24 de julio 2001 - 00:00

Acuerdo mundial para frenar el calentamiento de la Tierra

Acuerdo mundial para frenar el calentamiento de la Tierra
Bonn (Reuters, EFE, DPA) - En una maratón de negociaciones, los ministros de 180 países, excepto los Estados Unidos, alcanzaron ayer un histórico acuerdo que obligará a la mayoría de las naciones industrializadas a limitar la contaminación atmosférica, responsabilizada por el calentamiento global de la Tierra.

Sin embargo, la administración de George W. Bush adelantó que está estudiando alternativas a los acuerdos de Kioto, que en el caso de que se apliquen, «podrían terminar dañando la economía norteamericana» y no excluyó que puedan estar listas para una conferencia sobre el efecto invernadero programada para noviembre.

Estancamiento roto

Las negociaciones, celebradas durante toda la noche, terminaron con los ministros de la Unión Europea rompiendo finalmente un estancamiento con Japón sobre la mejor manera en que podría funcionar en la práctica el Protocolo de Kioto para recortar emisiones de gases de invernadero.

El acuerdo despeja la senda para la entrada en vigor del pacto suscrito, en la ciudad japonesa de Kioto en 1997.

Un nuevo fracaso, tras el colapso en noviembre de una cumbre en La Haya, podría haber resultado en la eliminación definitiva del Protocolo, tras su abandono anunciado en marzo por el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.

«Es un día brillante para el ambiente», dijo un fatigado pero jubiloso Michael Meacher, ministro británico del Ambiente. «Es un enorme avance haber conseguido un resultado en esta sumamente compleja negociación internacional. Es un enorme alivio.»

Ambientalistas manifestaron algún desaliento por lo que consideraron escapatorias legales en el acuerdo, y el movimiento ecologista Greenpeace llamó al acuerdo, alcanzado en el marco de una reunión de las Naciones Unidas, «Kioto-Liviano». Pero también dijeron que cualquier acuerdo que constituya
un comienzo para frenar el peligroso calentamiento del clima terrestre y la amenaza de crecientes niveles marítimos debido al deshielo de las capas polares era mejor que nada.

En medio de cansadas sonrisas y múltiples ovaciones de pie para el presidente de la conferencia y ministro del Ambiente de Holanda,
Jan Pronk, hubo irritación de que Bush hubiese rechazado, con anticipación, cualquier acuerdo, diciendo que los recortes obligatorios de emisiones bajo el Protocolo perjudicarían la economía estadounidense. «Un país que se excluya del juego es uno en demasía», dijo el negociador jefe de la UE, el ministro de Energía de Bélgica, Olivier Deleuze.

En la cumbre anual de los países más industrializados celebrada durante el fin de semana en Génova, Italia, Bush respaldó en términos generales el compromiso para reducir las emisiones de gases de invernadero, pero insistió en que el Protocolo de Kioto es «fatalmente defectuoso».

Eso había dejado a la UE dependiente de lograr el asentimiento de Japón, para concretar sus esperanzas de acumular el respaldo de una masa crítica de las restantes naciones industrializadas.

Las reservas de Tokio en torno a cuestiones técnicas y su deseo de no dejar en el aislamiento a su aliado, los Estados Unidos, mantuvieron en duda hasta verdaderamente el último momento el resultado de las negociaciones.

Al final, ni uno solo de los aproximadamente 180 países participantes manifestaron objeciones al documento final, ni siquiera los Estados Unidos, aun cuando Washington reiteró que no ratificará el tratado.