7 de marzo 2002 - 00:00

Este programa lleva al caos

Los argentinos estamos angustiados porque nos encontramos en el medio del caos. Estamos perdiendo el ánimo de vivir en una sociedad que no nos respeta. Donde cada día pierde más vigencia el derecho de propiedad, el descubrimiento fundacional de la riqueza de los pueblos. Las rutas, calles y accesos viales están ocupados por personas, en lugar de vehículos. Los acreedores del Estado quedaron estupefactos por el jolgorio de los legisladores, cuando el primer magistrado provisional declaró el default. Los depositantes bancarios están congelados y sus 60.000 millones de dólares transformados a una moneda nueva, el peso flotante. Todos los acreedores de los más diversos contratos vieron también transmutadas las obligaciones en esa moneda, que no tiene clientes ni destino viable. Encima, se les han suspendido y suprimido acciones para hacer cumplir sus derechos. El dueño de una propiedad no puede alquilarla, porque los únicos contratos admisibles son en el peso flotante, sin ajustes. Y su venta se dificulta por las mismas razones. Los tenedores de billetes pesos fueron despojados del respaldo dólar. Nuestro insaciable Estado se quedó con los 14.000 millones de dólares que garantizaban su valor y que legalmente les pertenecían. Este latrocinio no es el resultado de un golpe militar, sino de la decisión de los dos poderes predominantes: Legislativo y Ejecutivo, con el mutis del foro.

•Riesgos

En estas condiciones, los negocios no pueden prosperar. La fabricación, el consumo y toda actividad productiva se apoyan en contratos, que ahora son muy riesgosos. El gobierno ha dejado a ahorristas que añoran sus 60.000 millones de dólares, a propietarios de billetes peso, que los tenían confiando en que eran dólares. Con la misma desazón, han quedado los millones de personas que contrataron bajo la constitución y las leyes, ahora quebrantadas por quienes juraron respetarlas y hacerlas cumplir. El primer deseo de todos estos millones de personas es retomar sus dólares. Hasta tanto, no gastarán y ahorrarán todo lo que puedan, con esa finalidad. De un plumazo, las autoridades que no quieren dolarizar han creado una demanda excedente de esa moneda por la suma de depósitos y billetes.

•Lección

Dicen las Santas Escrituras que, del caos, Dios creó el mundo. La primera lección impartida al hombre y la mujer fue el terrible castigo de expulsarlos del Paraíso, por no respetar la propiedad de Dios, el árbol del bien y del mal. Porque, sin propiedad, las sociedades no prosperan. Esto lo corroboran las cifras de un estudio sobre la pobreza mundial que espero concluir próximamente. Para la supervivencia de los argentinos, las autoridades tienen que reconsiderar este programa, que sólo trae conflictos crecientes, caras y colas más largas, menos producción y pulverización de las recaudaciones. Todavía estamos a tiempo para dolarizar uno a uno y adoptar un conjunto de resoluciones que devuelvan la confianza en los dirigentes y en el futuro de nuestro país. Asegurado el valor de las acreencias, todos estaremos menos angustiados, y las máquinas comenzarán a girar produciendo la riqueza que la Argentina puede alcanzar.

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