27 de mayo 2008 - 00:00

Vuelve búsqueda de avión militar

El avión TC 48, caído en Centroamérica hace 42 añossin que se conociera el lugar donde ocurrió, llevaba unacamada completa de cadetes de la Escuela de AviaciónMilitar argentina. Esta semana se retomó la búsquedade ese avión ya legendario en Costa Rica.
El avión TC 48, caído en Centroamérica hace 42 años sin que se conociera el lugar donde ocurrió, llevaba una camada completa de cadetes de la Escuela de Aviación Militar argentina. Esta semana se retomó la búsqueda de ese avión ya legendario en Costa Rica.
Un grupo de búsqueda y rescate se internó en las montañas del sur de Costa Rica e intentó ubicar un avión de la Fuerza Aérea Argentina que se extravió en 1965 con 69 cadetes y tripulantes a bordo. El aparato era un Douglas DC-4 matrícula TC 48 que los aviadores militares usaban para el viaje de fin de curso de las nuevas promociones de pilotos. La expedición estuvo en el terreno selvático durante una semana, a principios de mayo, y no pudo localizar la aeronave perdida. El encargado de la operación es el profesor Marcos Adamson de la Universidad de Costa Rica y el grupo era liderado en el terreno por el experto rescatista José Campos, ex miembro de la Cruz Roja costarricense.

El gobierno argentino estuvo al tanto de esta misión de búsqueda que en rigor representa un esfuerzo humanitario con el propósito de cerrar el capítulo del mayor desastre aéreo que soportó la aviación militar. El TC 48 desapareció cuando sobrevolaba el territorio costarricense el 3 de noviembre de 1965. Desde ese momento la voz oficial fue que la aeronave cayó en aguas del Caribe. Hubo innumerables expediciones impulsadas por familiares de los cadetes y de uno de los pilotos del TC 48 que nunca arrojaron resultado. Ahora el grupo de trabajo de Adamson dio con un nuevo punto dato, a partir del testimonio de un cazador que dijo haber visto una estructura que sería parte del fuselaje, y proporcionó la posición geográfica mediante la lectura de un instrumento de localización satelital (GPS). A pesar de la precisión, los expedicionarios no encontraron nada, las características de la selva -vegetación cerrada, suelo montañoso, clima siempre lluvioso o con niebla- dificultaron considerablemente las operaciones de búsqueda, relató una fuente costarricense.

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