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26 de abril 2007 - 00:00

Teme gobierno que despedida de Baseotto se politice más

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Para celebrar los 50 años desde que se ordenó sacerdote, Antonio Baseotto oficiará una misa que genera preocupación en el gobierno en momentos en que negocia con el Vaticano la sucesión del obispo castrense.
El cardenal Jorge Bergoglio no es, por estas horas, el único delegado «celestial» que preocupa a Néstor Kirchner. A pesar de su renuncia en trámite, o justamente por eso, la Casa Rosada volvió en los últimos días a apuntar su radar sobre los pasos de Antonio Baseotto.

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El motivo es que el domingo en la iglesia De la Victoria, en Barrio Norte, el obispo castrense oficiará una misa para celebrar sus Bodas de Oro sacerdotales. El gobierno sigue con aguda atención ese evento porque teme que se convierta en «una tribuna» crítica.

El oficio religioso es «privado e íntimo» y Baseotto «sólo invitó a sus amigos», según se informó ayer. Sin embargo, por varias vías circuló una convocatoria masiva destinada a «quienes deseen compartir con él» ese «significativo acontecimiento».

Es más que un detalle: Baseotto se convirtió en un antagonista de Kirchner y sus movimientos son respaldados por sectores críticos del gobierno, sobre todo los grupos de ex militares que cuestionan la política de derechos humanos de la Casa Rosada.

El obispo es, además, el «guía» de las organizaciones pro vida que militan contra el aborto y los programas de procreación responsable. En avalancha, esos grupos respaldaron a Baseotto cuando utilizó la cita bíblica de «tirar al mar» al ministro de Salud, Ginés González García.

Esa crisis estalló en febrero de 2005 y todavía está en suspenso. De hecho, el gobierno «negocia» con el nuncio apostólico monseñor Adriano Bernardini la terna que en el futuro se elevará para nombrar, eventualmente, al nuevo obispo castrense.

Por lo pronto, el obispo fue el último en mostrar una carta fuerte: el 4 de abril, día de su cumpleaños 75, la Agencia Informática Católica Argentina (AICA), difundió una carta manuscrita del papa Benedicto XVI de defensa y reconocimiento a Baseotto.

En el gobierno había anoche intriga sobre la elección del escenario. Esta vez, Baseotto se desplazó desde la capilla castrense Stella Maris para oficiar misa en la iglesia De la Victoria. La última que lo hizo en ese templo fue durante la última Semana Santa.

  • Autonomía

    Cerca del obispo se explicó que se eligió ese destino porque se trata de la orden redentorista -iniciada por San Alfonso de Ligorio, en Nápoles- a la que pertenece el religioso. Un dato es cierto: al sacar el oficio del ámbito militar, Baseotto dispone de mayor autonomía al igual que sus invitados.

    Se trata de especulaciones con algún sustento: el gobierno sabe que, además de ex militares, de la misas del obispo castrense suelen participar uniformados en funciones. Es lo que se pretendería evitar en ese caso: que en su virtual despedida, Baseotto logre alta adhesión de militares activos.

    Hay un segundo factor que la Casa Rosada rastrea. En otro pico del conflicto con el Episcopado, puntualmente por el empujón que la mano purpurada de Bergoglio dio a la alianza Telerman-Carrió, Kirchner quiere determinar si en ese clima la misa de Baseotto puede sumar tensión extra.

    En el ring católico argentino, el cardenal Bergoglio y el obispo castrense se ubican en casilleros diferentes e, incluso, enfrentados. Sin embargo, en la Casa Rosada prefieren no desvincular los movimientos de uno y otro sector.

    P.I.
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