Temor español concedió salarios que complican
Ayer los telefónicos festejaron en la calle el elevado aumento salarial que les sacaron a las empresas tras huelgas y la ilegalidad de tomarles sedes. Se comentaba que influyó en ceder Telefónica, que no quiere tener problemas laborales que repercutan en España, donde el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero no completó aún ni un año de gestión. Se estima que conceder aumentos que llegan a 28% -sumando distintas ventajas-es muy grave en un país que sigue en default con sus acreedores y que tendrá que pagar el año que viene casi seguramente 4.500 millones de dólares al Fondo Monetario porque pocos -o ninguno-creen en un acuerdo con ese organismo por parte de un gobierno que piensa como el actual argentino. Lo más grave es que si los estatales fueron beneficiados por el gobierno y los privados de teléfonos también lograron imponer medidas de fuerza, se venga la escalada de inquietud laboral en empresas que no están en la misma situación para hacer concesiones. En primer lugar, están las otras privatizadas que tienen tarifas congeladas desde hace años, y poseen baja rentabilidad. Peor están las empresas que no exportan y, por tanto, tuvieron apenas un maquillaje de recuperación que no podrían conceder ni cercanamente ese aumento que extrajeron los sindicatos telefónicos. Muchos recuerdan lo que sucedió en 1975 con el gobierno de Isabel Perón ya fallecido su esposo. Cada gremio lograba un aumento y lo festejaba hasta que otro lograba uno aún mayor y así sucesivamente. ¿La consecuencia lógica?: se derrumbó aquel gobierno. Queda como alivio que muchos de los logros de los telefónicos son pagos fijos sólo para diciembre, o sea la misma fórmula que encaró el Ejecutivo nacional en el sector público. Se verá luego qué grado de virulencia adquiere este tipo de protesta en un país que no tiene conciencia de que su situación sigue siendo grave en lo económico. Fundamentalmente porque nada de fondo tiene resuelto.
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Carlos Tomada
• Se prorrogará la estabilidad laboral, impidiendo que se realicen reducciones de personal por vía de retiros voluntarios. Es decir, queda congelada la plantilla de las empresas.
• Los operadores del servicio «112» quedan incorporados al resto de los empleados, con jornada reducida.
• Los empleados de servicios de call center (0800) recibirán por única vez un pago de $ 400 durante el mes en curso. Además, tendrán un aumento de 5% sobre los salarios fijos y un ticket de $ 100.
• Además, se discutirán otras cláusulas del convenio colectivo, como la extensión de tarjetas para llamadas telefónicas, mejoras en los viáticos, aumento en las prestaciones de las guarderías, etc.
• Nuevo piso
El acuerdo que se consigna en esta comunicación interna del sindicato de telefónicos está siendo considerado en estas horas como la base de un reclamo generalizado de salarios de buena parte del sindicalismo. «Antes, en los '70, teníamos como parámetro el arreglo al que llegaba la UOM; hoy el piso será el de los telefónicos», alardeó un íntimo de Hugo Moyano ayer ante este diario.
En efecto, en la sede de la CGT se tramaba ayer un frente que lanzará la semana próxima un reclamo conjunto. Lo constituyen aproximadamente 20 gremios, sobre todo los de empresas privatizadas de servicios públicos. Es obvio que este conflicto volverá más acuciante el reclamo por tarifas, que el gobierno no quiere producir en el caso de los servicios domiciliarios hasta después de las elecciones de 2005.
El fin de año que se les ofrecea Néstor Kirchner, Roberto Lavagna y al propio Tomada está cargado de inquietud en el frente gremial. Aún cuando el Presidente imagine que trasladando el conflicto a cada paritaria no pagará costos por la puja salarial. Sucede que cuando el entredicho afecta a las empresas de servicios públicos, el problema se traslada de inmediato al gobierno.
Cuando los sindicalistas telefónicos evalúan su conquista, la expresan en un número: «Conseguimos, por todo concepto, un aumento de entre 27% y 28%». Por eso es inquietante la amenaza de convertir ese parámetro en un «piso». Sucedería para los sindicalistas de FOETRA lo que, en 1975, ocurrió para los sindicalistas de la construcción, encabezados en aquel entonces por Rogelio Papagno. Este gremialista tuvo su hora de gloria cuando les arrancó a las empresas una recomposición de 70%. Pero fue eso, una hora de gloria. A los pocos días el resto de los sindicatos firmaban convenios por 120% de aumento, desbordando cualquier límite impuesto por el gobierno de Isabel Perón. Debería recordar también esta historia el gobierno, tan inclinado al « revival» de los '70.




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