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Histórico tercer puesto de Turquía en el Mundial
Le ganó 3-2 a Corea en la ciudad coreana de Daegu. Los turcos sorprendieron desde el arranque a los locales con un gol de Hakan Sukur, a los 12 segundos del comienzo, que se convirtió en la anotación más rápida en la historia de los Mundiales. Los otros dos goles turcos los hizo Ilhan Mansiz. Mientras que para Corea anotaron Eul Yong Lee y Chong Song.
Hakan Sukur a los doce segundos, e Ilhan Mansiz a los 12 y 31minutos, todos en el primer tiempo, marcaron los goles del equipo turco, que fue muy superior técnica y tácticamente a Corea, que anotó por intermedio de Lee Eul Yong y Chong Gug Song.
Turquía, que había participado en un solo mundial, en Suiza 1954, ganó con holgura la batalla entre dos países que nunca llegaron tan lejos y se llevó, además del tercer puesto, el orgullo de haber mostrado al mundo su fútbol audaz y ofensivo, atípico en una Copa donde privaron los sistemas destructores.
Corea entró en el libro de los récords y será recordado como el primer asiático que estuvo entre los cuatro mejores de un mundial, aunque mal que les pese, también quedará en la memoria la complicidad arbitral que lo favoreció durante todo el torneo y que alcanzó mayor relieve ante España, por los cuartos de final.
El empate de Corea, con un tiro libre perfecto del defensor Lee Eul Yong que superó la estirada de Rustu Recber, fue apenas un espejismo en medio del desierto, puesto que su rival era claramente superior y se encargaría de demostrarlo más tarde.
En esta ocasión no se destacó Ahn Jung Hwan, el delantero del Perugia italiano, y en consecuencia Corea no encontró la fórmula para vulnerar al buen arquero Rustu.
Turquía sacó ventajas con dos goles espectaculares que tuvieron como protagonistas a los dos mejores jugadores de la cancha: Sukur y Mansiz.
En el 2-1, construyeron una doble pared fenomenal que finalizó con una asistencia de Sukur para que Mansiz le dé el último pase a la red con un suave remate de 'zurda', y ambos delanteros volvieron a repetir la fórmula y dejaron el partido 3-1 con una jugada casi idéntica, que desarticuló por completo a los coreanos.
Turquía tomó mayores recaudos, se refugió cerca de Rustu y cada vez que pudo salió rápido con la intención de estirar la ventaja de contraataque, algo que no pudo conseguir debido a la buena actuación del arquero Woon-Jae Lee, el único para destacar de una defensa que se vio superada durante todo el partido.

