Tres nombres sonaban ayer en la Casa de Gobierno, visitantes de Cristina de Kirchner, personajes que fueron convocados -dos de ellos- al país el último fin de semana. Para ese trío, diferente, se le asignan responsabilidades en un futuro gobierno si la señora supera la elección general del próximo domingo (tema que genera cierta inquietud en el oficialismo ya que, como ocurre en la mayoría de los casos, las adhesiones registradas en un inicio han comenzado a flaquear -se observa una evaporación que sería mucho más preocupante para el oficialismo si los comicios ocurrieran dentro de un mes-, ningún optimista encuestador se arriesga a conceder mucho más de 43% para la primera vuelta y, como siempre ocurre, el suspenso no es menor debido a que el error técnico de los especialistas puede oscilar entre 3% y 4%). Al margen de esos cálculos, aunque sea el único tema en la Rosada, dos diplomáticos fueron llamados deliberadamente. Uno, el embajador en España, Carlos Bettini (hoy cuestionado en Madrid por lenguaraz, ya que habría revelado confesiones poco educadas del rey), a quien se le confiaría un área ministerial o, en su defecto, la responsabilidad de instrumentar el pacto social que pregona la candidata (al parecer, hizo cursos sobre la efectividad del Pacto de la Moncloa en la península). El otro es Héctor Timerman, cónsul en Nueva York, dilecto consejero de la esposa presidencial en temas de derechos humanos, al que se le asigna un nivel superior al actual en el sector público. Aunque muchos consideran que él brindaría un cóctel si lo promueven a embajador en EE.UU. Un tercero, quien ya está viviendo en el país, es Juan Manuel Abal Medina -famoso en tiempos del regreso de Perón, luego exiliado en México, donde también colaboró con el PRI-, al que se tanteó para distintas eventualidades públicas. Sin embargo, invocando cuestiones personales, él desistió de cualquier ofrecimiento, en todo caso podría encabezar y nuclear un "think tank" dedicado a generar proyectos de mediano y largo plazo, ya que considera ese renglón como un déficit del actual gobierno. Se afirma que la aspirante presidencial impulsará varias de estas iniciativas paralelas a la administración, ya que ésta -como se sabe-mantendrá en su jerarquía los mismos hombres que hoy sirven a Néstor Kirchner.
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