Catamarca - En el norte del país suele hablarse de pactos celebrados entre los políticos y Supay (el diablo) para que los primeros alcancen fama y poder. Indiferentes al mito y, hasta donde se sabe, sin haberse introducido aún en las salamancas de Catamarca, el senador nacional Luis Barrionuevo y su vencido rival de las internas peronistas, el diputado nacional y ex gobernador Ramón Saadi están a punto de firmar la paz con el único objetivo de terminar con la hegemonía de la dinastía radical de los Castillo en la gobernación.
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El agrandado gastronómico Barrionuevo -pata sindical del gobierno de Eduardo Duhalde-dijo ayer en declaraciones a la prensa local, que está dispuesto a acordar la unidad partidaria con el ex gobernador Saadi «con el único interés de que el peronismo gane en Catamarca».
El esposo de la ministra de Trabajo Graciela Camaño definió como «sensatos» los dichos públicos de Saadi en los que proclama la necesidad de convocar a comicios internos del partido, y poner fin a la intervención del distrito local del PJ que fue dispuesto en setiembre de 2001 por el Consejo Nacional Justicialista.
«La unidad se construye, pero hay que ver en base a qué y para qué», manifestó Barrionuevo y consideró que «antes de pensar en un consenso hay que conversar los objetivos, porque el mío es que el peronismo recupere el gobierno en Catamarca», añadió el legislador con un ojo puesto en el mandatario Oscar Castillo.
Por otra parte, el dirigente de Chacarita Juniors manifestó su voluntad de dialogar en pos de la unidad, porque «un peronismo fortalecido es la principal herramienta para batallar» electoralmente.
El distrito catamarqueño del peronismo fue intervenido luego de que Saadi, entonces presidente del partido, decidió presentarse a elecciones por afuera del PJ cuando en julio del año pasado fue derrotado en internas por Barrionuevo.
El ex gobernador ya venía con una pérdida de gravitación política desde el momento en que cobró mala fama por el caso María Soledad Morales en el que se vio involucrada la clase política local.
En tanto, el justicialismo devenido en oposición ganó en los últimos días algunos porotos en la deteriorada arena política catamarqueña aunque siempre está a punto de ser arrastrado al mismo ojo de la tormenta: los escándalos que envuelven a los partidarios de Castillo también suelen incluir a la pasada gobernación de Saadi. Los cuestionamientos van desde el supuesto otorgamiento de jubilaciones truchas hasta el manejo irregular de los ATN.
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