27 de diciembre 2005 - 00:00

Trotkistas usan a Evo para criticar a Kirchner y a Chávez

El jefe del trotskista Partido Obrero, Jorge Altamira, aprovechó el resultado electoral que llevó a Evo Morales a la presidencia de Bolivia para rediseñar el cuadro político de la región. Ese triunfo de Morales no le basta porque lo acusa de haber pergeñado leyes tibias frente a los concesionariosde la explotación petrolera de ese país. Pero le sirve para descolocarlos a Hugo Chávez, Lula da Silva y Néstor Kirchner como falsos revolucionarios. Veamos ese análisis de Altamira que publica el último número del periódico partidario «Prensa Obrera».

Jorge Altamira
Jorge Altamira
Una movilización electoral tan impresionante se convierte por sí misma en un factor político, porque traduce una voluntad colectiva; en las condiciones bolivianas puede caracterizarse que es potencialmente revolucionaria. Los comisionistas del imperialismo y de los gobiernos capitalistas vecinos de Bolivia no contaban con este factor cuando multiplicaban las misiones diplomáticas para encaminar al próximo gobierno boliviano a una salida de compromiso con los monopolios gasíferos-petroleros y con la diplomacia norteamericana (...) El imperialismo quedó privado de un recurso político que descontaba e incluso Evo Morales se ha quedado sin justificaciones o pretextos para una alianza o compromiso con la oposición derechista. Cuando Salvador Allende ganó, en 1970, la mayoría parlamentaria nacionaldemocristiana lo avaló para la presidencia solamente después de que la Unidad Popular de Chile firmara el «acta democrática» que condicionaba su gestión política.

La magnitud de la victoria electoral del MAS y el confinamiento de los opositores a una piadosa minoría explican la caída de las acciones de Repsol, al día siguiente, en la Bolsa de Madrid, a pesar de que Morales ha sido el artífice de la ley vigente de hidrocarburos que bloquea la nacionalización de los monopolios petroleros (Morales y sus asesores del MAS redactaron el planteo que el ex presidente Mesa llevó al referendo sobre los recursos energéticos de mediados de 2004). El planteo del MAS se limita a la pretensión de elevar la imposición sobre el petróleo y a forzar la prioridad del tendido de redes de gas natural en las principales ciudades bolivianas. Un programa que choca, ciertamente, con los pulpos, pero que no tiene pizca de revolucionario. No queda claro, incluso, si las redes de gas serán financiadas por los monopolios o por los mayores recursos impositivos que obtendría el Estado boliviano.

Se trata, por otra parte, de un programa que apunta más a privar al país de la consigna de nacionalización de los pulpos que a imponer a los pulpos una tasa más alta de impuestos. La caída de la cotización de Repsol refleja la posición del capital financiero norteamericano, que controla 70% de las acciones de Repsol. La propia Bolsa de Madrid es una sucursal de los fondos de pensiones y de inversiones de Estados Unidos. La reacción de los «amigos» de Evo Morales en la Argentina y Brasil fue más bien tibia. Kirchner y Lula están embarcados en pagar por adelantado al FMI y al Club de París, no en luchar contra el imperialismo. Pero, del otro lado, Lula-Petrobras y Kirchner-Repsol tienen firmados acuerdos de provisión de gas con Bolivia que no guardan relación con los precios internacionales de ese fluido.

Morales ya ha dicho que pedirá la revisión de los contratos con los vecinos, en la misma onda de lo que acaba de hacer Chávez con el mineral de hierro que Venezuela provee a Techint y con los contratos petroleros de largo plazo firmados por otros gobiernos en el pasado. La posición absolutamente elemental de Evo Morales desbarataría, sin embargo, la política de Kirchner de graduar la suba de precios internos para el gas y el petróleo.

• Impotencia

El «tsunami» electoral de Evo Morales dejó al desnudo, otra vez, la impotencia de los « izquierdistas» bolivianos; de un lado de la burocracia de la COB y del otro de sus corifeos tipo PTS. La base de la COB votó en masa a Morales, al igual que la base de la Central campesina de Quispe. Los corifeos han comenzado a sacar boletines que descubren un giro político en Bolivia y hasta una derrota del imperialismo (o de su «diplomacia», ¡ah!), pero no se hacen cargo de que llamaron a sabotear la victoria de Morales, proponiendo el voto en blanco. Una semana antes de las elecciones, la COB reconfirmó la tregua que había votado en junio pasado, hasta abril próximo. Abordan la formación de un nuevo gobierno, que debe lidiar con una crisis de dimensiones históricas, anunciando que pasarán el verano observando el movimiento de los astros.

Los resultados electorales, sin embargo, le han dado al imperialismo importantes recursos políticos. La derecha se hizo del gobierno de Santa Cruz de la Sierra y de otros departamentos petroleros. En los meses previos, la derecha, amenazando con la secesión de estas regiones, había impuesto que estas autoridades fueran designadas por el voto, aun contrariando a la Constitución boliviana, que establece que es una función del poder central (...).

Este conflicto político se junta con las presiones del gobierno de Bush para que se ratifique la legislación que penaliza el cultivo de coca. Esta crisis, que se agudiza con la victoria aplastante del MAS, plantea una cuestión de poder. Es cierto que, bajo el liderazgo de Petrobras, los monopolios han armado una negociación con el nuevo gobierno para conciliar posiciones con relación a los impuestos y regalías sobre los combustibles, aunque los problemas van más allá porque hay divergencias sobre la orientación de las inversiones; sobre el precio del gas que se exporta; sobre el abastecimiento interno; sobre la provisión de gas a Chile (que hoy se «triangula» a través de la Argentina); y, finalmente, porque el problema principal, que fue el que dio origen a toda la crisis revolucionaria, sigue en pie: el abastecimiento de gas licuado a México y a Estados Unidos, el cual solamente es posible con un gobierno de absoluta confianza del imperialismo (...).

¿En qué consiste lo esencial de la nueva situación boliviana? En las elecciones se ha impuesto la línea de compromiso con el imperialismo que han encarnado Evo Morales y el MAS desde antes, incluso, de la insurrección de octubre de 2003. El resultado electoral remata una estrategia guiada por la necesidad de un compromiso entre la presión de las masas, por un lado, y del imperialismo, por el otro. El éxito de esta estrategia fue facilitado por la incapacidad de los izquierdistas, de un lado, y por el trabajo de los Kirchner y compañía del otro.

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