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20 de noviembre 2007 - 00:00

Sociedad secreta Moyano y Lousteau

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Los que aventuran que Hugo Moyano sólo festejó la ratificación de Julio De Vido en el gabinete de Cristina de Kirchner ignoran un dato elemental: en la intimidad de la CGT, el jefe camionero celebró también la designación de Martín Lousteau como ministro de Economía.

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No responde sólo a la identidad futbolística de ambos: son hinchas fanáticos de Independiente. Hay otras razones más terrenales: como titular del BAPRO, Lousteau -ya el silver boy- canceló una antigua y millonaria deuda del banco con la Federación de Camioneros que comanda Moyano.

El origen de aquel entuerto era una demanda por una «defraudación» -según los registros internos de la entidad- contra el gremio. Fondos que debían depositarse en la cuenta sindical y alguien se olvidó de acreditar. Historias típicas del sindicalismo: aún hoy no se sabe adónde fue a parar aquel dinero y, como siempre, nadie pregunta.

El planteo estalló con Ricardo Gutiérrez en el Banco Provincia, y comenzó a ordenarse durante el período en que Jorge Sarghini estuvo al frente del BAPRO; luego siguió en zigzag con el interinado de Adolfo Boverini hasta que Lousteau le puso el broche:«Moyano feliz». Fue una negociación «de partes» que acordó la devolución al gremio de una cifra inferior a los 8 millones de pesos. Lousteau, al que en la CGT ya tratan de «Martín», fue el gestionador del acuerdo bilateral que se resolvió sin publicidad. Las buenas obras no se declaman.

A los negociadores les intrigó que el gremio no sabía, con precisión, «cuánto dinero debían tener depositado» en la cuenta del BAPRO. Esa nebulosa facilitó la salida pactada que cincelaron, por intermediarios, Lousteau y Moyano.

El jefe cegetista festejó y agradeció el gesto del economista que hace pocos días fue designado sucesor de Miguel Peirano. Sugerencia de Alberto Fernández -hombre con pasado en ese instituto platense-, quien estaba informado de la gentileza de Lousteau a Moyano. O sea, algún circo hay cuando el camionero le atribuye al jefe de Gabinete cada frase endemoniada que fluye de la Casa Rosada. Ahora, estos enemigos para el público aparecen como padrinos -uno público; el otro secreto- de Lousteau.

Sobre el pleito está pendiente la investigación administrativa y la causa judicial para determinar quiénes, desde adentro del BAPRO, hicieron la operación, dónde estuvo el faltante y si existió algún tipo de connivencia desde el sindicato en la estafa.

El misterio lo heredará Guillermo Francos, a quien Scioli pretende colocar al frente del Banco Provincia a pesar de los susurros quejosos que le llegaron desde sectoresfinancieros que no consideran oportuna esa designación. Scioli aparece, por los antojos del azar, como fortuito causal de una larga y amigable conversación entre Moyano y Lousteau.

Cuando, el 22 de agosto, en Mar del Plata, el gobernador electo lanzó oficialmente su candidatura, el líder camionero y el futuro ministro compartieron el viaje.

Sus intereses volvieron a coincidir cuando, a instancias de Felipe Solá, la provincia intercedió para que el predio del CEAMSE en Villa Domínico se le ceda al Club Independiente, donde posaron para la foto el titular del club, Julio Comparada; y el intendente de Avellaneda, Baldomero «Cacho» Alvarez.

Acaso, algún domingo, Lousteau se muestre en la platea alentando junto a Moyano y dos de sus laderos hinchas del rojo de Avellaneda: el peonero Gerónimo «Momo» Venegas y el panadero Abel Frutos. Todos, claro, cercanos a la barra brava.

Más concretos, en la CGT consideran al ministro un amigo, al que dicen conocer «desde hace muchos años». Con él confían en establecer el trato que Robero Lavagna les negó, Felisa Miceli no se animó y Miguel Peirano no tuvo tiempo de cristalizar. Promisorio el silver boy, al menos en el rubro sindical.

Con el antecedente de haber resuelto, a pedido del paladar de Moyano, el pleito entre el BAPRO y Camioneros, Lousteau iniciará su gestión con el respaldo de un aliado que, inclusive en la Casa Rosada, no tenían registrado. Pero al propio Kirchner se le escapan hasta elefantes: con él Racing casi se va al descenso; con Moyano y Lousteau quizá Independiente salga campeón.

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