El conservador Gustavo Gutiérrez estrenó ayer su cargo de candidato a vice-presidente de Elisa Carrió, generando más confusión. El primer día produjo un tembladeral en su partido, el Demócrata de Mendoza, que empezó a estudiar su expulsión, ya que la agrupación desde hace meses apoya a Ricardo López Murphy. En esas primeras horas como segundo de Lilita, también desató una crisis en el ala izquierda del ARI, donde hubo fugas. Finalmente, en la víspera, desorientó a demócratas, aristas y al público en general al proponer un acuerdo entre Carrió y López Murphy. Una excusa para justificarse y un testimonio de la confusión de estos dirigentes.
Dejá tu comentario