Al mismo tiempo que busca la manera de anunciar que este año no habría elecciones barriales en la Capital Federal, Mauricio Macri apura la sanción de tres proyectos para la votación 2009.
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El jefe porteño quiere estrenar urnas electrónicas que traerían de San Pablo en el marco de un reciente convenio de cooperación que suscribió la Ciudad de Buenos Aires con la brasileña y para eso necesita que se sancione la ley que impondrá la votación sin papeletas. Por cierto, Macri viene diciendo que el nuevo sistema se utilizará en los primeros comicios que se realicen en el distrito y que en un principio pensó en una consulta popular que desactive la elección de comuneros. Sin embargo, la ley de voto electrónico, de autoría de Cristina Ritondo, recién comenzó a tratarse en comisión y tendría turno para el mes próximo.
Además, Macri encargó a Montenegro, Ritondo y el subsecretario de Justicia, Daniel Presti, y el director general electoral, Julián Curi, un proyecto de ley electoral -que la Ciudad no tiene, por lo cual se viene rigiendo por las normas nacionales- y otro de financiamiento de los partidos políticos.
Ritondo presentó la iniciativa para reemplazar las tradicionales urnas e implementar las máquinas.
Polémico, el sistema cuenta con algunas experiencias en la Argentina, como la de Tierra del Fuego, y pruebas en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras para una porción de países ha resultado exitoso, otros hasta han llevado adelante campañas en su contra.
El proyecto recomienda exagerar las medidas de seguridad del voto electrónico, que considera útil a la hora del escrutinio, le adjudica la ventaja de no generar sufragios nulos y cree que elimina el fraude.
La norma deja a consideración del Ejecutivo la tecnologíapor utilizarse, pero impone «garantizar el carácter secreto del voto y la accesibilidad, seguridad y transparencia del proceso electoral».
«Este sistema de votación electrónico no difiere mucho del sistema tradicional; los ciudadanos concurren a votar, los fiscales controlan su identidad y, en lugar de entrar a un cuarto oscuro e introducir una boleta, digitan en una máquina de votación el ítem del candidato de su preferencia», explica Ritondo en el proyecto de ley. En los fundamentos del proyecto se considera que «no se advierte ninguna razón para dudar de la constitucionalidad de este sistema. Esto es, no hay colisión entre su aplicación y las pautas establecidas en la Constitución de nuestra Ciudad».
Recuerda que en Brasil se hacen prácticas desde 1982 y en 2002 «la implementación del voto electrónico ya se consideraba un éxito», y dice que «es un instrumento privilegiado para fomentar la participación ciudadana» ya que ofrece «la posibilidad de hacer consultas periódicas, con el carácter de vinculante o no, sobre los más variados temas es una posibilidad real» y que «la consulta popular proporciona la participación más intensa de la ciudadanía».
Destaca, finalmente, experiencias como en Brasil, Venezuela, México, Bélgica y la India. Sin embargo, el mecanismo es cuestionado en otras latitudes. En España se propuso una campaña para recordar, por ejemplo, que « cuando miles de ciudadanos de EE.UU. fueron a votar en 2006, se encontraron con urnas electrónicas. No sospechaban que apenas un año más tarde, investigadores del Estado de Ohio descubrirían que esas mismas urnas almacenan y publican información que permite descubrir por quién votó cada persona».
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