Se habla mucho de fraude en estos comicios del domingo, sobre todo contra partidos menores y especialmente contra el candidato de Recrear, Ricardo López Murphy. No les es fácil a los partidos menores y menos a L. Murphy, que no tiene partido, reunir 75.000 fiscales para estar presentes para su vigilancia en todas las mesas del país. El fraude fue una tradición y casi un folklorismo del pasado argentino y lo sucedido últimamente en la interna radical, en la elección de candidatos en Lomas de Zamora por el justicialismo y en la barbarie del sindicalista Luis Barrionuevo en Catamarca, quemando urnas, más la impresión de boletas falsas para engañar a electores de algún adversario han reactualizado en forma alarmante el riesgo de fraude como en los años 1930. Un libro de Julio Ramos, editado hace 3 años, «Los hijos del sueño. Poema obrero», reflejó en detalle las épocas del fraude en la década de 1930. Veamos una parte referida a ese tema de este extenso poema que describe la vida desde el comienzo del siglo pasado hasta 1960.
Con Luna yo vi de todo como asomado al balcón más no daba relación a mi persona y lo visto; por gil se cree más listo el que aún es muchachón.
Cuando vivía en Liniers -y era obrero ya iniciado- el país fue convocado para otro acto eleccionario. Si era un Primer Mandatario me pareció algo sagrado.
No pude dormir la noche en vísperas de elección pensando en la decisión de elegir yo una boleta; p'asegurar la libreta la puse bajo el colchón.
Bien temprano ese domingo me fui al lugar de la cita; se votaba en la escuelita pobre como la barriada; la gente estaba enfilada; los fiscales con levita.
Se sumaban a la fila sólo algunos sufragrantes... Los más pasaban delante a saludar un fiscal y como lo más normal se rajaban al instante.
Dejá tu comentario