9 de diciembre 2004 - 00:00

¿Una salida elegante de Duhalde vía OEA?

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, llegó a Cuzco (donde se celebra la cumbre sudamericana) para armar batifondo. Primero lanzó la idea de una Alternativa Bolivariana para América (ALBA) que reemplace al ALCA. Ocurrencias sobran. Además, comenzó gestiones para postular a Eduardo Duhalde como nuevo secretario general de la OEA.

La conducción de la OEA está vacante desde que renunció el costarricense Miguel Angel Rodríguez por denuncias de corrupción (¿un espejo que adelanta para Kofi Annan en la ONU?). Con la salida de Rodríguez, Venezuela perdió una ficha, ya que la cancillería de Chávez había avalado su candidatura enfáticamente. Ahora el «bolivariano» pretende avanzar con otro candidato, Duhalde, con este argumento, que escucharon los argentinos en Cuzco, ayer: Hugo Chávez «Tenemos los votos de todo el Caribe, donde somos los principales proveedores de petróleo. Y queremos que al frente de la OEA haya un bolivarianocomo Duhalde». El caudillo de Lomas de Zamora escuchó sin parpadear y prefirió desconsiderar la oferta, aunque no de manera definitiva. Por un lado, teme convertirse en objeto de escarnio para el kirchnerismo, que sólo apostó un par de boletos a la figura de Jorge Taiana, el segundo de Rafael Bielsa (y antes secretario de Felipe Solá). Además, Duhalde supone que Néstor Kirchner puede tolerar sin demasiada irritación su protagonismo internacional mientras éste se reduzca a la cuenca del Plata. Pero la OEA supone ir a vivir a Washington y levantar inevitablemente el perfil.

La Cancillería argentina deberá evaluar con prudencia qué camino adoptar.
Sobre todo porque ayer Vicente Fox, el presidente de México, postuló a su ministro de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, para la secretaría-general en disputa. Derbez-dice contar con el aval de Estados Unidos, crucial para esa posición, y para demostrarlo visitará en los próximos días a Colin Powell y a Condoleezza Rice. A propósito de esta última reunión, obliga a preguntarse si Bielsa, la semana que viene, será también recibido por la nueva canciller de George W. Bush. ¿O será tomado como un desaire a Powell, de quien quiere despedirse el argentino?

Tanta intervención de los Estados Unidos en la configuración del poder en ese organismo interamericano también retrae a Duhalde. Todo el mundo conoce que no es un admirador febril de ese país y que, además, cuenta con antecedentes complicados, como el de haber cambiado el tradicional voto argentino en la votación por la vigencia de los derechos humanos en Cuba.

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