El fondo estadounidense Titan Consortium intensificó su ofensiva judicial contra la Argentina con el objetivo de ejecutar activos del Estado en Estados Unidos y así cobrar un laudo arbitral por u$s390,9 millones. El reclamo se origina en la estatización de Aerolíneas Argentinas en 2008 y suma un nuevo capítulo a una disputa que lleva más de una década en el ámbito internacional.
La estrategia del fondo apunta a hacer efectivo el fallo del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), luego de que el país no haya realizado pagos vinculados a esa sentencia durante el último año y medio. Ante esa situación, Titan decidió avanzar con mecanismos judiciales en territorio estadounidense para asegurar el cobro.
Según explicó el analista Sebastián Maril, uno de los aspectos más relevantes del planteo es la intención de obtener prioridad sobre activos financieros argentinos, en particular los colaterales de los Bonos Brady depositados en la Reserva Federal de Nueva York. Esta movida se produciría incluso después de los acuerdos recientes alcanzados por el Gobierno con otros fondos litigantes, como Attestor y Bainbridge.
El conflicto tiene su origen en la reestatización de Aerolíneas Argentinas durante la presidencia de Cristina Kirchner, cuando la compañía estaba bajo control del grupo español Marsans. Tras la expropiación, el holding inició acciones legales ante el Ciadi, que en 2017 determinó una compensación de u$s320 millones más intereses. Con el tiempo, los derechos del litigio pasaron a manos de Burford Capital y luego fueron adquiridos por Titan Consortium, que actualmente impulsa la ejecución del fallo en la justicia de Washington.
Durante la gestión privada, Aerolíneas y Austral arrastraban una delicada situación financiera, con deudas cercanas a los u$s890 millones y una fuerte reducción de activos estratégicos, como oficinas internacionales, rutas y equipamiento. Al momento de la estatización, coexistían valuaciones divergentes: mientras una estimación privada ubicaba el valor de la compañía entre u$s250 y 450 millones, el Tribunal de Tasación de la Nación sostuvo que era negativo en más de u$s760 millones.
En paralelo a este frente judicial, la empresa estatal mostró una mejora en sus resultados recientes. En 2025, Aerolíneas Argentinas registró un resultado operativo positivo de u$s112,7 millones y logró cerrar su segundo año consecutivo con superávit, tras más de 15 años de pérdidas. Además, alcanzó ingresos superiores a los u$s2.200 millones y, por primera vez desde su reestatización, no necesitó transferencias del Tesoro.
La compañía también avanzó en la reducción de su deuda, que cayó más de 40% entre 2023 y 2025, y mantuvo niveles de operación estables, con un factor de ocupación del 83% y más de 12,7 millones de pasajeros transportados en el año. Sin embargo, el litigio internacional abierto por la expropiación continúa representando un riesgo para las finanzas del Estado argentino.
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