11 de julio 2003 - 00:00

Viajó el Presidente y almuerza con Clinton

Néstor Kirchner viajó anoche a Gran Bretaña, donde se reunirá con el ex presidente de EE.UU. antes de participar de una reunión de la tercera vía junto a Tony Blair, Ricardo Lagos y Lula Da Silva. En ese país y luego en Bélgica, Francia y España buscará diferenciarse del brasileño y mostrarse más duro en su trato con EE.UU. y los acreedores. Finalmente, decidió mantener encuentros con empresarios con intereses en el país. Antes de partir, hizo su primera aparición frente a inversores en el aniversario de la Bolsa (en la foto, junto a su titular, Julio Werthein). Su discurso comenzó con su línea habitual, pero terminó tendiendo puentes con los presentes.

Londres - Al llegar esta tarde a Londres, Néstor Kirchner tendrá una noticia buena y una noticia mala. La mala es que siguen poniéndolo como el invitado tarde a la cumbre de la tercera vía, que sus organizadores además mantienen en secreto por la paranoia de seguridad que embarca a los británicos desde la campaña en Irak. La buena es que mañana, en un restorán de las afueras de Londres que la policía mantiene también en reservas por las mismas razones, se sentará frente a Bill Clinton. El ex presidente de los EE.UU. es el único de los invitados a esa cena que no es jefe de Estado, ni en realidad tampoco es socialdemócrata. Pero es un más que amigo de Blair y, además, fue quien usó por primera vez en los tiempos modernos el lema «tercera vía» -fue en el discurso sobre el estado de la nación de 1996-. De ahí se inspiró Blair y le encargó a Peter Mandelson y al profesor Anthony Giddens -que para esa época veía venírsele la jubilación como una estrella menos de las ciencias sociales del Tercer Mundo- para que le armaran esta internacional que en realidad está desplazando a la Internacional Socialista del escenario internacional.

Clinton se sentará como un mandatario más en la mesa de debates a solas y sin testigos que organiza Blair para el domingo y lunes en el Pennyhill Park Hotel de Surrey. Como los encuentros presidenciales latinoamericanos, no hay testigos, hay compromiso de hablar sin prejuicios y decirse en la cara lo que venga, con una agenda previa que han preparado los miembros fundadores de la tercera vía, ninguno de los cuales es latinoamericano. Por eso harán, como Clinton, de comentaristas del sumario de exposiciones sobre reforma del Estado, política previsional, migraciones, terrorismo, control de los servicios públicos.

En ese instante, se enterará Kirchner que viene más a una cumbre de gente que quiere conservar lo logrado en lugar de cambiar lo que está, algo que entrará en contradicción con la claque que lo espera en Buenos Aires.

Kirchner llega apurado porque, además, terminó convenciéndose de que no puede estar en Londres, París y Madrid y no verse con empresarios que tienen inversiones en la Argentina. Por lo menos se diferencia de sus antecesores en que no viene con una delegación de empresarios criollos, lobbystas y gerentes regionales de las firmas inversoras. Zafó en Londres porque es una cumbre ideológica -para él más un taller, en realidad, donde le van a tomar examen- y no una gira de funcionarios.

• Semblanteo


En Francia ya tiene anotados tres encuentros con inversores argentinos. El principal es la cena del martes en el Senado francés, donde se semblanteará con los responsables de los grupos económicos principales de Francia. Entre ellos está el grupo Suez, que tiene Aguas Argentinas y sobre el cual librará la Argentina la principal batalla contra el sistema internacional.

El caso Suez ha sido elegido por los organismos internacionales el banco de prueba de la actitud de la Argentina frente a los contratos privados. Kirchner, por su lado, lo tiene como el leading case del incumplimiento de los contratos firmados. Este encuentro, para el que trabajó el embajador Juan Archibaldo Lanús hasta el infarto (en realidad dos, ya se repuso, estuvo ayer en un almuerzo en París) y también el empresario automotor Luis Ureta Sáenz Peña -Peugeot-, terminó de aceptarlo Kirchner después del relato que le hizo del viaje previo que hizo el vicepresidente a Francia, Italia y España hace una semana. En realidad, Daniel Scioli vio a la misma gente que ahora verá el Presidente, con la ventaja de su rol institucional, más de líbero que de ejecutivo, y trajo un panorama mucho más pacífico y con menos aire para el show de la rabieta que le gusta hacer a Kirchner cuando está con gente grande (como decirle a Horst Köhler: «Usted esperaba que aquí estuviese Menem»). Las empresas parecen menos dispuestas, por caso, a hablar de tarifas que de inversiones, frente al discurso del gobierno que -como hacía Duhalde- las arrinconaba atribuyéndoles sólo el tema tarifas. El informe de Scioli, por ejemplo, le trasladó al Presidente el dato de que Telefónica de España festeja que la morosidad de los usuarios le ha bajado a 10%, lo que abre espacio a otras conversaciones.

Por eso volvió también a la agenda el desayuno del jueves en Madrid con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, sobre cuyo vicepresidente acercó Rafael Bielsa un dato para eruditos para el oído presidencial: es el titular del Atlético de Madrid (hombre serio frente a su antecesor en ese cargo deportivo: Jesús Gil y Gil).

Sin empresarios entre hoy y el lunes en Londres explica que sólo vengan hoy, de funcionarios, en el avión presidencial, el master spy Sergio Acevedo, el gobernador actual de Santa Cruz, Héctor Icazuriaga, y una delegación de cronistas, biógrafos y amigos -raro, no trae gente de prensa de la Presidencia, apenas a su vocero afónico, Miguel Núñez, quien demuestra que su ingenio profesional llegó a su apogeo cuando gacetilleaba para concejales en la era Grosso-.

Por eso, el Bielsa canciller se sumará el lunes a un tramo bilateral de la visita argentina, que es una cena en el Senado, donde lo agasajará Lord Mostyn, un lord laborista... Pese a lo anunciado, no estará en ese condumio Roberto Lavagna, que se quedó en Buenos Aires e irá directamente el martes a Bruselas a almorzar con Romano Prodi, Kirchner, Jorge Remes y Bielsa. Este aprovechará la tarde de ese día para entrevistarse con Anthony Giddens, el responsable de la invitación a Kirchner. «Giddens me quiere ver, no sé qué quiere...», les dijo ayer Bielsa a sus asesores en Buenos Aires, a quienes ya impresionó cuando dedicó una mañana fuera de protocolo para entretenerse con Augusto Roa Bastos en Asunción. Es definitivamente un canciller con perfil cultural.

• En secreto

Se hará tiempo, además, para escuchar el briefing que les ha pedido a los sérpicos de la embajada sobre la cumbre antiterrorista que empieza -también en el máximo secreto- en un castillo cercano a Cambridge y que cuenta con un orador argentino, Carlos Corach, que ya está terminando su estadía de año y medio en Oxford.

Dramático para Kirchner, que se queja de que hay gente que no lo toma en serio, es que Peter Mandeldon anunciaba ayer en una cyberconferencia de prensa detalles del encuentro y no mencionó al presidente argentino. Es cierto que el perfil de la cumbre es bajísimo, con nula repercusión de la prensa salvo algún suelto en «The Times» de ayer. Confirmada la presencia de Clinton, que hablará como keyspeaker u orador principal en el Congreso (de hoy al lunes, Hilton Hotel de Londres) y estará en la mesa de la Cumbre (Pennyhill Park Hotel de Surrey, domingo y lunes, exclusivo para jefes de Estado, el ex ministro de Blair nombró sólo a Jean Chretien (premier de Canadá); Ricardo Lagos (Chile), Goran Persson (Suiza), Helen Clark (première de Nueva Zelanda, la única dama del encuentro además de Cristina Fernández), Thabo Mbeki (presidente de Sudáfrica), Luiz Inácio Lula Da Silva (Brasil), Leszek Kwasniewski (Polonia), Vladimir Spidla (República Checa), Peter Medgyessy (premier húngaro) y Adrian Nastase (primer ministro de Rumania). Entre las celebridades (es decir jubilados o promesas de futuro), estarán Clinton, Wolfgang Clement (ministro de Economía de Alemania), Massimo D'Alema, Francesco Rutelli (presidente del partido La Margherita en Italia), Laurent Fabius (PS francés), Pascal Lamy (comisionado de Comercio de la Unión Europea), el español Javier Solana (ex OTAN, hoy comisionado para temas de seguridad de la UE) y Par Nuder (ministro sueco de Policía).

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