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Efecto recesión: hay 35% más homeless en Capital
Centenares de homeless habitan las calles porteñas
Según Figueroa, «la percepción que tenemos de un aumento de población sin techo es porque la Ciudad registra una importante presión de pobreza del Gran Buenos Aires. Imaginemos que esa población que perdió su trabajo y agotó la posibilidad de 'changas' en su localidad, ahora empieza a ver a la Ciudad como la posibilidad de recuperar el trabajo».
Los barrios que albergan más población sin techo son: San Cristóbal (13%), el microcentro (12%), Constitución (8,6%), Barrio Norte y Recoleta (7,4%), Congreso y Montserrat (6,9%), y Retiro (6,8%). Por su parte, los lugares elegidos para el asentamiento son en 75% los espacios verdes (plazas) y las calles y avenidas. Otros, son las estaciones ferroviarias y autotransporte, las iglesias, los hospitales, las estaciones de subte, los edificios públicos (en su mayoría bancos y escuelas) y el espacio existente debajo de puentes y autopistas.
En cuanto a los menores de 14 años, la Capital Federal alberga en hogares alrededor de 120 mil niños que no tienen ningún lugar donde dormir o viven en condiciones de suma pobreza. Estos chicos representan casi 21% del total de la población infantil e incluyen a 22 mil niños que habitan las villas de emergencia. Del total de los «sin techo», casi 5% son niños y más de 15%, mayores de 66 años.
• De todo
Figueroa aseguró que de acuerdo con últimos estudios en la población de «homeless» «hay de todo». Hay distintas manifestaciones de pobreza que tienen caracterología distinta. Una situación es la de los chicos de la calle -viene 60% del Gran Buenos Aires (GBA)-, otra situación es la de los adolescentes que están limpiando parabrisas -que de acuerdo con una medición que hicimos sobre la 9 de Julio, 86% proviene del GBA-. Otra cosa es la mendicidad, que de acuerdo con un estudio que realizamos de enero a marzo, 41% viene de GBA, 30% de los llamados «rumanos» o europeos del Este y 10% tiene domicilio en la Ciudad.
Según Figueroa «es una simplificación ver detrás de cada vagabundo, un delincuente», aunque en no pocas situaciones estas personas bordean el delito o lo cometen. En el barrio de Recoleta, decenas de personas se encargan de «obligar» al conductor que estaciona en un lugar permitido su vehículo, a pagar una recompensa «por el cuidado brindado durante su ausencia». En caso de que el conductor se rehúse, o bien no le permiten estacionar «en el pedazo de vereda de la propiedad del linyera», o bien llegan a veces a «violentarse». Lo mismo ocurre con los chicos que a lo largo y ancho de la 9 de Julio limpian los vidrios de los coches en los semáforos, por más que el conductor se los prohíba.

