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16 de octubre 2008 - 00:00

Western sindical: más tiros en un duelo entre albañiles

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Un enfrentamiento a tiros entre diferentes sectores de la UOCRA de Lomas de Zamora y de Quilmes dejó ayer heridos de bala y derivó en la intervención de ambas seccionales sindicales.
La diplomacia gremial sumó otra foja al legajo policial: dos grupos del gremio UOCRA se enfrentaron ayer a los tiros en Lomas de Zamora, combate que dejó heridos de bala y derivó, más tarde, en la intervención de dos seccionales sindicales, la lomense y la de Quilmes.

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El motivo explícito de la batalla fue la elección programada para el 11 de diciembre. Ese día, en todas las filiales de UOCRA del país, se vota autoridades. Un sector opositor pretende competir, pero el oficialismo es devoto de la « lista única».

La semana pasada, los disidentes quisieron iniciar el trámite formal para inscribir una boleta opositora. Los corrieron: ayer insistieron con esa pretensión y, quizá para ser más convincentes, los recibieron a los tiros cuando quisieron entrar al local sindical.

La conducción de Lomas está en manos de Ignacio Centeno, que siempre anda acompañado por Rubén González, más conocido como «Cebolla». Este protector aparece sindicado como el autor de los disparos registrados ayer, a media mañana, en la sede gremial lomense.

Pero detrás de Centeno aparece otro protagonista: Víctor Grossi, ex dirigente de UOCRA, se mueve como el verdadero jefe del gremio. De todos modos, Grossi fue expulsado, en 1988, cuando el referente máximo de los albañiles era Rogelio Papagno.

Grossi tiene muchos amigos. Uno de ellos es Sergio Berni, viceministro de Desarrollo Social, apenas un escalón por debajo de Alicia Kirchner. Berni lo esponsoreó como candidato a intendente de Lomas por una colectora K que, al final, no consiguió.

Por eso, en el tramo final, Grossi que tiene un partido propio, llamado MOSSOL cambió de monta y se convirtió en el postulante a alcalde de UNA, la coalición que sostuvo la aspiración presidencial de Roberto Lavagna.

Todavía le pasan factura a Berni por haber asistido con bolsones a un dirigente que terminó compitiendo contra la boleta de Cristina de Kirchner.

El duelista de Grossi no vive, aunque opera, en Lomas. Es de Quilmes y, como su rival, tiene amigos en el gobierno. Se llama Juan Olmedo y lo apodan «Lagarto»: es el secretario general de la filial Quilmes de la UOCRA y quiere, como Grossi, expandirse a la filial vecina.

  • Contrincantes

    Desde hace años, Olmedo anima maniobras contra Grossi en Lomas y éste financia rebeldías contra Olmedo en Quilmes. No aparece del todo claro, como en Romeo y Julieta, quién dio el primer paso para desatar la antipatía, pero ambos se la alimentan día a día.

    Olmedo está detrás de los rebeldes que quieren competir en las internas de Lomas de Zamora con su lista Celeste y Blanca contra el dúo Centeno-Grossi. En 2006, la zona de guerra fue Quilmes: un entrevero entre seguidores de esos caudillos terminó con un asesinado a puñaladas.

    El «Lagarto» suele moverse por otros territorios: en mayo último, un grupo que le responde se enfrentó con una columna de Camioneros de Hugo Moyano durante el acto en Caseros en el que Néstor Kirchner asumió como jefe del PJ. Resultado: 14 heridos.

    Cuando se produjo aquel alboroto de pedradas y palazos se sospechó de Juan Pablo «Pata» Medina, jefe de la UOCRA de La Plata, que se trepó al podio de los revoltosos por encabezar los incidentes en el traslado de los restos de Juan Perón a San Vicente. Error: era Olmedo.

    Ayer, con demora, la Justicia intervino: el allanamiento del local desde donde se iniciaron los disparos se realizó a las 18 horas cuando el enfrentamiento se produjo a las 10 de la mañana. En la pesquisa, se halló una escopeta 1270 con cinco cartuchos y una pistola 9 mm con 15 balas.

    Por el escándalo, medió hasta Ricardo Casal, el ministro de Justicia bonaerense para colaborar con la investigación.

    También apareció Daniel Scioli que habló con Gerardo Martínez, el titular de la UOCRA a nivel nacional, quien promovió la intervención de las dos seccionales. El secretariado nacional, que Martínez comanda, decidió además «tomar» el control de las próximas elecciones.

    Esos comicios serán fiscalizados por la junta electoral central, desplazando de esa función a las juntas electorales de las filiales de Lomas y Quilmes. «Es para garantizar la transparencia de la democracia sindical, la participación y el pluralismo» se dijo.

    Scioli, en tanto, diligenció al ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, para que monte una custodia policial en la sede de la UOCRA de Lomas para evitar hechos de vandalismo.
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