Solá "blanqueó" su plan de reforma de la Constitución
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Volvamos a la noche del miércoles. Solá juntó en el Salón Francés de la residencia oficial, unos treinta peronistas, entre legisladores -los jefes Juan Gariboto y Alejandro Corvatta, entre otros- y consejeros partidarios del PJ.
Los citó a las 21: invitó con vino, gaseosas diet y agua, y sirvió un frugal asado con ensalada, que muchos no alcanzaron a probar porque Randazzo habló del espinoso plan «antirreelección» y de suprimir las listas sábana. Antes, Solá defendió la reforma global: «El peronismo tiene que ser audaz, tener el valor de interpretar lo que la gente pide.Y yo tengo necesidad de presentar estos proyectos de reforma».
Y Randazzo, para justificarse, se declaró «un hombre de la política, un militante, no soy un tecnócrata que viene a intentar joderlos». Pero no bastó para que los invitados retomen la cena.
Y llegaron las respuestas. El veterano Quindimil tuvo una reacción sanguínea, mitad en broma mitad en serio, se paró como amenazando a irse. «Estos me quieren cagar», comentó en voz alta y volvió a sentarse.
El olavarriense Juan Manuel García Blanco fue casi amenazante. «Yo aviso: algunas de estas cosas no van a pasar», dijo y Bancalari aportó que hay que discutir el tema, pero «primero, dentro del partido». Lo mismo planteó Müller.
Laso, vice de la Cámara baja, fue el más duro. «Randazzo, vos dedicate a la reforma del Estado que nosotros nos encargamos de la reforma política». Solá, impasible.
«Yo tengo muchas dudas», agregó Eduardo Bustos y Gariboto, jefe del bloque de diputados PJ, admitió estar de acuerdo con algunos puntos pero pidió avanzar con una reforma de la Constitución.
Hubo menciones a favor. Gustavo Ferri, de la JP y yerno de Duhalde -o al revés-, defendió el límite a la reelección: «Hay que dejar lugar para los nuevos dirigentes», dijo en referencia a sí mismo. La diputada nacional Elda Agüero y el intendente de Coronel Rosales, Néstor Izarra, acompañaron esa postura.
Y la legisladora María Inés Fernández puso condiciones: «Yo lo que no quiero es que se metan con el cupo femenino». Siguieron así, hasta las dos de la mañana.



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