Solá lanza reelección con Kirchner en Lanús
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Felipe Solá
El PJ de José María Díaz Bancalari y El General, que apuestan a Roberto Lavagna, no tienen, en cambio, previsto recurrir a la Justicia. Los dos espacios, sin embargo, se oponen fieramente a la alternativa del «tercer mandato».
Luego de la presentación, que operará a través del Partido de la Victoria (PV) y del Polo Social, Solá compartirá en Lanús un acto con Néstor Kirchner. Hasta ahora, el Presidente tuvo una actitud dual sobre la aventura continuista del gobernador.
A pesar de que está programado como parte de la ronda de anuncios de obras públicas, la foto de Kirchner y Solá juntos, el día en que el gobernador formaliza su pretensión de volver a competir en 2007, querrá ser traducida por los felipistas como un guiño explícito.
Algo es cierto: el patagónico siempre zigzagueó ante ese asunto. Más de una vez le prometió a Solá que si logra el atajo judicial lo bancará como candidato; y a otros aspirantes les ordenó que se apuren «a instalarse» porque «Solá no va a conseguir el papelito».
El símbolo de esa ambigüedad es el salmo que repiten, en público y en privado, los kirchneristas puros: «El Presidente no va a hacer nada ni a favor ni en contra. Va a esperar».
Traducción: el Presidente no intercederá para orientar el dictamen de la Junta Electoral. En el proceso hubo un elemento que en La Plata valoran como «gestos inocultables»: que Alberto Fernández en persona gestionó para que Solá presente su planteo a través del PV, sello que controla el senador Aldo San Pedro y es el «partido del Presidente».
«Felipe es el mejor candidato porque es quien mejor mide y probó que sabe gestionar. Más allá de alguna diferencia puntual, Kirchner va a valorar eso: porque hay que ganar y, además, después hay que gobernar», dijo, anoche, un operador del felipismo.
La frase tiene doble destino: el primero, Aníbal Fernández, a quien, según los sondeos oficiales, Solá duplica o hasta triplica en intención de voto; el segundo, José Pampuro, al que le enrostran «poca habilidad» en el arte de gobernar.
Pampuro podrá, esta tarde, confesarle sus reproches a Solá cuando compartan tablón en el microestadio de Lanús: dirigente de ese municipio, el senador estará junto al Presidente a pesar de las diferencias que lo separan del jefe local, el veterano Manuel Quindimil. Tras la ruptura en el PJ entre Kirchner y Eduardo Duhalde, Pampuro se volcó hacia el patagónico y Quindimil permaneció leal al ex presidente. Kirchner levantará hoy el «castigo» que pesaba sobre el jefe comunal y el distrito, que estaba excluido del reparto de obras.



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