7 de junio 2002 - 00:00

Solá "blanqueó" su plan de reforma de la Constitución

La frase la ensayó Felipe Solá pero la dijo Florencio Randazzo que adornó la charla diez minutos, antes de ir al hueso y disparar la propuesta de limitar la reelección de los legisladores, intendentes y concejales de la provincia. «Queremos prohibir la reelección indefinida para los cargos electivos», dijo Randazzo -secretario de Modernización del Estado- y despertó un bullicio entre los comensales, muchos encolados a bancas legislativas o despachos municipales.

Se incomodaron, entre otros, Manuel Quindimil, intendente de Lanús desde 1983; Isidoro Laso, diputado provincial desde 1987 y Juan Carlos Correa, que fue 16 años diputado bonaerense y ahora se mudó al Congreso Nacional.

Otros acusaron menos malestar porque, por ahora, no los afecta directamente: es el caso del diputado nacional José María Díaz Bancalari y la senadora Mabel Müller. Igualmente, armaron para el lunes un encuentro con Chiche Duhalde en Olivos para hablar del tema.

Lo cierto es que -al margen de quien cargó con el peso de hablar- Solá, como anticipó este diario, oficializó anoche ante la cúpula del PJ bonaerense su intención de impedir la eternización de los diputados y senadores provinciales.

Solá se guardó para lo más pesado: blanqueó la intención de reformar la Constitución provincial, no con una constituyente -como hizo Eduardo Duhalde para conseguir su reelección- sino con un plebiscito -como intentó, sin éxito, Antonio Cafiero.

«La reforma constitucional dependerá de la voluntad de los legisladores», insistió ayer al mediodía y planteó que su postura es hacerlo por «el método de enmienda», es decir, hacer los cambios vía Legislatura y luego refrendarlo con un plebiscito.

Volvamos a la noche del miércoles. Solá juntó en el Salón Francés de la residencia oficial, unos treinta peronistas, entre legisladores -los jefes
Juan Gariboto y Alejandro Corvatta, entre otros- y consejeros partidarios del PJ.

Los citó a las 21: invitó con vino, gaseosas diet y agua, y sirvió un frugal asado con ensalada, que muchos no alcanzaron a probar porque Randazzo habló del espinoso plan «antirreelección» y de suprimir las listas sábana. Antes, Solá defendió la reforma global: «El peronismo tiene que ser audaz, tener el valor de interpretar lo que la gente pide.Y yo tengo necesidad de presentar estos proyectos de reforma».

Y Randazzo, para justificarse, se declaró «un hombre de la política, un militante, no soy un tecnócrata que viene a intentar joderlos». Pero
no bastó para que los invitados retomen la cena.
Y llegaron las respuestas. El veterano Quindimil tuvo una reacción sanguínea, mitad en broma mitad en serio, se paró como amenazando a irse.
«Estos me quieren cagar», comentó en voz alta y volvió a sentarse.

El olavarriense
Juan Manuel García Blanco fue casi amenazante. «Yo aviso: algunas de estas cosas no van a pasar», dijo y Bancalari aportó que hay que discutir el tema, pero «primero, dentro del partido». Lo mismo planteó Müller.

Laso, vice de la Cámara baja, fue el más duro. «Randazzo, vos dedicate a la reforma del Estado que nosotros nos encargamos de la reforma política». Solá, impasible.

«Yo tengo muchas dudas», agregó
Eduardo Bustos y Gariboto, jefe del bloque de diputados PJ, admitió estar de acuerdo con algunos puntos pero pidió avanzar con una reforma de la Constitución.

Hubo menciones a favor.
Gustavo Ferri, de la JP y yerno de Duhalde -o al revés-, defendió el límite a la reelección: «Hay que dejar lugar para los nuevos dirigentes», dijo en referencia a sí mismo. La diputada nacional Elda Agüero y el intendente de Coronel Rosales, Néstor Izarra, acompañaron esa postura.

Y la legisladora
María Inés Fernández puso condiciones: «Yo lo que no quiero es que se metan con el cupo femenino». Siguieron así, hasta las dos de la mañana.

Dejá tu comentario

Te puede interesar