30 de agosto 2005 - 00:00

Vaticinan el final de la polarización electoral

La muestra del Centro de Estudios Nueva Mayoría describe la declinación, de elección en elección, de la polaridad entre los partidos mayoritarios.
La muestra del Centro de Estudios Nueva Mayoría describe la declinación, de elección en elección, de la polaridad entre los partidos mayoritarios.
Un informe del Centro de Estudios Nueva Mayoría revela que las elecciones legislativas recientes se alejan del esquema bipartidista de los últimos veinte años.

Del análisis de los porcentajes de votos obtenidos por las dos principales fuerzas en las elecciones para diputados nacionales realizadas desde 1983, se observa que la polarización electoral entre el PJ y la UCR, que caracterizó a la década de 1980 y que se afianza con el surgimiento de la Alianza, comienza a degradarse progresivamente a partir de 2001, cuando los votos de esos dos partidos concentran sólo 61,3% del total de sufragios. Dos años más tarde, dicho valor se reduce drásticamente para alcanzar el nivel más bajo desde el regreso de la democracia (51,6%).

Al comparar las elecciones a diputados que se desarrollan en forma simultánea con las presidenciales y aquellas que no, se observa una mayor tendencia hacia la polarización en las primeras, con un promedio de 76,85% de los votos concentrados por los dos primeros partidos, contra 70,94% en las segundas.

Así, la elección legislativa de 1983 -en la que el radicalismo se impone con 48,0% contra 38,6% del justicialismo- registra el nivel de polarización más elevado, al llegar la suma de votos del PJ y la UCR a 86,6% del total del sufragio positivo.

Dos años más tarde, la UCR vuelve a ganar, al obtener 43,6% de los votos, seguida por el PJ, con 34,9%. Ambas fuerzas sumadas reúnen 78,5% del electorado.

La polarización aumenta levemente en 1987, cuando el justicialismo triunfa con 42,9%, contra 37,3% del oficialismo. Ese año, los votos de las dos fuerzas juntas representan 80,2% del sufragio.

En 1989, el nivel de polarización se mantiene elevado, pese a un ligero descenso.
La suma de los votos del PJ -primero con 46,4%- y de la UCR -segunda con 33,1%- se ubica en 79,5% del total.

• Debilitamiento

A partir de entonces, se inicia un período de debilitamiento del bipartidismo en el plano nacional, y la polarización varía significativamente de una elección a otra. De ese modo, la suma de los votos de los dos principales partidos se ubica en 69,5% en 1991, es del orden de 73,6% en 1993 y desciende a 64,7% en 1995, debido al surgimiento de una tercera fuerza, el Frepaso, que consigue 21,1% de los votos.

La elección legislativa de 1997, una vez formalizada la Alianza entre la UCR y el Frepaso,
muestra un regreso a los niveles de polarización de la década del '80, al alcanzarlos votos de la Alianza (45,6%) y del PJ (36,3%) 81,9% del total, lo que representa el segundo valor más alto desde 1983.

No obstante, dos años más tarde, la polarización se reduce, al ubicarse en el orden de 76,6%, con la aparición de otra tercera fuerza, Acción por la República, que obtiene cerca de 15% de los votos. De ahí en adelante, se observa una tendencia negativa en el nivel de polarización electoral, que representa 61,3% en 2001, para llegar a 51,6% en 2003 -el nivel histórico más bajo del actual período democrático-.

Finalmente, las conclusiones del informe señalan:

1. La polarización electoral, históricamente elevada en la Argentina a partir del sistema bipartidista radical-peronista,
se ha degradado fuertemente en los últimos cinco años, al alcanzar su piso histórico en las legislativas de 2003.

2. Las elecciones a diputados nacionales que coincidieron con una elección presidencial han mostrado históricamente un nivel mayor de polarización que las estrictamente legislativas, que promedia 76,85% de los votos entre los dos principales partidos, contra 70,94% en las segundas.

3.
Este hecho parece lógico en un sistema presidencialista como el argentino, donde la designación de un presidente genera un efecto de arrastre importante sobre las listas de candidatos a diputados.

4. La mayor dispersión del voto registrado en los últimos años puede explicarse en parte por la aparición de nuevos partidos, producto de desprendimientos del radicalismo y, en menor medida, del justicialismo, pero
también por la mayor provincialización de los alineamientos políticos al interior de los distritos.

5. En este contexto, la división del justicialismo, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, y la diversidad de opciones políticas que se presentan en los distintos distritos para la elección de octubre llevan a pensar que podría darse la polarización más baja desde el regreso de la democracia.

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