años.
En ese armado, Stolbizer es clave y no podrá avanzar si permanecen en juego sus enemigos de las últimas internas radicales. Menos cuando Moreau no sólo no plantea un acercamiento con el radicalismo que se fue del partido, sino que alienta alianzas más cercanas al duhaldismo. Pero pensar en una buena performance electoral sin incluir a la provincia de Buenos Aires es sembrar en el viento.
El panorama se completa con la pretensión radical de acercar a la segunda línea de intendentes que siguen a Cobos. En Mendoza, la cuestión es más clara: las fuerzas del vicepresidente sumadas a las del radical Roberto Iglesias podrían garantizarles un triunfo en la provincia.
Pero Carrió se niega a hablar de Cobos. Alfonsín, se dijo, está dispuesto a hablar con Cobos, pero no pierde de vista que aún es parte del gobierno kirchnerista, mal que le pese, y que esa situación no puede cambiar.
La líder de la Coalición Cívicaplantea el tema con más crudeza, como lo hizo en la conferencia de prensa que siguió a la reunión con la UCR. De todas formas, todos juegan con la ilusión de que la tropa de Cobos termine acercándose.
De hecho, se los dijo ayer uno de ellos, el bonaerense Daniel Katz: «Nos sentimos cómodos con el socialismo, el radicalismo y la Coalición Cívica», aunque todavía nadie lo haya convocado.



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