A la fractura del bloque de diputados nacionales, el radicalismo sumó ayer más tensiones: el puñado de legisladores que retiene en la Legislatura bonaerense (8 senadores y 16 diputados) empezó a crujir por todos los flancos y amagaba anoche en romperse.
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La intervención, oportuna, del intendente de Mar del Plata, Daniel Katz, evitó la ruptura del bloque de senadores. Allí se enfrentaban « margaritos» y díscolos del Grupo Olavarría contra ex storanistas por el reparto de los cargos de la bancada y la Cámara.
Finalmente, el marplatense Jesús Porrúa quedó al frente del bloque mientras Diego Rodrigo, del GO, se ubicó vice, Graciela De Leo (GO) ocupó la vice segunda del Senado y Enrique Honores, del armado de Katz en la Quinta Sección, terminó como delegado al Consejo de la Magistratura.
Paz firmada; frágil pero paz al fin.
En Diputados, en cambio, ayer se perfilaban dos grupos: de un lado la alianza entre «margaritos» y GO contra el storanismo que coordina Marcelo Elías en curiosa alianza con los tres legisladores que responden al intendente de San Isidro, Gustavo Posse.
• Gestiones
Los díscolos juntaron 9 de los 16 votos e impusieron sus reglas: Jaime Linares, de Bahía Blanca, como presidente del bloque, mientras que los minoritarios que rejuntó Elías no habían, anoche, logrado ningún espacio de representación en Diputados.
Incidió una disputa por la posición ante Kirchner, pero también el sistema de distribución de los espacios de poder.
De hecho, Posse terminó junto a los laderos de Federico Storani, mientras que resabios de alfonsinismo se aliaron a quienes responden a Margarita Stolbizer.
Con eso, ayer la ruptura se consideraba un hecho, aunque había gestiones para evitar que el reducido bloque UCR -que pasa de 19 a 16 diputados y pierde la incidente histórica en la Cámara- se parta en dos y escriba otro capítulo en la infinita historia de rupturas en el radicalismo.
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