Temen violencia en la Capital
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La movilización, convocada por CTA y CTERA, que sumó la adhesión de una diversa gama de sectores. Esa variedad, que se unifica a la hora de descargar críticas sobre el gobierno neuquino, también ofrece matices, sobre todo en torno al rol de la Casa Rosada.
Un caso: el Encuentro Memoria y Justicia, que engloba a unas 300 organizaciones sociales y de DD.HH., planea extender la marcha y luego de participar del acto en la sede neuquina, caminarán hasta las representaciones de las provincias de Salta y de Santa Cruz.
No son destinos casuales: en el norte, el miércoles pasado la Policía embistió contra docentes; en el sur, hace semanas, se desarrolla una áspera disputa, no exenta de aprietes y persecuciones, entre el gobernador Carlos Sancho y los sindicatos educativos.
De ese modo, el ala anti-K de la protesta de este mediodía en la Capital enmarcará la tragedia de Neuquén en un contexto más amplio y apuntará contra Kirchner sin empardar al Presidente con Sobisch.
En cambio, la CTA de Hugo Yasky -dirigente que, en paralelo, mantiene la jefatura de CTERA- limitará el repudio al caso Neuquén. Vale una observación: a pesar de la empatía que entabló con el gobierno, Yasky cuestionó la actitud oficial en Santa Cruz.
Con el eje en la muerte de Fuentealba, pero matizado por los reclamos propios, la protesta rebotará en el grueso de las provincias. Las miradas estarán, previsiblemente, posadas sobre la megamarcha que se programa en la provincia de Neuquén.




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