Vaticinan el final de la polarización electoral
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La muestra del Centro de Estudios Nueva Mayoría describe la declinación, de elección en elección, de la polaridad entre los partidos mayoritarios.
En 1989, el nivel de polarización se mantiene elevado, pese a un ligero descenso. La suma de los votos del PJ -primero con 46,4%- y de la UCR -segunda con 33,1%- se ubica en 79,5% del total.
• Debilitamiento
A partir de entonces, se inicia un período de debilitamiento del bipartidismo en el plano nacional, y la polarización varía significativamente de una elección a otra. De ese modo, la suma de los votos de los dos principales partidos se ubica en 69,5% en 1991, es del orden de 73,6% en 1993 y desciende a 64,7% en 1995, debido al surgimiento de una tercera fuerza, el Frepaso, que consigue 21,1% de los votos.
La elección legislativa de 1997, una vez formalizada la Alianza entre la UCR y el Frepaso, muestra un regreso a los niveles de polarización de la década del '80, al alcanzarlos votos de la Alianza (45,6%) y del PJ (36,3%) 81,9% del total, lo que representa el segundo valor más alto desde 1983.
No obstante, dos años más tarde, la polarización se reduce, al ubicarse en el orden de 76,6%, con la aparición de otra tercera fuerza, Acción por la República, que obtiene cerca de 15% de los votos. De ahí en adelante, se observa una tendencia negativa en el nivel de polarización electoral, que representa 61,3% en 2001, para llegar a 51,6% en 2003 -el nivel histórico más bajo del actual período democrático-.
Finalmente, las conclusiones del informe señalan:
1. La polarización electoral, históricamente elevada en la Argentina a partir del sistema bipartidista radical-peronista, se ha degradado fuertemente en los últimos cinco años, al alcanzar su piso histórico en las legislativas de 2003.
2. Las elecciones a diputados nacionales que coincidieron con una elección presidencial han mostrado históricamente un nivel mayor de polarización que las estrictamente legislativas, que promedia 76,85% de los votos entre los dos principales partidos, contra 70,94% en las segundas.
3. Este hecho parece lógico en un sistema presidencialista como el argentino, donde la designación de un presidente genera un efecto de arrastre importante sobre las listas de candidatos a diputados.
4. La mayor dispersión del voto registrado en los últimos años puede explicarse en parte por la aparición de nuevos partidos, producto de desprendimientos del radicalismo y, en menor medida, del justicialismo, pero también por la mayor provincialización de los alineamientos políticos al interior de los distritos.
5. En este contexto, la división del justicialismo, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, y la diversidad de opciones políticas que se presentan en los distintos distritos para la elección de octubre llevan a pensar que podría darse la polarización más baja desde el regreso de la democracia.




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