Jerusalén - Yaakov Nathan Mandel -nacido en EE.UU.- y Yosef Ishran, dos adolescentes israelíes de 14 años que habían sido dados por desaparecidos el martes, fueron hallados ayer atados y muertos dentro de una cueva próxima al asentamiento judío de Tekoa, 13 kilómetros al sur de Jerusalén. En un hecho que causó conmoción en todo el país, la policía reveló que los jóvenes fueron víctimas de un brutal asesinato por lapidación, aparentemente a manos de militantes radicales palestinos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las dos víctimas habían preferido ir a pasear el martes por la mañana en vez de asistir a clases. Sus cadáveres destrozados fueron hallados en la cueva de Jaritum, excavada por monjes cristianos en el año 330.
La policía israelí detuvo a una veintena de palestinos sospechosos de estar involucrados en los linchamientos y la opinión preponderante entre los investigadores era que no se trató de un asesinato planificado con anticipación.
Uno de los jefes de la seguridad civil de los colonos, Dov Weinstock, especuló con que los asesinos podrían ser ladrones de ganado que actuaron impulsivamente, matando a los dos adolecentes con «armas naturales», tales como piedras. Los colonos dicen que cien ovejas fueron robadas en Tekoa el martes por la noche. Pero un comandante de la policía dijo a «Radio Israel» que no hay dudas que se trató de un crimen de carácter nacionalista.
Condenas
El hecho provocó la repulsa de Estados Unidos, que lo calificó de «horrendo y brutal». Mientras, el papa Juan Pablo II, que ayer beatificó a tres religiosos en Malta, deploró desde allí la «terrible violencia contra los jóvenes». El ministro de Defensa israelí, Binyamin Ben Eliezer, dijo que su gobierno castigará a los responsables y los «cazará uno por uno». Pero los colonos dicen estar cansados de las expresiones de pésame de las sucesivas administraciones y exigen al primer ministro Ariel Sharon que cumpla sus promesas electorales de seguridad.
En la víspera, el gobierno de Sharon había sido duramente criticado por el Departamento de Estado norteamericano por sus intenciones de invertir 350 millones de dólares en asentamientos de Gaza y Cisjordania. Esos planes enfurecen a los palestinos y los incitan a continuar la rebelión (Intifada) que lleva ya más de siete meses.
En un llamado anónimo a la agencia de noticias «Reuters», un individuo se adjudicó el doble asesinato en nombre de una organización islámica militante, diciendo que fue una venganza por la reciente muerte de una beba palestina de cuatro meses en Gaza y la de un activista de la organización Yihad Islámica el sábado.
Escalada
Declarándose «profundamente conmocionado», Sharon alegó que se trata de una nueva escalada en las actividades de terror y violencia de los palestinos contra la población civil. El ministro palestino Saeb Erakat salió rápidamente a deslindar la responsabilidad de su gobierno afirmando que «la Autoridad Palestina lamenta la pérdida de las vidas de estos dos chicos y de todos los niños, sean palestinos o judíos, musulmanes o cristianos».
Como los menores son la mayoría de las víctimas en ambos bandos, los actuales enfrentamientos son ya llamados por algunos «la guerra de los niños». Durante el fin de semana murió Imam, una beba palestina de cuatro meses, alcanzada por los cañonazos israelíes.
Algunas semanas atrás murió en Hebrón una beba judía de diez meses, alcanzada por una bala de un francotirador palestino mientras estaba en brazos de su padre. Ayer mismo resultaron heridas en Gaza otra beba palestina y su madre.
Dejá tu comentario