Roberto
Lavagna
posó ayer
para la foto
con la
conducción
radical. Un
día antes de
la convención
que lo
consagrará
candidato a
presidente,
firmó con
Ernesto
Sanz y
Gerardo
Morales el
contrato de
esa nueva
coalición.
Roberto Lavagna firmó ayer con la conducción radical una especie de contrato prematrimonial que los unirá para las próximas elecciones. Ese acuerdo por escrito, donde se fijan las condiciones básicas de la plataforma de campaña será ratificado entre hoy y mañana en la Convención Nacional de la UCR que, para ese fin, sesionará en el teatro Colonial de Avellaneda.
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Lavagna llegó ayer a las oficinas del bloque de senadores radicales acompañado por sus asesores. Adentro lo esperaba Eduardo Camaño, que había llegado más temprano.
Como hacía tiempo no sucedía, los senadores radicales disfrutaban de la nube de periodistas que se habían agolpado para ver la firma del acuerdo. No es habitual últimamente tanta convocatoria en actos de la UCR.
El encuentro estuvo presidido por Gerardo Morales y Ernesto Sanz junto a los diputados Fernando Chironi, Alicia Tate, Alejandro Nieva y Giubergia y los senadores Marino, Petcof Naidenoff, Miriam Curleti, Mastandrea y Martínez, todo bajo la atenta mirada de Adolfo Stubrin, presidente de la Convención Nacional, tan circunspecto que parecía más lavagnista que Camaño, casi el único entretenido en el grupo.
Imprescindible
El «acta de intención» que firmaron ayer era un gesto imprescindible que la dirigencia radical debía dar a la convención que sesionará desde hoy para dar el aval a la candidatura presidencial de Lavagna.
«En el caso del radicalismo y el justicialismo es casi cerrar un ciclo histórico porque, como se sabe, hubo intentos de acercamiento electoral entre ambos partidos en los años 40 y 70, Pero las circunstancias luego no lo permitieron. Hoy, las circunstancias lo permiten», dijo Lavagna ayer a la salida de las oficinas de Sanz, para dar un aire de hito histórico al evento.
El ex ministro explicó ayer que el acuerdo es una «alternativa superadora centroprogresista», eslogan que se viene utilizando desde hace semanas para definir esta coalición. Para justificar también se anunció que impulsarán un proyecto de ley para eximir de impuesto a las pymes, que él mismo había pedido siendo ministro y luego el gobierno de Néstor Kirchner le congeló por el alto costo fiscal.
De hecho, ese proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados, pero quedó sin tratarse en el Senado, por lo que los senadores radicales se comprometieron a impulsar su discusión para que sea convertido en ley durante los próximos meses.
Entre las líneas que lanzó ayer Lavagna después de la foto con los radicales, estuvo una defensa de su propia gestión cuando fue ministro de Kirchner: «Hay que proteger las cosas que se hicieron bien, como en la economía; corregir las que se hicieron mal, como en el sector energético; y hacer las que no se hicieron, como proteger las instituciones».
Crucial
Para Morales fue crucial que «un día antes de la convención radical firmamos un acta de intención que suscriben las dos fuerzas políticas para concretar una coalición». El jefe radical tiene número suficiente no sólo para iniciar las sesiones de la convención, sino también para aprobar la moción de Lavagna Presidente, pero con seguridad habrá debate. Por lo menos Margarita Stolbizer, que propuso desde la convención de Rosario ir a elecciones con fórmula propia, complicará las sesiones con esa posición. Ayer, Stolbizer, que tiene de todas maneras una posición debilitada con relación a sus planteos en la última convención, anunció que concurrirá a pedir que se abra un proceso de nominación de candidatos propios del radicalismo.
«Así como impugnamos que se pretenda conducir al radicalismo detrás del proyecto hegemónico, autoritario y conservador de Kirchner, también rechazamos que, con la excusa de construir una 'oposición fuerte', se procure encaminar a la UCR a una alianza encabezada por Lavagna», dijo Stolbizer.
Una vez aprobada por la convención el acta firmada ayer, tanto lavagnistas como radicales deberán firmar el acta acuerdo definitiva, una modalidad nueva para la UCR.
Morales dio ayer otras señales para conformar al propio radicalismo oficialista que tiene algunas dudas sobre la «soberbia» con que Lavagna maneja toda la negociación. Por ejemplo, avanzó sobre la candidatura a vicepresidente, aunque sin dar nombres: «El único partido, además del peronismo, que puede dar garantías por su representación territorial, es la UCR», dijo para defender ese puesto en la fórmula del ex ministro.
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