1 de julio 2002 - 00:00

Sorprendió un moderado Duhalde hasta conocerse designación de Cafiero

Un moderado Eduardo Duhalde expuso sus dudas sobre cómo salir de la crisis producida por las dos muertes de piqueteros en el puente Pueyrredón el miércoles pasado. Buscó, inducido por quien le preguntaba en un diálogo con el diario «Clarín», parecidos con el caso Cabezas. Fue antes de conocerse la designación del ex diputado Juan Pablo Cafiero como nuevo ministro de Seguridad; por eso interesa conocer el pensamiento del Presidente más en detalle. Veamos fragmentos de ese reportaje.

Periodista: Con las muertes en Avellaneda, ¿fracasó la política de mano dura?

Eduardo Duhalde:
En realidad, no hubo cambio de política del gobierno, sino cambio de actitud de los piqueteros, porque estos sectores siempre habían hecho protestas absolutamente pacíficas, con chicos en brazos, con mujeres. Pero ahora, un reducido grupo de ellos se estaba organizando para actuar en forma violenta. Sólo hay que ver las fotos de los diarios y las imágenes de TV para saber que no eran los de siempre.

P.: También la política de seguridad de su gobierno es otra, es más dura.


E.D.:
Precisamente porque eso es un reclamo de toda la sociedad. No pueden mil o cinco mil personas decidir aislar la Capital. Ellos no son la autoridad, y entonces el gobierno tiene la obligación de ejercerla y garantizar los derechos de la gente.

P.: ¿Pero la tragedia que se produjo no termina invalidando esa política?


E.D.:
No, acá hay un tema que es central. Si queremos evitar el caos y la anarquía, tenemos que aislar a los violentos. Y violentos hay en todos lados, porque es violenta la situación de la Argentina para la gente.

P.: ¿Pero no podrían haber aislado a los violentos de otro modo?


E.D.:
Es que no esperábamos a los violentos. Cuando tomamos la decisión de evitar los cortes de rutas, no esperábamos que la respuesta fuera armar a la gente.

P.: Sus ministros, la SIDE, todos sabían que se venía un endurecimiento de la protesta piquetera.


E.D.:
Estábamos preocupados por los datos que teníamos sobre las asambleas, donde se preparaban estos grupos para una lucha armada. Pero el Estado ¿qué debe hacer? ¿Cómo se aísla a los violentos cuando hay políticos que hablan de rebelión? (...) ¿Sabe cuántos policías muertos hubo el año pasado? 99. Y ya hay 64 policías muertos este año.

P.: Nadie justifica la muerte de los policías por la inseguridad, pero acá el tema es su política de seguridad.


E.D.:
Por eso hay que aislar a la gente que organiza y ordena este tipo de violencia. Y lo mismo con ese grupo de policías que nos dieron este golpe tremendo. Aunque hay que hablar en potencial hasta que se pronuncie la Justicia, aparentemente esos policías lo siguen seis o siete cuadras a ese chico que participó de la pelea y la cosa termina como terminó.

P.: ¿Por qué ni usted, cuando fue gobernador, ni Ruckauf después, ni Solá ahora pueden poner en caja a la Policía Bonaerense?


E.D.:
Y..., es una fuerza muy grande. Son 45 mil hombres, con una fuerza que ha sido diezmada, que durante la última dictadura militar también tuvo muchos problemas. Poner en caja a la Bonaerense es muy difícil y creo que Solá lo está manejando con mucha fuerza para solucionarlo.

P.: ¿Pero por qué la clase política no pudo solucionarlo en dos décadas?


E.D.:
No, yo creo que se va a poder, pero cuesta. Ya fueron descabezadas muchas camadas de policías, van quedando cuerpos muy jóvenes, con menos experiencia y la verdad es que es muy bravo.

P.: En seis meses volvió a haber muertos por las protestas sociales. ¿Por qué cree que la Argentina repite siempre los errores del pasado?


E.D.:
Eso es lo tremendo. Si en algo estábamos progresando, era en la disminución de la violencia política. Este hecho nos produjo un daño internacional terrible.

P.: ¿Por qué relacionó estas muertes con el asesinato de Cabezas?


E.D.:
No sé, a mí esto me recordó esos días, pero no porque me hayan tirado un muerto para perjudicarme porque es muy difícil tener impunidad para estas cosas a las 12 del mediodía. Lo que tengo es la misma preocupación que aquella vez: que esto no quede impune, y creo que no va a ser fácil.

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