25 de febrero 2005 - 00:00

¿Una guerra por los salones VIP?

Alberto Fernández
Alberto Fernández
Aníbal Fernández reveló ayer un flanco del caso Ezeiza al relatar una pelea que tuvo con el ex jefe de ese aeropuerto, Alberto Beltrame. El ministro del Interior calificó como «perverso» un episodio previo al escándalo de Southern Winds vivido con Beltrame, que consistió en el enojo por parte del comodoro a raíz de una resolución del Ministerio de Defensa que limitaba las funciones de las salas VIP, consideradas hasta ese momento como muy «permisivas».

A partir de ese momento, el ministro contó que Beltrame les «cortó todo tipo de información» y al pedir explicaciones al desplazado jefe de la fuerza aérea, Carlos Rohde, éste citó al comodoro para el día siguiente. «Pero al día siguiente Beltrame fue dado de baja y este señor salió por algunos medios diciendo que no se le había dado de baja por las valijas, sino porque se había peleado con el ministro del Interior, y yo siento que me toma por estúpido cuando dice estas cosas», se indignó Fernández.

• Explicaciones

El funcionario dijo que Beltrame «va a tener que dar muchas explicaciones», y advirtió que será «desplazado de la fuerza sin que le tiemble la mano a nadie». Beltrame, agregó el ministro adelantándose al resultado de la investigación, sufrirá «serias complicaciones desde el punto de vista de su actitud personal ante la Justicia».

En la misma línea, Fernández criticó que el militar haya realizado una exposición en una escribanía, al señalar que esos datos «debería ponerlos en el juzgado, poner las cosas sobre la mesa y que todos conozcamos lo que pasó». También «atendió» a Beltrame el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien en declaraciones radiales cuestionó el silencio del militar ante autoridades políticas durante los cuatro meses que pasaron desde que se perpetró el contrabando en setiembre del año pasado.

«Si el jefe de operaciones de Ezeiza tiene un hijo involucrado en la causa y durante cuatro meses se calla la boca, lo primero que hay que pensar es que ha habido una decisión de que a lo largo de esos cuatro meses se pueden borrar pruebas e indicios que puedan servir para la dilucidación de la causa»,
dijo Fernández.

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