La particular saña demostrada por Néstor Kirchner para descabezar la Fuerza Aérea -como si ese acto de arbitrio masivo con gente que no estaba involucrada en el tráfico de la droga liquidara la cuestión-no logra sepultar el escándalo del caso. Menos, cuando se habla de que el gobierno nada tuvo que ver, ya que la Fuerza Aérea es regida por el Comandante Kirchner, y ese personal expulsado (los 14 brigadieres) fue justamente designado por él apenas asumió.
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Pero no es el único apresuramiento: se justificó la salida de toda la cúpula porque no había avisado al gobierno (en realidad, el jefe Carlos Rohde) de un episodio grave sucedido en setiembre del año pasado.
Pero esa falta también, en apariencia, la cometieron otros organismos: se supone que la SIDE, la Sedronar, quizá la Policía y, sin duda, la Cancillería. Pues, en este último caso, hubo participación directa de la embajada en Madrid en el caso.
• Funcionarios avisados
Es cierto que la captura de las valijas con 60 kilos de cocaína ocurrió pocos días antes de que asumiera Carlos Bettini como embajador en Madrid, pero otros funcionarios entonces fueron avisados de que había maletas dirigidas a la embajada.
Un funcionario dijo que la sede diplomática no aguardaba ningún envío especial y se apersonó a las autoridades españolas para señalar que debía existir un error en la encomienda.
Como es fácil presumir, algunos encargados de la embajada en ese momento debieron redactar un cable a Buenos Aires notificando la llegada de las valijas, también su contenido de alcaloides, y enviarlo a las autoridades del Palacio San Martín (por lo menos, a media docena de funcionarios, no sólo al ministro). ¿Aplicará el mismo criterio Kirchner con los 13 primeros hombres de la Cancillería como hizo con la Fuerza Aérea?
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