Un bergoglista, que es anti matrimonio gay y reclama "caminar" la calle

Política

No sorprende en los rincones eclesiásticos argentinos que el Papa Francisco haya designado al obispo de La Pampa, monseñor Mario Aurelio Poli, como sucesor al frente del Arzobispado de Buenos Aires. Crítico del matrimonio igualitario, repudió vehemente la despenalización del aborto y a un sacerdote de su provincia que revindicó el terrorismo de Estado. Bergogliano por donde se lo mire, aboga por "cambios" en la Iglesia. "Tenemos que recuperar la capacidad misionera", lanzó al conocer el nombramiento del Santo Padre.

Poli llegó a la llanura pampeana en agosto de 2008, luego de haber vivido seis años como obispo auxiliar de Jorge Bergoglio en la Catedral porteña. "Él me dispensó su amistad", contó días atrás, cuando el cardenal fue elegido Pontífice. Su ministerio en La Pampa se caracterizó por revertir, con "imperceptibles movimientos", la sostenida política conservadora del obispado de Rinaldo Fidel Brédice durante 17 años. Impulsó Poli un giro a la institución religiosa de Santa Rosa con un "nuevo sentido misional" y un "estilo propio", que se hizo cuerpo con la inédita apertura de un seminario en esa provincia.

El futuro cardenal primado de la Argentina y próximo miembro del Colegio Cardenalicio nació en la ciudad Buenos Aires el 29 de noviembre de 1947. En 1969 ingresó en un seminario metropolitano del barrio de Villa Devoto, donde cursó los estudios filosóficos y teológicos. Años más tarde, consiguió el doctorado en Teología de la Universidad Católica Argentina (UCA) y finalmente fue ordenado sacerdote por el exarzobispo porteño Juan Carlos Aramburu, el 25 de noviembre de 1978 en plena dictadura militar.

Aunque Poli está identificado con una línea de la Iglesia católica que algunos califican como "progresista", no extraña que se encolumne detrás de las posiciones ultraconservadoras de la curia nacional, como el rechazo a la interrupción del embarazo antes de la semana 12 de gestación o el matrimonio entre dos personas del mismo sexo.

• Aborto

Como la mayoría de los religiosos, el obispo Poli rechaza la despenalización del aborto. En su última homilía del domingo pasado en la catedral de Santa Rosa celebró el Día Internacional del Niño por Nacer. Ante la mirada de decenas de fieles, esos que antes de la llega de Bergoglio al Vatino no pisaban suelo santo, se desapchó contra la Corte Suprema de Justicia. "Ha vulnerado el derecho a la vida de los niños en gestación, legitimando el aborto en los casos de embarazo provenientes de una violación", afirmó.

"El aborto nunca es una solución; hay que escuchar, acompañar y comprender cada situación, procurando que todos los actores sociales seamos co-responsables en el cuidado de la vida, para que tanto el niño como la madre sean respetados sin caer en falsas opciones", agregó.

En la celebración, el primado aprovechó para advertir a los diputados nacionales por el posible tratamiento de un proyecto de ley para despenalizar el aborto y a la Justicia por el alcance de fallos recientes que habilitan esa práctica en hospitales. "(Una ley) tendrá consecuencias jurídicas, culturales y éticas. (Ese marco legal) no protege la vida, sino que favorece una cultura de la muerte", afirmó.

• Matrimonio gay

A mediados de 2010, junto a otros curas de la provincia, Poli firmó un documento donde advertían a legisladores nacionales pampeanos que en caso de votar afirmativamente por la ley de matrimonio igualitario podían "afectar el futuro de la provincia y la Nación".

En una carta dirigida a los senadores, días antes de la votación en el Congreso en julio de 2010, Poli dejó asentada la postura de la Iglesia argentina. "Es un 'falacia' querer llamar matrimonio a lo que nunca podrá serlo", comenzaba la misiva. "Queremos manifestar nuestro desacuerdo ante lo que podría constituirse en un grave y riesgoso factor de disolución familiar, afectando seriamente el futuro de nuestra provincia y la Nación entera", continuaba.

Asimismo, el monseñor afirmaba que la sanción de esa norma "dejaría abierta la puerta a derechos como la institución de la adopción de hijos que estarían al cuidado de dos hombres o dos mujeres" y se preguntaba en forma retórica qué pasaría si una familia tiene dos papás o dos mamás. "¿Acaso no es una forma de conculcar los derechos de los pequeños a crecer en una familia, donde son tan importantes los primeros años de vida espejados en los rostros y actitudes del papá y la mamá, fundamentales para el desarrollo de la personalidad e identidad biológica de un niño y una niña?"

• Repudio a un sacerdote videlista

Pero el obispo también fue protagonista de un repudio al sacerdote Jorge Luis Hidalgo, quien saludó por Facebook al genocida Jorge Rafael Videla en el día de su cumpleaños. Según dijo Poli en agosto de 2012 el saludo de un religioso al represor condenado "causó un profundo pesar y le causó un grave daño a la Iglesia".

En otra carta enviada a las parroquias e iglesias de La Pampa, para ser leída por todos los sacerdotes en las homilías del fin de semana, el obispo aclaró que las declaraciones de Hidalgo, un cura párroco del barrio Butaló de Santa Rosa, "son ajenas a nosotros y a nuestro oficio de amar, y nos causó un profundo pesar".

En la página "Rafael Videla Forever" de Facebook Hidalgo había escrito: "No fueron 30 mil ni fueron inocentes. Feliz cumpleaños General! Un soldado nunca pide perdón por haber salvado a su patria de una dictadura comunista".

Entrega total a Dios

El primer desafío de Poli en La Pampa fue afrontar el escándalo con el instituto católico Servi Trinitatis de Santa Rosa, que en 2006 fue acusado por sus alumnas como una secta que les "lava el cerebro" a los jóvenes. Las autoridades y propietarios de esa escuela fueron denunciados ante la Justicia federal por trata de personas, contrabando de medicamentos y el supuesto ingreso ilegal de dinero al país. También se advirtió por "reducción a la servidumbre y defraudación" de los estudiantes. Para pacificar a los padres, enfurecidos con la curia pampeana, Poli decidió desplazar a los responsables del instituto, los españoles Antonio Martínez (sacerdote) y Ricardo Latorre Cañizares (párroco). 

Martínez arribó a La Pampa en 1995, abrió la sede argentina de la española Servi Trinitatis en 1996 y fue la mano derecha del tradicionalista Brédice durante casi ocho años.

• Mi amigo Francisco

"Cuando escuchamos el nombre de Bergoglio no podíamos creerlo. Es una nueva etapa. Es un hecho histórico. Se han abierto las fronteras para beneficio y grandeza de la patria. Sabemos que va a hacer mucho bien en la Iglesia Universal", destacó Poli al enterarse de la elección del nuevo Papa.

"Francisco es un hombre de Dios, un hombre religioso, profundamente religioso y de fe, gran amor a la iglesia y gran respeto a la persona humana. Es proverbial en él el diálogo con todo el mundo. Dentro de la Iglesia es un hombre de mucho diálogo, de mucha oreja decíamos nosotros, sabía escuchar", agregó el próximo primado durante un reportaje con una emisora radial local.

Al describirlo, dijo que el excardenal "es muy sencillo", que hasta la semana pasada a la elección viajaba en subte, que visitaba los barrios más humildes, las villas, hospitales y cárceles. "No había medio donde él no se meta, un peregrino", comentó..

Al detallar qué espera del nuevo papado y si se avecina un cambio profundo en la institución, dijo: "Él me dispensó su amistad. Espero que siga haciendo lo mismo con la iglesia universal. El cambio profundo es la vuelta a la frescura del evangelio. La iglesia es misionera por esencia".

Por último, en esa entrevista radial dio su opinión de lo que espera para la Iglesia para los próximos años, lo que lo pinta como un bergoglista de la primera hora. "Necesitamos salir. Tenemos que recuperar la capacidad misionera. Hoy en la calle a lo único que conocemos son a los hermanos evangélicos (...) Hay que recuperar la visita a la gente a las casas, la actividad misionera de la Iglesia".

Dejá tu comentario