25 de julio 2001 - 00:00

Efecto recesión: hay 35% más homeless en Capital

Centenares de homeless habitan las calles porteñas
Centenares de homeless habitan las calles porteñas
Según el último conteo, en sólo dos años creció más de 35% la cantidad de vagabundos en la Ciudad de Buenos Aires. Del total -más de 1.200 personas-, 70% presentaría graves deterioros físicos y psíquicos y 40% estaría concentrado en apenas 4 barrios: Recoleta, Constitución, el microcentro y San Cristóbal.

El grueso de «homeless» (65,4%) que permanecen en la vía pública son hombres de 36 a 65 años, y sólo 16% de estas personas son ciudadanas de la Capital: 51% proviene de otras provincias, 22% de Buenos Aires y 11% es del extranjero.

El secretario de Promoción Social del Gobierno porteño, Daniel Figueroa, señaló en diálogo con Ambito Financiero que, según el censo que mide la cantidad de los «sin techo», en mayo de 1998 había 820 personas, y en el último noviembre aumentó a 1.103 personas. Es decir que en 19 meses, hay casi 300 linyeras más distribuidos en todos los barrios porteños y se calcula que 400 de noviembre último a julio de 2001.

• Bloques

«De acuerdo con nuestros estudios, más de 700 vagabundos representan el bloque de los crónicos y alrededor de 400 el de los leves. Estos últimos fueron empujados a vivir en la calle por la situación económica, como la pérdida de trabajo en el último tiempo. De aquí al crónico la diferencia es que son personas que llevan muchos más años en la calle con deterioro físico y psíquicos, en la mayoría de los casos con problemas de salud mental, alcoholismo, drogadicción, etc.», explicó Figueroa.

Al peligro que implica el deterioro mental y físico de los vagabundos, se suman la cantidad de objetos que coleccionan en las veredas. Calles como Alsina al 2300 se convirtieron en «cuna» de una importante cantidad de «homeless» que se instalaron con diarios, colchones, mesitas de luz, todo tipo de bolsas, sillas y cualquier mueble que recolecten de la vía pública, y que impiden el tránsito del peatón.

Según Figueroa, «la percepción que tenemos de un aumento de población sin techo
es porque la Ciudad registra una importante presión de pobreza del Gran Buenos Aires. Imaginemos que esa población que perdió su trabajo y agotó la posibilidad de 'changas' en su localidad, ahora empieza a ver a la Ciudad como la posibilidad de recuperar el trabajo».

Los barrios que albergan más población sin techo son:
San Cristóbal (13%), el microcentro (12%), Constitución (8,6%), Barrio Norte y Recoleta (7,4%), Congreso y Montserrat (6,9%), y Retiro (6,8%). Por su parte, los lugares elegidos para el asentamiento son en 75% los espacios verdes (plazas) y las calles y avenidas. Otros, son las estaciones ferroviarias y autotransporte, las iglesias, los hospitales, las estaciones de subte, los edificios públicos (en su mayoría bancos y escuelas) y el espacio existente debajo de puentes y autopistas.

En cuanto a los menores de 14 años,
la Capital Federal alberga en hogares alrededor de 120 mil niños que no tienen ningún lugar donde dormir o viven en condiciones de suma pobreza. Estos chicos representan casi 21% del total de la población infantil e incluyen a 22 mil niños que habitan las villas de emergencia. Del total de los «sin techo», casi 5% son niños y más de 15%, mayores de 66 años.

• De todo

Figueroa aseguró que de acuerdo con últimos estudios en la población de «homeless» «hay de todo». Hay distintas manifestaciones de pobreza que tienen caracterología distinta. Una situación es la de los chicos de la calle -viene 60% del Gran Buenos Aires (GBA)-, otra situación es la de los adolescentes que están limpiando parabrisas -que de acuerdo con una medición que hicimos sobre la 9 de Julio, 86% proviene del GBA-. Otra cosa es la mendicidad, que de acuerdo con un estudio que realizamos de enero a marzo, 41% viene de GBA, 30% de los llamados «rumanos» o europeos del Este y 10% tiene domicilio en la Ciudad.

Según Figueroa «es una simplificación ver detrás de cada vagabundo, un delincuente», aunque en no pocas situaciones estas personas bordean el delito o lo cometen.
En el barrio de Recoleta, decenas de personas se encargan de «obligar» al conductor que estaciona en un lugar permitido su vehículo, a pagar una recompensa «por el cuidado brindado durante su ausencia». En caso de que el conductor se rehúse, o bien no le permiten estacionar «en el pedazo de vereda de la propiedad del linyera», o bien llegan a veces a «violentarse». Lo mismo ocurre con los chicos que a lo largo y ancho de la 9 de Julio limpian los vidrios de los coches en los semáforos, por más que el conductor se los prohíba.