9 de abril 2007 - 00:00

Temen violencia en la Capital

Tras una Semana Santa atípica, teñida por la muerte del docente Carlos Fuentealba, un amplio abanico político -del que sólo queda excluido, o autoexcluido, el centroderecha- se movilizará hoy por el centro porteño para repudiar la acción represiva de la Policía neuquina.

Desde CTERA hasta Quebracho, en una mixtura con partidos de izquierda como el MST y clanes kirchneristas como la deliista Federación de Tierras y Viviendas (FTV), marcharán este mediodía desde el Obelisco hasta la Casa de Neuquén en la Capital Federal, en Perón al 600.

La caravana tendrá como trasfondo un dato inédito: por primera vez durante el gobierno de Néstor Kirchner, se convocará a un paro general nacional, hecho que además aportará el condimento extra de una convocatoria compartida entre la CTA y la CGT.

Por el escenario tenso, la Casa Rosada dispuso un profuso operativo de seguridad. Sin precisar el número de efectivos, el Ministerio del Interior, que conduce Aníbal Fernández, desplegará uniformados en una serie de puntos clave de la ciudad.

Habrá, de hecho, una rígida custodia en la Casa de Neuquén por lo cual el acto de repudio a la represión policial que derivó en la muerte de Fuentealba, deberá realizarse a más de 50 metros de las oficinas que el gobierno de Jorge Sobisch tiene en la Capital Federal.

La precaución responde a los incidentes del jueves último cuando militantes de Quebracho protagonizaron un raid violento en el que incendiaron un local político del Movimiento de Provincias Unidas (MPU), el partido que armó Sobisch para sostener su ilusión presidencial.

La movilización, convocada por CTA y CTERA, que sumó la adhesión de una diversa gama de sectores. Esa variedad, que se unifica a la hora de descargar críticas sobre el gobierno neuquino, también ofrece matices, sobre todo en torno al rol de la Casa Rosada.

Un caso: el Encuentro Memoria y Justicia, que engloba a unas 300 organizaciones sociales y de DD.HH., planea extender la marcha y luego de participar del acto en la sede neuquina, caminarán hasta las representaciones de las provincias de Salta y de Santa Cruz.

No son destinos casuales: en el norte, el miércoles pasado la Policía embistió contra docentes; en el sur, hace semanas, se desarrolla una áspera disputa, no exenta de aprietes y persecuciones, entre el gobernador Carlos Sancho y los sindicatos educativos.

  • Marco

    De ese modo, el ala anti-K de la protesta de este mediodía en la Capital enmarcará la tragedia de Neuquén en un contexto más amplio y apuntará contra Kirchner sin empardar al Presidente con Sobisch.

    En cambio, la CTA de Hugo Yasky -dirigente que, en paralelo, mantiene la jefatura de CTERA- limitará el repudio al caso Neuquén. Vale una observación: a pesar de la empatía que entabló con el gobierno, Yasky cuestionó la actitud oficial en Santa Cruz.

    Con el eje en la muerte de Fuentealba, pero matizado por los reclamos propios, la protesta rebotará en el grueso de las provincias. Las miradas estarán, previsiblemente, posadas sobre la megamarcha que se programa en la provincia de Neuquén.
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