MÁS DE 600 DIRIGENTES DEFINEN EN CÓRDOBA EL FUTURO DEL ACUERDO CON CAMBIEMOS - Definición de senadores, alejamiento de Ernesto Sanz y lugares en el tablero de poder, en agenda.
ón Cívica Radical prepara un convite para el mes próximo en Córdoba en el que gobernadores, intendentes y centenares de legisladores -estiman que habrá más de 600 personas- buscarán respuestas a la tríada de inconvenientes que quedó como prioritaria para el primer trimestre de 2017: la definición de la jefatura del bloque de senadores nacionales (y del interbloque de Cambiemos, que le corresponde al partido), la lejanía cada vez más acentuada del mendocino Ernesto Sanz, y la postura que tomará el radicalismo de cara al armado electoral para las generales de medio término de octubre. Todo ello con el objetivo de suavizar la propia interna y exigir una rápida bilateral al PRO para discutir, ya pasado el primer año de Gobierno de Mauricio Macri, el rol y los casilleros que le corresponden a la UCR.
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El primer punto de la tríada es, quizá, el más fácil de resolver. Tras el episodio cardíaco en octubre pasado del jefe del interbloque Cambiemos en el Senado, Ángel Rozas (Chaco), quien quedó al mando de Cambiemos en el Senado fue el correntino Pedro Braillard Poccard (PRO), el vice de Cambiemos en esa Cámara, quien recibió el guiño de Macri. Casa Rosada celebró el regreso de Rozas, pero los cierres de los debates fueron redireccionados hacia otros legisladores y el chaqueño aún continúa con diversos cuidados para reforzar su recuperación.
Surgió el nombre del radical Luis Naidenoff (Formosa) como futuro líder de Cambiemos en esa Cámara, quien ya fue titular de la bancada durante 2012 en el Senado, tras una trifulca hacia fines de 2011 entre los sectores que respondían al entonces vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, y a los entonces senadores Sanz y Gerardo Morales, hoy gobernador de Jujuy. Ese pugilato político entre menos de 20 personas derivó en un acuerdo que comprendió también el pase de la jefatura del bloque un año más tarde al tucumano José Cano, actual titular del Plan Belgrano, quien resistió junto a Naidenoff los embates de la mayoría K en el Senado, aunque siempre bajo la sombra Morales-Sanz, quienes por lo bajo mantuvieron una muy buena relación con el líder del FpV en esa Cámara, Miguel Pichetto.
La segunda pata de la tríada tiene que ver con el sutil alejamiento de Sanz del centenario partido. Desde que asumió Macri el inquilinato del poder central, el mendocino quedó como el delegado premium de la UCR para los ojos del Presidente. Sin embargo, otros dirigentes y legisladores fueron más importantes que Sanz durante 2016, sobre todo a la hora de disputar contra la oposición. Uno fue el jefe del interbloque de Cambiemos en Diputados, Mario Negri, trascendental a la hora de marcar los tiempos de juego parlamentario para el oficialismo.
Otro fue el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, quien licuó los embates de los gremios y reacomodó financieramente a la provincia tras la sangría económica que le generó Cristina de Kirchner al exmandatario justicialista Francisco Pérez; y un tercero, el jujeño Morales, más allá de las discusiones sobre la situación de la detenida mercodiputada y piquetera Milagro Sala, personaje clave para entender el estado calamitoso de los últimos años de ese territorio.
Sanz analiza durante el período estival su "alejamiento" de la política y descree de la posibilidad de ser candidato este año, aunque mira de reojo 2019. Si Macri llega con posibilidad concreta de reelección, podría buscar su aval para gobernar Mendoza, uno de sus objetivos no cumplidos. La arena política de la interna en Cambiemos será difícil incluso para la propia UCR, ya que el intendente capitalino, Rodolfo Suárez, y Cobos superan con creces la imagen positiva de Sanz.
El último punto -el más álgido- a tratar el 17 y el 18 de febrero próximo, en Villa Giardino, es el de replantear estrategias y objetivos de cara a 2017, tras un período en el que la UCR se ubicó como cuerpo principal para defender a Cambiemos en varios frentes, y terminó corrido de la toma de decisiones.
"Hay radicales en el Gobierno y está muy bien, pero diría que si por coalición se entiende discutir las políticas y conversar los trazos gruesos, eso se ha dado más en el Parlamento", disparó días atrás Negri a una agencia de noticias. El legislador cordobés además dijo que "si uno no comparte las decisiones, es probable que se puedan exhibir las diferencias y las miradas distintas".
Negri también señaló: "Si yo no sé lo que se decide y no puedo participar en esa toma de decisión, es probable que a lo mejor tengamos desavenencias. De nada le sirve a Cambiemos un radicalismo que se desdibuje o que pierda identidad. La coalición se fortalece en la medida en que cada una de las entidades haga una contribución".
El experimentado diputado cordobés se tenía que juntar la semana pasada junto a Rozas y al presidente de la UCR e intendente santafesino, José Corral, para acelerar el pedido de bilateral con Macri, aunque se tuvo que suspender por las turbulencias del último en su distrito, donde comparte poder junto al socialismo gobernante como Frente Progresista y ante un PRO que busca dinamitar ese vínculo.
Córdoba será el lugar donde se comenzará a escuchar otra interna del radicalismo: la sucesión de Corral. Algunos sectores levantan al tucumano Cano para que se convierta en líder del partido.