En el principio de la crisis de la papelera las protestas de los ambientalistas fueron contra la española ENCE y la finesa Botnia. Luego la primera se retiró ( aunque ahora construirá otra planta cerca de Colonia). Ahora una minera se sumará a esos carteles.
Jorge Taiana comenzó ayer las consultas para verificar si el gobierno de Tabaré Vázquez presentó algún pedido de autorización ante la Comisión Administradora del Río Uruguay para la construcción de un puerto sobre ese río a la altura de La Agraciada, en el departamento de Soriano, frente a las costas argentinas. El problema no es menor: en el gobierno están alertados sobre que la minera Río Tinto, una empresa de capitales anglo-australianos que opera en 20 países y explota, entre otras, una mina de hierro en Corumbá, en el Mato Grosso -Brasil-, ya compró terrenos sobre el río Uruguay para construir allí un puerto por el que piensan exportar no sólo la producción de dos millones de toneladas de hierro de su explotación en Brasil, sino también ingresar carbón para la operación de otra de sus 16 empresas en ese país.
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Desde la empresa ya se explicó, no aquí sino en Uruguay y Brasil, que la operación no será contaminante. Según los directivos no habrá procesamiento de minerales en la planta sobre el río, sino sólo un «tamizado» y el embarque en el puerto a construir para sacar la producción de allí hacia el exterior.
La noticia era desconocida en Buenos Aires, pero el diario «El País» de Montevideo ya viene dando cuenta: «El puerto, que demandará una inversión de unos u$s 205 millones, operará como centro de acopio y carga de mineral de hierro de la mina que tiene en Mato Grosso do Sul, en Brasil», dice la información.
El problema, más allá de los estudios de impacto ambiental que deberán hacerse, no es en principio si existirá o no contaminación, sino la falta de pedido de autorización a la Comisión del Río Uruguay, lo que significaría una nueva violación al tratado entre ambos países, similar a las cinco que el gobierno argentino presentó ante la Corte Internacional de La Haya por el caso de la pastera Botnia.
En Gualeguaychú, ayer ya se alertó sobre el nuevo emprendimiento en la zona de Soriano y los asambleístas preparaban la acción.
De acuerdo con la denuncia de la Fundación Azara, sobre el desembarco de Río Tinto en el río Uruguay, «la construcción del puerto llevará dos años, y estará activo hacia mediados de 2010. Contará con cuatro atracaderos independientes, muelle, 2.000 metros de cinta transportadora (800 por tierra y 900 adicionales sobre un puente de caballete hasta el atracadero) e infraestructura en tierra. Ello implicaría actividades de desmonte, excavación y movimiento de suelo, instalación de campamentos de trabajo, transporte y movimiento de materiales, pavimentación, oficinas y galpones».
Inversiones
En la Argentina, Río Tinto posee el emprendimiento minero Potasio Río Colorado en la zona limítrofe entre las provincias de Mendoza y Neuquén, en el que invirtió unos u$s 900 millones de dólares. Además, el país es hoy el principal comprador del mineral de hierro que Río Tinto extrae y comercializa de Corumbá. De ahí la complejidad de la crisis que se avecina: a diferencia de Botnia, en este caso se trata de una empresa con inversiones en la Argentina y que opera, además, como proveedor de materia prima.
Mientras tanto, Alberto Fernández volvió a hacer equilibrio ayer entre los cortes de rutas de los asambleístas por la protesta contra Botnia y las complicaciones frente a Uruguay: «El gobierno nunca ha participado de este método de protesta; entiendo que hay justicia en el reclamo, si no la Argentina tampoco estaría haciendo el planteo que está haciendo ante la Corte Internacional de La Haya».
«Todos tenemos la percepción de que se ha violado severamente el Tratado del Río Uruguay, y desde ese lugar entiendo el reclamo o la justificación del reclamo -dijo Alberto Fernández-; colectivamente ellos creen en ese método de protesta, y no es verdad que es un grupo, porque muchos tratan de alentar la idea de que hay un pequeño grupo de piqueteros que están haciendo ruido y no es así; hay una posición colectiva en esa comunidad que participa de la idea.»
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