«En octubre o noviembre tiene que estar resuelto.» Felipe Solá planteó ayer, en privado, un calendario posible para intentar resolver -en la Suprema Corte o en la Justicia electoral- la controversia judicial respecto de si puede ser o no nuevamente candidato a gobernador.
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Confesión o camuflaje, Solá se animó a plantear esa proyección -clave en su táctica política- en la charla que ayer mantuvo en La Plata con un grupo de dirigentes ultrakirchneristas, encabezados por Edgardo Depetri, diputado nacional y cacique de la CTA.
«Estoy convencido de que puede ser», repitió Solá su rap optimista y para no sonar odioso coqueteó con una especulación sugerente: «Si no puedo ser candidato a gobernador -pensó en voz alta- voy a hacer campaña como primer candidato a diputado».
De este modo, el gobernador se puso en línea con el mensaje que semanas atrás le transmitió Néstor Kirchner cuando le pidió que «cuanto antes» despeje la incertidumbre sobre si podrá o no competir por otro mandato en 2007. Para Solá, «cuanto antes» es «sobre fin de año».
Un gesto cordial del gobernador frente a la cúpula del Frente Transversal, núcleo que responde sin matices a Kirchner. Junto a Depetri, jefe del grupo, se sentaron el senador provincial Hugo Gómez; Daniel Barragán, de ATE provincia, y Oscar Laborde, de Cascos Blancos.
Tan cordial que quizás haya que sospechar. En rigor, a pesar de que Solá sostuvo que para noviembre el dilema debe estar resuelto, hay un dato técnico que lo contradice: hoy por hoy, ni la Corte ni la Junta Electoral podrían ponerse a analizar una eventual habilitación de Solá. Los que leen bajo el agua interpretan que ese desajuste entre los tiempos políticos que vocea el gobernador y los tiempos judiciales son la excusa perfecta. Algo así como « quiero pero no puedo». En ese tono, cerca de Solá dicen: «Lo más conveniente sería que se resuelva cuanto antes».
Octubre o noviembre, tal como dijo Solá, surge como una fecha factible. Claro: en la medida en que la resolución final sea positiva.
«Se va a resolver de manera diferente de lo que la gente cree», jugó a las escondidas el mandatario con sus visitantes que, formales, le reconocieron el «derecho» a consultar si puede ser candidato.
No mencionó otros datos. Por caso, que tendría número suficiente en la Corte bonaerense y, sobre todo, que el panorama es todavía más alentador en la Junta Electoral. Pero, claro, las resoluciones judiciales son como los goles: los votos se cuentan una vez concretados.
«Nosotros estamos con la posición de Kirchner: si puede ser candidato, lo vamos a apoyar», dijeron desde el Frente Transversal. Hay algo más: este sector, como el resto de los grupos piqueteros, ven a Solá como el candidato más conveniente para sus intereses.
A gusto
La ecuación, según lo relatan, es sencilla. Los piqueteros oficialistas -Depetri, Emilio Pérsico del Movimiento Evita, Jorge Ceballos de Barrios de Pie y Luis D'Elía del FTV- se sienten más a gusto con Solá que con Aníbal Fernández, Alberto Balestrini o José «Pepe» Pampuro.
«Felipe nunca tuvo buena relación con los intendentes del conurbano, mientras que Aníbal o Balestrini van a apoyarse en ellos, porque fueron intendentes», detalló un dirigente del Frente Transversal la lógica de su preferencia por Solá.
El gobernador les recita versos dulces. «Hay que renovar en el conurbano», les dice y les asegura que los « movimientos sociales» serán « actores centrales» en la construcción del Frente para la Victoria en la provincia de cara a 2007.
De visita silenciosa, Depetri se convirtió en un actor relevante. Deriva sin intermediarios a Kirchner y, como tal, para Solá es una sociedad atractiva.
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