19 de noviembre 2003 - 00:00

Un homenaje poco grato del camionero

De la distancia y la incomunicación, Néstor Kirchner y Felipe Solá mutaron al trato diario, como si cogobernaran. Juntos compartieron tablas hace una semana en Rufino, luego se encerraron a solas en el tour a El Calafate con los reyes de España y el lunes por la noche cenaron juntos en Casa Rosada.

Esta tarde agregarán cuenta a su rosario convivencial en La Plata, durante el aniversario 121° de la ciudad. Pero un dato ensombrecía esa reunión: el sindicalista preferido de Olivos, Hugo Moyano, amenazó ayer con hacer una caravana de camiones con la Casa de Gobierno bonaerense como destino y Solá como enemigo público.

Poco grato homenaje de Moyano, que el lunes dispuso un paro de recolectores de residuos en toda la provincia, al aniversario platense surcar con una columna de camiones las calles de la ciudad. Hasta suena a venganza contra Julio Alak, el jefe local, aliado de Solá y deseoso de conseguir la gracia presidencial que el patagónico distribuye con cuentagotas.

Una rareza también en el vínculo Kirchner-Moyano, consolidado a partir de una cesión del Ministerio de Trabajo de Carlos Tomada para que empleados del área de logística de una cadena de hipermercados se incorporen al gremio de camioneros. Alimentó la extrañeza que la noche del lunes Moyano y Juan Manuel Palacios se reunieron con el Presidente en la Casa de Gobierno a la misma hora en que apareció por allí Felipe Solá.

Quedaría en medio del fuego el Presidente: entre Solá, ahora su aliado en el mapa del peronismo; y Moyano, su sindicalista preferido. Sobre todo por la metralla que éste lanzó contra el gobernador cuando lo acusó de «reprimir a los obreros».

Por eso Kirchner medió entre ambos para evitar la confrontación. Igualmente, Juan Pablo Cafiero intercedió ayer y ordenó la conciliación obligatoria (ver aparte) para suspender la medida de fuerza, aunque eso no implicaba que se cancele la movilización prevista a La Plata para protestar contra la «municipalización» de la recolección de residuos que fijaron cuatro municipios del norte del conurbano.

De todos modos,
Kirchner tendrá un paso raudo -y seguramente tardío- por La Plata. Como indicó a sus coordinadores, la visita tendrá una excusa productiva: en este caso, la reapertura de un complejo de talleres ferroviarios ubicados en Los Hornos que ahora reactivó una empresa de origen brasileño, cuyo jefe local es José Luis Alqueres.

Esos talleres, desde principios de siglo, atendieron la demanda de equipamiento de la red ferroviaria y ahora volverán a ponerse en funcionamiento para la construcción de, entre otros productos, vagones de subte.

En la misma sintonía, mañana
Kirchner y Solá estarán de nuevo juntos, aunque en tierra extraña: Rufino, provincia de Santa Fe, tierra gobernada por Carlos Reutemann.

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