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28 de mayo 2018 - 17:42

Victoria Freire: "El aborto fue silenciado incluso por los sectores más progresistas de la política"

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De cara al fin de las exposiciones, la socióloga, feminista y coordinadora del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas de la Ciudad dialogó con ámbito.com acerca de la posible aprobación del proyecto de despenalización del aborto.
Luego de la exposición de más de 700 personas, finalizan esta semana las audiencias sobre el proyecto de despenalización del aborto. En este marco, activistas, médicos, juristas, representantes religiosos, figuras públicas y organizaciones civiles se pronunciaron a favor y en contra de la interrupción legal del embarazo.

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A partir de la primera semana de junio, la discusión sobre el proyecto que propone legalizar el aborto hasta la semana 14 pasará a ser debatido entre los diputados, quienes deberán firmar los dictámenes que se votarán en la sesión del 13 de junio.

Se espera para ese día una prolongada sesión y una votación muy pareja, ya que los legisladores que están a favor de la despenalización afirman que llevan una ventaja de entre dos y cuatro votos y lo mismo plantean quienes están en contra del proyecto. En tanto, hay una treintena de indecisos que podrán inclinar la balanza para un lado o el otro. Victoria Freire, socióloga, feminista y coordinadora del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas de la Ciudad, dialogó con ámbito.com acerca de ambas posiciones del debate y su expectativa de cara a la votación.

Periodista: ¿Qué evaluación hace del debate por la despenalización del aborto en la Cámara de Diputados?

Victoria Freire: Creo que es la primera vez que con un proyecto de ley hay tal despliegue de exposiciones, con una llegada a nivel público muy grande. Muchas personas estamos pendientes de esas intervenciones y eso es un primer dato significativo. Hay una expectativa muy grande con relación a este debate y tiene que ver fundamentalmente con un movimiento feminista que se está movilizando, que está en las calles, que hace muchos años viene organizándose en el reclamo y, por lo tanto, está atento a su evolución. Con relación a los contenidos del debate, las intervenciones a favor del proyecto, pudieron expresar una diversidad de argumentos y perspectivas muy enriquecedoras, planteando que uno de los puntos más importantes es que el derecho al aborto no es un problema vinculado a creencias o puntos de vistas morales sino que se trata de un problema político y de salud pública. Después, hubo una cantidad inmensa de experiencias de vida, de problemas prácticos vinculados a muchos casos que son muy sensibles, el último de ellos tiene que ver con esta chica de 10 años que fue violada y tuvo un embarazo producto de esa violación de su padrastro, en Salta. Seguramente, por ese debate que es público y que están llevando a cabo no solamente representantes en el Congreso sino toda la sociedad, se logró que en Salta, días después de conocerse este caso, se avanzara en el decreto que pone en pie un protocolo de intervención que no judicializa los casos de interrupción voluntaria del embarazo que ya están garantizados por derecho, pero que en muchas provincias tienen obstáculos.

P.: ¿Y qué conclusión saca de los llamados expositores provida?

V.F.: Son intervenciones muy conservadoras, con un fuerte carácter moral, que se basan en un único argumento de fondo que tiene que ver con el derecho de la persona a nacer, así enunciado. Hay un desconocimiento total de los derechos de quien tiene que decidir continuar o no con un embarazo. Hay argumentos que son escandalizantes porque incluso retroceden en elementos que hoy por hoy sostiene nuestra propia legislación, como es la posibilidad de interrumpir un embarazo por causales que estén vinculadas al estado de salud o si fue resultado de una violación. Me parece que hay un no diálogo, porque quienes sostenemos la posición a favor de la legalización insistimos en que el aborto no tiene que ser una obligación, sino una posibilidad. De modo que contenemos la posibilidad de que aquellas personas que consideran que por sus creencias o pautas morales no ven como posible realizarse un aborto, puedan no hacerlo. Sin embargo, la otra posición nos impide a nosotras poder decidir cuando sí queremos interrumpir un embarazo. Ahí hay una falta de empatía inmensa y una hipocresía tremenda respecto de las historias de vida que todas conocemos, porque cuando hablamos de 500 mil abortos al año estamos hablando de circunstancias que están detrás. Las personas que se expresan en contra del aborto no pueden explicar cómo resolvemos que el 20% de la mortalidad de las personas gestantes sea por haber decidido interrumpir un embarazo, por abortos mal realizados, en condiciones de clandestinidad.


P.: ¿Cómo ve la reacción de la sociedad respecto a la despenalización, que también ejerce presión por fuera de la Cámara?

V.F.: Hay un rol activo de la sociedad en este debate, que se ilustra de múltiples formas. Una de ellas es esta concentración que hay en torno a todos los días de audiencia; con los "martes verdes" que lleva adelante la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito; con la próxima movilización que se va a efectuar el 4 de junio, en aniversario de ese primer 3 de junio de 2015 que dijimos 'Ni Una Menos' y además cuestionamos un Estado que, en tanto y en cuanto no produce políticas y destina presupuesto a combatir la violencia de género, es cómplice de expresiones como son los femicidios. Poder inscribir la lucha por el aborto en esa pelea por el Ni Una Menos es una de las expresiones más ilustrativas del compromiso social que está habiendo. También la inmensa presencia de pañuelos verdes, insignia de la campaña, en cualquier medio de transporte o ámbito de circulación es algo muy demostrativo. No ocurre sólo en la Ciudad de Buenos Aires sino en distintos puntos del país. Creo que si hoy le preguntamos a la población qué piensa sobre el derecho al aborto, hay un enorme consenso, y tiene que ver con haber corrido el velo de un tema que históricamente fue tabú, muchas veces silenciado incluso por los sectores más progresistas de la política, inscripto en un lugar secundario. Logramos reconocer que la interrupción del embarazo es algo que ocurre, nos ocurre a todas, ha pasado por nuestras experiencias de vida de manera directa o indirecta a través de amigas o hermanas; que abortar en la clandestinidad es una injusticia, una situación de desigualdad vinculada a la capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos.



P.: ¿A qué cree que se debe la militancia a favor de la despenalización del aborto por parte de chicos y chicas cada vez más jóvenes?

V.F.: Creo que está vinculado a una lucha histórica del movimiento feminista con relación al derecho al aborto, señalando que la sexualidad no puede estar atada indefectiblemente a la reproducción, es una concepción totalmente conservadora. Por eso en muchas exposiciones se expresó que estamos dando una batalla contra el Medioevo, contra una concepción moral que nos dice que si abrimos las piernas tenemos que hacernos cargo de las consecuencias y que la reproducción, por lo tanto, es un destino obligado de cualquier mujer. Las nuevas generaciones tienen otra búsqueda de ejercicio de la libertad, de ejercicio de la felicidad. Por eso en algunas exposiciones como la de Dora Barrancos se está reivindicando el derecho al placer. Los nuevos pibes y pibas son herederos de un recorrido de lucha, de compromiso; pero también crecieron con algunas medidas que ampliaron sus derechos: van a poder casarse con cualquiera que lo deseen; pueden elegir libremente su identidad de género... esta es una conquista que nos falta y es asumida de manera intergeneracional por distintos sectores de la población como una reivindicación muy profunda. Hemos logrado correr ese velo que siempre ocultó al aborto en la intimidad como una carga, como un problema. Hoy estamos demostrando que no tiene por qué ser así.

P.: De hecho, muchas exposiciones fueron en primera persona, con mujeres que pasaron por la experiencia del aborto.

V.F.: Muchas intervenciones mostraron, tanto el aspecto más complejo del aborto, que tiene que ver con su clandestinidad; como también la importancia de tener la capacidad de decidir. En ese sentido hubo muchas exposiciones que aportaron experiencias que no fueron traumáticas. Por eso, lo que señalamos es que el elemento traumático del aborto tiene que ver con las circunstancias de clandestinidad en que hoy sucede, y no con el ejercicio de un derecho a decidir si queremos o no ser madres. Lo traumático tiene que ver con la carga que representa para una mujer no tener recursos, no tener información y querer detener un embarazo.

P.: ¿Cuál es su expectativa con respecto a la aprobación del proyecto en Diputados?

V.F.: Tengo expectativas muy altas, hace mucho que esperamos este momento. Por supuesto que hay que ver si esas expectativas son contestadas favorablemente por la realidad. Pensamos que existen muchas más condiciones en la Cámara de Diputados para que se apruebe. Nuestra expectativa es que pueda expresarse la voluntad popular en la Cámara, sabemos que es difícil, que va a estar disputado y que la parada más brava la vamos a tener en Senadores.

P.: ¿Qué cree que va a pasar si Diputados no aprueba el proyecto?

V.F.: Tendremos que pensar, reorganizarnos y proyectar cómo continuar. Creo que si no se aprueba va a haber un nivel de descontento muy grande. Es expectativa que expresé antes está presente también en amplios sectores de la sociedad. La Campaña por el Derecho al Aborto se está presentando por séptima vez, de modo que ya tenemos acumulados muchos rechazos, eso no va a hacer frenar nuestra lucha.

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