Solá lanza reelección con Kirchner en Lanús

Política

Once meses después de la noche de diciembre de 2005 en que le soplaron al oído la palabra mágica, Felipe Solá dejará su suerte en manos de la Justicia electoral cuando presente un escrito para que se lo autorice a ser, otra vez, candidato a gobernador en 2007.

Con demoras -la idea era hacerlo el martes pasado-, Solá desatará el forcejeo judicial al plantear, vía dos partidos «amigos», que su condición de «gobernador en funciones» entre enero de 2002 y diciembre de 2003 no debe computarse como su primer mandato.

La estrategia, digitada por Eduardo Di Rocco y León Arslanian, está orientada a considerar aquella estadía de Solá en el palacio de calle 6 como un «reemplazo» tras la fuga de Carlos Ruckauf. Y, con eso, que «su» mandato como gobernador se inició en diciembre de 2003.

Con esa interpretación, que el PJ ortodoxo y la oposición refutan porque consideran «amañada» y «anticonstitucional», y el grueso de los constitucionalistas desechan, Solá no fue reelecto en 2003 y, por tanto, puede aspirar a otro mandato el 28 de octubre de 2007.

  • Acechantes

    Al acecho, una vez que se formalice la acción judicial, la UCR, por intermedio del diputado Juan Carlos Morán; el ARI, de la mano de jefe del bloque provincial Horacio Piemonte, y PRO, con la coordinación del diputado Pablo Tonelli, accionarán cada uno por su lado contra Solá.

    El PJ de José María Díaz Bancalari y El General, que apuestan a Roberto Lavagna, no tienen, en cambio, previsto recurrir a la Justicia. Los dos espacios, sin embargo, se oponen fieramente a la alternativa del «tercer mandato».

    Luego de la presentación, que operará a través del Partido de la Victoria (PV) y del Polo Social, Solá compartirá en Lanús un acto con Néstor Kirchner. Hasta ahora, el Presidente tuvo una actitud dual sobre la aventura continuista del gobernador.

  • Traducción

    A pesar de que está programado como parte de la ronda de anuncios de obras públicas, la foto de Kirchner y Solá juntos, el día en que el gobernador formaliza su pretensión de volver a competir en 2007, querrá ser traducida por los felipistas como un guiño explícito.

    Algo es cierto: el patagónico siempre zigzagueó ante ese asunto. Más de una vez le prometió a Solá que si logra el atajo judicial lo bancará como candidato; y a otros aspirantes les ordenó que se apuren «a instalarse» porque «Solá no va a conseguir el papelito».

    El símbolo de esa ambigüedad es el salmo que repiten, en público y en privado, los kirchneristas puros: «El Presidente no va a hacer nada ni a favor ni en contra. Va a esperar».

    Traducción: el Presidente no intercederá para orientar el dictamen de la Junta Electoral. En el proceso hubo un elemento que en La Plata valoran como «gestos inocultables»: que Alberto Fernández en persona gestionó para que Solá presente su planteo a través del PV, sello que controla el senador Aldo San Pedro y es el «partido del Presidente».

    «Felipe es el mejor candidato porque es quien mejor mide y probó que sabe gestionar. Más allá de alguna diferencia puntual, Kirchner va a valorar eso: porque hay que ganar y, además, después hay que gobernar», dijo, anoche, un operador del felipismo.

    La frase tiene doble destino: el primero, Aníbal Fernández, a quien, según los sondeos oficiales, Solá duplica o hasta triplica en intención de voto; el segundo, José Pampuro, al que le enrostran «poca habilidad» en el arte de gobernar.

    Pampuro podrá, esta tarde, confesarle sus reproches a Solá cuando compartan tablón en el microestadio de Lanús: dirigente de ese municipio, el senador estará junto al Presidente a pesar de las diferencias que lo separan del jefe local, el veterano Manuel Quindimil. Tras la ruptura en el PJ entre Kirchner y Eduardo Duhalde, Pampuro se volcó hacia el patagónico y Quindimil permaneció leal al ex presidente. Kirchner levantará hoy el «castigo» que pesaba sobre el jefe comunal y el distrito, que estaba excluido del reparto de obras.
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